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La Reina Letizia al cumplir 49: de su espíritu perfeccionista a su pasión por las croquetas

a punto de alcanzar el medio siglo, analizamos a Doña Letizia y su cometida como Reina consorte del siglo XXI en ocho claves

MALLORCA, 04/08/2021.- La reina Letizia (i) junto a sus hijas, la infanta Sofía (c) y la princesa Leonor (d), durante su visita al Centro de Interpretación del Paraje Natural de la Sierra de Tramontana y el Santuario de Lluc, este miércoles en Mallorca. EFE/ Ballesteros
MALLORCA, 04/08/2021.- La reina Letizia (i) junto a sus hijas, la infanta Sofía (c) y la princesa Leonor (d), durante su visita al Centro de Interpretación del Paraje Natural de la Sierra de Tramontana y el Santuario de Lluc, este miércoles en Mallorca. EFE/ Ballesteros BallesterosEFE

La Reina Letizia alcanza los 49 años hoy en una onomástica que se antoja especial por muchos motivos. A punto de cumplir el medio siglo es un buen momento para analizar su perfil de Reina, madre y mujer en una monarquía que ha cambio mucho en los últimos años.

La Reina Letizia vuelve a su facultad. FOTO: Chema Clares GTRES

Analizamos a la Reina en 8 claves que definen su personalidad y dibuja un retrato de íntimo de la Reina como consorte de la institución. Letizia encarna la transición de la Casa al siglo XXI en un momento en el que a la monarquía que representa le ha tocado vivir días convulsos. La marcha a Abu Dabi del Rey Juan Carlos y los escándalos por el dinero oculto en paraísos fiscales, así como su relación con Corinna Larsen pusieron en serio riesgo a la institución, que por primera vez vivió mínimos históricos de popularidad entre los ciudadanos. Doña Letizia más cercana, personal e íntima más allá de su papel de reina.

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Los reyes Felipe VI (i) y Letizia (d), durante su visita al Centro de Interpretación del Paraje Natural de la Sierra de Tramontana y el Santuario de Lluc, este miércoles en Mallorca. EFE/ Ballesteros FOTO: Ballesteros EFE

No existen datos recientes que valoren individualmente la labor de doña Letizia al frente de la institución. La última valoración conjunta de los reyes data de junio de este mismo año, coincidiendo séptimo aniversario de la proclamación de Felipe VI como rey de España. En ella, en una encuesta encargada por el portal Vanitatis al instituto IMOP Insights, la labor regia obtenía una nota media de 6,4 puntos (sobre 10). Rozando el notable. Según la misma, la mitad de los ciudadanos (un 49,5%) aprobaba la gestión del monarca durante sus años de reinado, frente a solo un 27,1% que la rechazaba. La nota daba cuenta de la buena salud de la imagen de don Felipe y doña Letizia como monarcas, tras superar los peores momentos por los escándalos que han rodeado a los miembros de la Casa de S.M. El Rey.

Carismática

La Reina durante su discurso tras recibir el reconocimiento de “Alumna UCM de Honor”, en el marco del 50º aniversario de la institución. Casa de S.M. el Rey FOTO: Casa de S.M. el Rey Casa de S.M. el Rey

La reina Letizia al albor de los 50 se muestra más cómoda y confiada en su papel de reina consorte. La mejor muestra la dio esta misma semana en su visita oficial a la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, con motivo de su 50 aniversario. Allí una Letizia distendida se mostró en estado puro. Era la vuelta a la facultad donde estudió la carrera de periodismo durante 5 años hasta licenciarse en 1995. Distendida y locuaz mostró su carisma recordando sin rubor alguno la “tortura” a la que sometió a un reputado catedrático al que acribillada a preguntas. “¡Ortiz! Mire desde luego no sé qué va a ser de su vida, pero a pesada no tiene rival”, recordaba divertida.

