Historia
Las seis veces que ha lucido la Reina Letizia la tiara Flor de Lis que se exhibirá en Madrid
Conocida como la tiara de las reinas, fue un encargo de Alfonso XIII a la joyería Ansorena como regalo para Victoria Eugenia de Battenberg en su boda
La Galería de las Colecciones Reales inaugura esta semana una mirada excepcional al legado histórico de España con una muestra dedicada a la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII y bisabuela del rey Felipe VI. La pieza señera será, sin duda, la tiara flor de lis, símbolo del linaje borbónico y joya de referencia para las reinas españolas. Sus flores representa el honor, la soberanía y la legitimidad dinástica.
Es una joya de las llamadas "de pasar" de la Casa Real española, regalo de boda de Alfonso XIII a Victoria Eugenia. La Reina Letizia la ha lucido en seis significativas ocasiones y a partir del próximo miércoles se podrá contemplar con todo su esplendor en la Galería de las Colecciones Reales. El rey encargó a Ansorena, una casa de joyas que abrió su taller en Madrid en 1845 de la mano de Celestino Ansorena, uno de los joyeros más importantes de la época. En 1860, la casa fue nombrada Joyería y diamantista de la Real Casa.
Su simbología
"Desconozco si hubo alguna indicación en particular por parte de Alfonso XIII, pero es posible que hiciera alusión al símbolo de la Casa de Borbón, la flor de lis", ha explicado a EFE Jaime Ansorena, quinta generación de joyeros, que confirma que fue su abuelo Ramiro el autor de la llamada coloquialmente en la Familia Real como "la buena", según desvela el orfebre.
La flor de lis, símbolo de la Casa de Borbón, se incorporó al escudo de España con Felipe V en 1700 y representa el honor, el poder y la soberanía. Tras Victoria Eugenia, la depositaria de la tiara y otras piezas fue la Condesa de Barcelona, la abuela del actual rey, quien determinó cuáles serían las joyas de pasar de un reinado a otro. Doña Sofía cedió el testigo a la Reina Letizia.
Desde la proclamación de Felipe VI en 2014, ha lucido la tiara Flor de Lis en cinco ocasiones, vinculadas a cenas de gala con otras casas reales europeas o con mandatarios extranjeros.
Duelo de damas
La primera vez fue en 2017, con motivo de la cena de gala que los Reyes de España ofrecieron en el Palacio Real en honor del que era entonces presidente de Argentina, Mauricio Macri, y de su esposa, Juliana Awada, que se encontraban de visita oficial. La reina escogió un sobrio vestido negro de Felipe Varela.
En julio de ese mismo año y durante el viaje de Estado de los reyes al Reino Unido, Doña Letizia lució la tiara en una cena de gala ofrecida por la reina Isabel II en Londres. Para esa ocasión, eligió un vestido palabra de honor rojo, con bordados en hilo de cristal. La Reina decidió añadir a su look una de las pulseras gemelas, piezas realizadas a partir de una antigua diadema de Cartier de la misma Victoria Eugenia, y unos pendientes de diamantes, ambas piezas forman parte del lote de pasar.
Doña Letizia volvió a ser la royal más elegante en la entronización de Naruhito de Japón, que tuvo lugar el 22 de octubre de 2019 en Tokio. Lució dos looks: un vestido de flores de Matilde Cano con los pendientes de esmeraldas de la reina Sofía y un vestido rosa capote de Carolina Herrera con la tiara Flor de Lis. Fue el mismo vestido y la misma tiara que escogió pocos meses después para posar en el retrato oficial que los Reyes realizaron en 2020.
Elegante guiño a Suecia
En 2021, en su primer viaje de Estado a Suecia, el duodécimo del reinado de Felipe VI, Doña Letizia sorprendió en la cena de gala ofrecida por los monarcas Carlos Gustavo y Silvia en la sala El Mar blanco del Palacio Real de Estocolmo con un vestido entallado, de falda muy voluminosa y sin mangas, en azul noche de la firma sueca H&M. Un guiño a los anfitriones. De nuevo se colocó la tiara flor de lis, la más imponente del joyero real, y los pendientes de chatones que la reina Victoria Eugenia dejó escrito que solo fueran para las reinas de España.
La última vez que ha utilizado la joya fue en noviembre de 2023 en la cena de gala ofrecida en el Palacio de Christiansborg de Copenhague, por Margarita II de Dinamarca. La tiara de la Flor de Lis lució en todo su esplendor junto al vestido azul noche de Felipe Varela que había estrenado en 2015. Además de esta pieza histórica de alta joyería, la Reina Letizia llevó unos pendientes de diamantes con tres zafiros y una de las famosas pulseras gemelas de diamantes, creadas a partir de una tiara de Cartier que Alfonso XIII también regaló a su mujer.
Una joya de peso
Originalmente la tiara Flor de Lis fue una corona. "Su peso hacía difícil que se adaptara a la cabeza, de ahí el cambio", explica Ansorena. Está realizada en platino, con 1.000 diamantes de talla brillante (redondos), de 57 facetas (lados), "de buena calidad de color y pureza".
Debido a su peso, los joyeros adaptan su estructura a la cabeza de cada reina. Además, se incorporó "una diadema que forramos en terciopelo, según el color del cabello, en cada ocasión", para que no se aprecie, detalla Cristina Ansorena a Efe.
La Casa Real ha cedido en dos ocasiones más la tiara para que fuera expuesta. La primera en 1999 con motivo de la exposición para conmemorar los 150 años de Ansorena en el Museo de Artes Decorativas de Madrid; la segunda, en 2010 para la muestra "El resplandor refulgente: la diadema", que reunió las tiaras icónicas de la joyería.