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Carmen Tello: la mejor amiga de la duquesa de Alba piensa en boda por la Iglesia con Curro Romero

Hoy se celebra el séptimo aniversario del fallecimiento de Cayetana

Curro Romero y Carmen Tello
Curro Romero y Carmen Tello

Este 20 de noviembre se cumple el séptimo aniversario del fallecimiento de la Duquesa de Alba. No será este sábado, sino mañana domingo, cuando Cayetano Martínez de Irujo dedique a su madre un recordatorio en forma de misa en la iglesia sevillana de la Hermandad de los Gitanos. Pero, al igual que en años anteriores, los desafueros familiares impedirán que acudan a la cita los hermanos del jinete. Si Cayetana lo viera, sufriría muchísimo al ver que la unión por la que ella tanto luchó se desmoronó cuando falleció.

LA RAZÓN ha entrevistado a la que fuera la mejor amiga de la duquesa, Carmen Tello, quien aclara que «la misa tendrá lugar el día 21 porque Cayetano estará fuera el 20. Me parece muy oportuno que, por lo menos, una vez al año, nos reunamos los íntimos de Cayetana para recordarla. Vendrá su viudo, Alfonso. Y es una pena que no se junten en Sevilla todos sus hijos, pero, bueno, creo que los hermanos de Cayetano harán un oficio en Madrid. Lo nuestro es una especie de ‘’petit comité'’». Carmen se alegra de que «en los últimos tiempos los hijos de la duquesa hayan acercado posturas. «Ahora se llevan mejor».

-¿Cómo se encuentra el viudo Alfonso Díez?

-La pandemia nos ha mantenido alejados físicamente, pero hablamos por teléfono y me dice que se encuentra bien. Le veré el domingo en la misa y el 1 de diciembre en la presentación del documental sobre mi marido, Curro Romero. Será un acto muy bonito en La Cartuja al que asistirán muchos de sus compañeros de profesión y sus mejores amigos. Tengo a mi marido muy nervioso ante un día tan especial.

-¿Ha vendido Alfonso su casa de Sanlúcar?

-No. De vez en cuando se da una vuelta por allí, me dijo que no le pagan lo que él pide por la casa, y que no está dispuesto a malvenderla. Hace dos años que no nos vemos, y, físicamente, me comenta que se siente bien. Pero pasó el Covid, afortunadamente no fue nada grave. En cambio, uno de sus hermanos lo pasó muy mal.

-¿Y Curro?

-Muy cuidado. El próximo 1 de diciembre cumplirá 88 años, ya no salimos casi por la noche. Por las tarde echa su partida de dominó con los amigos, en el Círculo de Labradores del barrio de Los Remedios, en Sevilla. Y por la mañana, da su paseíto. Hacemos vida muy tranquila.

Carmen Tello
Carmen Tello

Volvemos a referirnos a su gran amiga Cayetana. Carmen se emociona cundo habla de ella, fueron demasiadas vivencias en común y los recuerdos fluyen con facilidad. «Era un persona alegre, muy positiva en todo, amiga de sus amigas, una mujer con la que nunca te aburrías, porque tenía una gracia absoluta, que nos quería por cómo éramos, y siempre me demostró una lealtad incondicional. La recuerdo con mucha nostalgia. Me vienen a la mente las Navidades que pasábamos juntas, la Semana Santa, los veranos en la playa… Estábamos muy unidas. He tenido que ir asimilando poco a poco su muerte. No es fácil entender que no volverás a ver a alguien a quien te has sentido tan unido. Me acuerdo de ella cada día, siempre saco un momento para mirar alguna foto suya, hojear alguna revista donde la nombran…», relata emocionada Carmen Tello.

-¿Si viviera no se habría producido el cisma entre sus hijos?

-Fue muy triste que pasara, pero pienso que las cosas se han ido apaciguando con el tiempo. La familia es siempre la familia y la sangre tira mucho. Yo no quiero ahondar más en esta historia, pero las cosas están por buen camino.

Hace pocas semanas fallecía en Madrid la que fuera primera esposa de Curro Romero, la cantante Concha Márquez Piquer. Con ello, Carmen y Curro ya podrán contraer matrimonio por la Iglesia, un sueño que, según Tello, «nos gustaría hacer realidad esa boda y que sea en un futuro no muy lejano».

Tello siempre ha sido una mujer con profundas convicciones religiosas y nunca ha dado su brazo a torcer cuando Curro solicitaba su colaboración para pedir la anulación eclesiástica. Ahora ya no existen trabas para llevarla a cabo. «Sería un sueño», zanja.