Madre protectora

La princesa Leonor de Borbón, junto a sus padres los Reyes Felipe y Letizia y su hermana la infanta Sofía, momentos antes de emprender viaje a Gales (Reino Unido. EFE/Francisco Gómez/Casa Real - SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO) - FOTO: Francisco Gomez Casa Real/EFE

Es sin duda su papel más revelador y también el que más le acerca a la realidad de una madre de hoy día. Sus imágenes el pasado 30 de agosto en la terminal de salidas del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas despidiendo a la infanta Leonor, son las de una madre con un nudo en la garganta al despedir a su hija. Las imágenes abrazada a su hija de 15 años antes de partir hacia el UWC Atlantic College, de Gales, donde residirá el próximo curso, empatizan con la de miles de padres que empatizan con una reina que también ejerce de madre. Es un cambio de estrategia con respecto a lo que los ciudadanos estábamos acostumbrados en todo lo referente a las infantas. A excepción del primer día de clase en el Colegio Santa María de los Rosales, en el que se la prensa se apostaba a las puertas del colegio de Aravaca a la espera de que se produjera la foto, estábamos poco acostumbrados a que fuera la propia Casa de Su Majestad quien hiciera el reportaje fotográfico y lo difundiera. Un cambio de que viene precedido por las quejas de la prensa, que acostumbraba a comparar la actitud de los Reyes con otras monarquías europeas, mucho más accesibles en todo lo relacionado con la vida privada y pública de sus herederos.

La relación con la Reina Sofía

La Reina Letizia, la Reina Emerita y las infantass disfrutando de una cena familiar. Raúl Terrel / Europa Press FOTO: Raúl Terrel Europa Press

Si durante años fue el espejo en que mirarse en algún momento su relación cambió. El punto de inflexión entre ambas tuvo lugar el domingo 2 de abril del 2018 durante la misa de resurrección celebrada en la Catedral de Palma. Al finalizar la misa, en el ya tradicional posado a las puertas de la Catedral las cámaras captaron el enfrentamiento entre la reina Letizia y la reina emérita Sofía, que quiso fotografiarse junto a sus dos nietas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. “Mira ahí, ahí, ahí”. Pero de inmediato la reina Letizia interrumpió el momento y discretamente sacó el brazo de su suegra del hombro de la pequeña. El disgusto de la reina emérita al sentirse ninguneada fue mayúsculo. La cara de rey Felipe VI y el rey emérito que asistían a la escena a solo unos metros, un poema. El escándalo fue tal que la Casa tuvo que acallar los rumores de cisma familiar una semana después. Con motivo de una operación del rey emérito para sustituirle la prótesis artificial de su rodilla derecha, la familia al completo -está vez si junto a la reina doña Sofia- posaban a las puertas del Hospital Sanitas La Moraleja, acallando los rumores de enemistad real. Aunque la relación personal se resintió, el ejemplo de la reina Emérita es una constante para la reina Letizia.

Perfeccionista

Si algo obsesiona a la Reina Letizia es su espíritu perfeccionista. Sentirse escrutada y juzgada es un peso que carga en sus espaldas desde que se anunciara su compromiso con el entonces Príncipe de Asturias. Su afán por mejorar en su papel la ha hecho convertir en virtud ese afán por rendir siempre a la altura de las circunstancias, y eso que no siempre fue fácil. Mutar de periodista a reina en tiempo récord no fue un paso sencillo y menos teniendo como ejemplo el papel de la reina Sofia, nacida para ser reina. Catalogada muchas veces como reina plebeya en sentido peyorativo, su profesionalidad en el cargo está, a día de hoy, fuera de toda duda.

Deportista

Como en casi todo lo que tiene que ver con su apariencia personal, su estado físico ha hecho correr ríos de tinta. Las imágenes este verano en las que doña Letizia acudía a algún acto con los hombros descubiertos mostraban unos bíceps y tríceps musculados, es envidia sana para algunos y obsesión para otros. No es ningún secreto que la reina es una amante del deporte, que practica con devoción. La reina cuida al máximo su alimentación, practica yoga, bicicleta estática y zumba y entrena con disciplina ejercicios específicos para los brazos. Combina ejercicios de gimnasio (como pesas, planchas, gomas, aeróbic y máquinas) con yoga Iyengar, su disciplina favorita, que se basa en el entrenamiento a partir de la unión del cuerpo y la mente. El resultado es una figura definida, como podemos ver en las múltiples ocasiones que elige looks sin mangas, con la espalda al descubierto o vestidos cortos en los que marca unas piernas torneadas.

