Realeza

Ernesto de Hannover: el rebelde domado en Madrid

El aristócrata vive (de alquiler), entre España y Portugal, con la española Claudia Stilianopoulos. Hablamos con su chef de confianza en la capital

Ernesto Hannover y Claudia Stilianopoulos
Ernesto Hannover y Claudia StilianopoulosSergioLVillarGTRES

Qué cosa será el madroño de Madrid que aún colgado del mismo árbol nos da sensación de embriaguez. Al color rojo intenso de su baya carnosa e incitadora podría culparErnesto de Hannover de sus noches canallas por la capital. Tan infinitas como las de Ava Gardner en los años 50 y 60 y tan legendarias como el oso abrazando al madroño. Y eso que ahora, como cantaría Sabina, el príncipe germano ni cierra ya los bares ni hace tantos excesos.

A sus 68 años, ha caído rendido a la seductora normalidad de su novia Claudia Stilianopoulos, hija de la entrañable Pitita Ridruejo, y después de año y medio de relación, la pareja ha ofrecido el primer posado oficial. El artífice involuntario es el empresario y chef Gianni Sebastianelli, que invitó a la pareja a la fiesta de aniversario de su restaurante Alduccio, en la avenida de Concha Espina, a un paso del estadio Santiago Bernabéu, en el madrileño barrio de Chamartín. Hablamos con él sobre su amistad con el aristócrata, «una relación forjada hace ya tiempo, muy cercana y afectuosa», y nos confirma que el noviazgo de sus invitados goza de excelente salud. «Ernesto -dice- es un hombre divertido, cercano, afectuoso, lleno de cualidades humanas y un carácter que la gente debería conocer, en lugar de hablar de sus arrebatos. Estos son algo ocasional, como los de cualquier otra persona. No deberían tener tanta relevancia».

El chef posó con la pareja y al aristócrata se le vio relajado, contento y muy satisfecho después de degustar los platos de Gianni. «Es un excelente gourmet y tiene un paladar exquisito. La comida italiana le encanta», asegura su amigo. Vestido informal, pero sin perder su porte dandi, el personaje se hace aún más pintoresco en su condena a ser el eterno esposo de Carolina de Mónaco y a tener a Claudia como estoica y resignada amante.

Sebastianelli le ve adorable. Y es verdad que parece hecho para ser contemplado. En sus días lánguidos o en las noches granujas. En carne y hueso, caricatura, parodia o imagen periodística. Elegante y distinguido, sabe cómo componer la escena, aunque su forma de ser y estar no resulte del agrado de los demás. Su refinamiento le impediría atiborrarse a pizza en Alduccio, pero no le reprime el capricho de orinar en la vía pública, liarse a paraguazos con la prensa o emprenderla contra el personal de un establecimiento. Sería largo de contar su periplo de broncas. Del lujoso hotel Palacio de los Duques Gran Meliá, donde vivía desde que decidió establecer su residencia en la capital, salió en marzo con cajas destempladas a causa de un altercado con uno de sus empleados. De allí se fue al exclusivo Santo Mauro, en Chamberí, y ahora vive de alquiler, entre Madrid y el vecino Portugal, que adora cada vez más.

Claudia es artista y tiene 48 años. Ha heredado la figura estilizada de su madre, Pitita, y el contorno de rostro del padre, el embajador Mike Stilianopoulos, que a pesar de haber nacido en Manila tenía ascendencia griega.

Ernesto Hannover y Claudia Stilianopoulos
Ernesto Hannover y Claudia StilianopoulosUSGGTRES

La artífice del cambio

Como hija de la socialité más mística de España, Claudia tuvo una crianza caracterizada por la espiritualidad y lo intangible. Nunca ha llegado a ver a la Virgen, como sí hizo su madre, pero a los 10 años dice que presenció un milagro, el de la danza del sol. Cuando cumplió la mayoría de edad, se echó la mochila al hombro y cambió sus glamourosas vacaciones en Puerto Banús por un vagón de tercera con destino a Calcuta. Desde entonces es una enamorada de la India.

Comenzó su carrera artística a los 16 años, con dibujos minimalistas que le surgían de manera casi automática. En el año 2000 abrió su empresa escultórica Casa de Clo. Desde la talla de madera, la forja, la cerámica y el arte del reciclaje usando como lienzo cartones y tablones viejos que rescata de la calle, le da a su obra un mensaje social y humano. Una de sus esculturas es una Menina exhibida en la calle Velázquez de Madrid bajo el título «Conciencia social» inspirada en una frase de Ortega y Gasset que dice: «Solo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar del fruto, la civilización se hunde».

Sus cuentas están bien saneadas. Casa de Clo tiene un activo de 2,5 millones de euros y un capital social de 933.000. Además de gestionar a través de ella su carrera artística, tiene también como actividad el alquiler y venta de bienes inmuebles. Su patrimonio inmobiliario incluye la vivienda familiar que heredó con sus dos hermanos -un palacete de más de 700 metros cuadrados, una casa hotel en la colonia Primo de Rivera y un local comercial en la calle Almirante. Todo ello llevó a la revista alemana «Bunte» a insinuar, en un amplio reportaje dedicado a Ernesto, que le mantenía su novia española y le prestaba dinero su primera esposa, Chantal Hochuli, a cambio de alguna obra de su colección privada de arte.

Lo cierto es que la pareja vive en casas separadas, practicando eso que llaman «living apart together» (contigo, pero sin ti), ideal para encajar un romance cuando existen hijos de anteriores parejas y no acabar viviendo fuera de sí. Claudia convive con sus dos hijas, Olivia y Casilda, fruto de su matrimonio con el artista Juan Garaizábal.

A pesar de su plácida vida familiar en la capital, muy cerca de su novia y también de su hijo Christian, casado con la peruana Sassa de Osma, con quien tiene dos hijos, 2022 no ha sido un año fácil para Ernesto de Hannover. El verano pasado el juez desestimó la demanda que interpuso hace dos años contra su primogénito, Ernst August, por la que quiso dar marcha atrás a la cesión que hizo entre 2004 y 2007 de algunas propiedades familiares.

Alessandra" Sasha de Osma " con sus hijos y con Ernesto de Hannover en Madrid
Alessandra" Sasha de Osma " con sus hijos y con Ernesto de Hannover en MadridGAAGTRES

Bienes en disputa

Entre los bienes disputados estaban el Castillo de Marienburg, la joya de la corona de la dinastía Hannover, y el Palacio del Príncipe Herrenhausen, donde residen el heredero y su esposa, la modelo rusa Katya Malysheva, junto a sus tres hijos. Aunque el aristócrata acusó al hijo de enriquecimiento injusto y de «gran ingratitud» por desatenderle y negarle ayuda, el germen de la disputa fue su oposición al matrimonio con Katya, alegando que ponía en juego «la preservación de los intereses de la Casa, incluidos valiosos bienes culturales de los Hannover desde hace siglos».

Tres meses después, el 17 de octubre, se declaró en quiebra una de sus empresas familiares, la firma que lleva sus iniciales, EAH BetreibungsgmbH, con sede en Salzburgo. El último conflicto legal que ha tenido que afrontar estos últimos meses ha sido por parte de su exabogado, el austríaco Malte Berlin, que le reclama una deuda de 74.000 euros en concepto de honorarios.

Al menos, a finales de 2021 y coincidiendo con los primeros meses de noviazgo con Claudia, el Tribunal Regional Superior austríaco anuló la condena que incluía diez meses de prisión en régimen de libertad condicional, la prohibición de beber alcohol durante ese período, acudir a terapia y el abandono durante tres años de su residencia austríaca de Grünau im Almtal. Los jueces tuvieron en cuenta este momento de reflexión. Con su tercera hija, Alexandra, la menor de Carolina de Mónaco e icono de la moda igual que ella, la relación sigue siendo lejana y escasa. Algún evento familiar y un encuentro en Nueva York una vez al año, según publican los medios alemanes Neue Post y Bunte.

Hedonista y apasionado del arte, parece haber hecho de sí mismo su obra más excelsa. En sus últimas imágenes aparenta una serenidad incorruptible, pero conserva ese punto de no tomarse en serio, exagerando sus modales con un sentido de la teatralidad que desconcierta. Con su aire de príncipe vencido, es el aristócrata desclasado por pura convicción y porque le permite entregarse a la vida desde su lado más lúdico e impertinente. Su novia Claudia o su amigo Gianni ven en él un héroe romántico que busca la redención a través del amor y al que aceptan a pesar de su estudiada rebeldía, su petulancia o esa vida tan intensa que les debe de dejar exhaustos. Él ha encontrado en ellos su particular refugio ante el mundo y en Madrid, la ciudad que consigue borrar cualquier rastro de su frenesí.

¿Pitita Ruidrejo le habría dado su bendición?

Pitita era hija de una importante familia de banqueros y fue un personaje irrepetible, que hubiera estado encantado de que su hija estuviera con Ernesto de Hannover. Musa de Fellini, mística y fervorosa creyente de las apariciones marianas, ocupaba un lugar de honor en espacios tan dispares como los actos caritativos, las revistas del corazón, las de moda, la alta aristocracia europea y, cómo no, en las juergas marbellíes. A media mañana, rezaba en la capilla de su palacio madrileño y por la noche, bailaba en la discoteca Joy Eslava.

Siempre pensó que su hija Claudia, con sus apellidos tan impronunciables, se vendía mal. Pero a Claudia nunca le preocupó ni la fama ni la prensa ni ser estrella en ningún tipo de acto público, que no estuviera estrictamente relacionado con el mundo del arte. Si estuviera viva, se sorprendía de que su hija estuviese en el foco mediático y es probable que estuviese al tanto de la vida más juerguista de Ernesto (lo que la habría asustado), dado los vínculos que mantenía con la realeza europea, ya que con Carolina de Mónaco compartía devoción por Warhol.