Reservada

Su obsesión muchas veces por mantener una parcela de su intimidad al margen de la exposición mediática ha sido una máxima en su vida. Desde el primer momento la reina Letizia marcó una línea muy marcada entre su cometido representativo en la corona y su vida privada, algo que no ha sido entendido en muchas ocasiones. Su decisión de no exponer a sus hijas más allá de la foto el primer día de colegio fue el primer paso. Su decisión de pasar unas vacaciones privadas en agosto al margen del veraneo habitual de la familia en Palma otro. Tras un primer momento en que trató de acomodarse a las costumbres de su familia política, (invierno en Baqueira y verano en Marivent), poco a poco fue marcando los tiempos para alejarse de la agenda habitual. Hasta el punto que ya nadie se extraña que los reyes desaparecezcan cada año unos días en el mes de agosto. Las quinielas al respecto del destino son ya un clásico. Son momentos de intimidad familiar en que los reyes y sus hijas se alejan del mundanal ruido y vivir ajenos al cargo esquivando la atenta mirada de los medios de comunicación. Las islas griegas, las costas de Croacia, el sur de Italia o el Algarve portugués figuran, al parecer, entre sus destinos más recientes. Su celo a la hora de preservar esa esfera privada le ha llevado a más de un enfrentamiento con la prensa. Para muestra un botón: en los últimos tiempos se ha hecho habitual una actitud que los periodistas no terminan de comprender. Fotografiada en alguna visita privada en el Teatro Real en compañía de las infantas, su celo para evitar una exclusiva a “su costa” le lleva a avisar a fotógrafos “oficiales” para reventar la exclusiva. Una actitud poco comprensible a ojos de una “compañera” que han compartido profesión y conoce del valor de una exclusiva.

Familiar y cercana

Mantiene una relación distante con su familia política. Con la infantas Elena y Cristina por motivos obvios. La prudencia invita desde hace un tiempo a mantenerse al margen de las infantas, alineadas sin fisuras junto a su padre el rey Emérito, exiliado a Abu Dabi por sus escándalos económicos. La complicada situación del Emérito no vino sino a agrietar aún más una relación de cuñadas en la que no había feeling por ninguna de las partes. La situación es doblemente complicada con la infanta Cristina, por su marido Iñaki Urdangarín, y su condena por el caso Noos.

Por el lado Ortíz-Rocasolano, doña Letizia es una persona familiar que está en permanente contacto con los suyos. Aparte de la tradicional foto de los reyes asistiendo la tarde del 5 de enero a casa de Jesús Ortiz en Pozuelo para tomar el roscar de reyes, doña Letizia mantiene mucha cercanía con su madre Paloma Rocasolano y su hermana Telma. Con esta última, cuya relación fue algo más desapegada hace unos años mantiene buena relación y es habitual verlas juntas con sus respectivas hijas yendo al Teatro Real a ver funciones de danza, una de las pasiones que comparten Telma y las infantas. En el plano personal, la Reina mantiene también relación con algunos compañeros de profesión que guarda de su etapa como periodista. Tres personas conformar el núcleo duro de doña Letizia. Sonsoles Onega, Mar Peiteado y Almudena Bermejo Sánchez son las únicas personas, fuera de su familia, en las que la Reina confía. Con una discreción fuera de toda prueba todas ellas comparten profesión periodística aunque con trayectorias y vidas muy diferentes. Con ellas comparte cafés por el centro, tardes de compras, o una tablas de croquetas gourmet (una de sus devociones) en un minúsculo bar a escasos pasos de la Gran Vía. Este verano Letizia vivió uno de sus peores momentos en el plano personal. La muerte de su abuela Menchu Álvárez del Valle, abuela paterna de la reina Letizia, falleció a finales de julio, a los 93 años en su casa de Sardeu. Doña Letizia de viaje oicial en Perú, no pudo despedirse de su abuela más querida y la que más le influyó en su decisión de ejercer como periodista. Un momento duro en que su papel como Reina se antepuso al de nieta.