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La distante y extraña actitud de Camilín en el último adiós a Camilo Sesto

Las personas de confianza de Camilo Sesto no entienden la actitud que ha mantenido su hijo en las honras fúnebres del artista en Madrid y en Alcoy

El hijo de Camilo Sesto no estuvo presente en el momento en que sus cenizas se introdujeron en el columbario de Alcoy, dónde ya reposa junto a su padres.

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La extraña actitud del hijo de Camilo Sesto, tras su trágica muerte, ha sorprendido a propios y extraños. Su llegada a España no estuvo exenta de polémica por unas declaraciones realizadas meses antes del fallecimiento por su madre, Lourdes Ornelas, a diferentes medios de comunicación. En ellas arremetía duramente contra el cantante y su círculo más íntimo a los que acusaba de haber tratado de impedir el acceso de su hijo a su padre, tenerlo “secuestrado” y tratar de influir en las últimas voluntades del artista para perjudicar económicamente a su único hijo, Camilín. La mejicana llegó incluso a acusarles de hacer firmar a su hijo papeles que pondrían en peligro su herencia.

Camilo murió de manera repentina y acompañado de su manager Eduardo Guervós y su esposa. Tras ser comunicado el óbito a su único hijo comenzaron los problemas, ya que Lourdes filtró a los medios que no les quisieron mandar billetes para acudir al velatorio. La otra parte, la formada por el manager y el administrador del artista, lo desmentía y aclaraba que, debido a la diferencia horaria, Guervós le dijo a Camilín que esperara a las nueve de la mañana siguiente para que Cristóbal Hueto, pudiera ocuparse de comprar los billetes y enviárselos.

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Pero Camilín y su madre decidieron ponerse en contacto con un representante muy afín a Telecinco y Sálvame que se encargó de comprar los billetes y que fue la única persona que les esperaba a su llegada a Madrid. El representante se convirtió en su guardián y escudero, acompañando al hijo de Camilo Sexto a la capilla ardiente de su padre, instalada en la SGAE, a dónde llegó cinco horas después de aterrizar en Madrid. De su madre, no había rastro, a pesar de que había llegado en el mismo vuelo que él, si bien consiguió despistar a los periodistas que aguardaban su llegada en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid.

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Transcurrieron cinco largas horas desde su aterrizaje hasta que el joven apareció en la sede de la SGAE para rendir el último adiós a su padre presidido por su círculo más íntimo, formado por el representante, el administrador y algunos familiares. A las tres de la tarde, llegaba Camilín a la capilla ardiente acompañado de su representante, José Muro, que trataba por todos lo medios de evitar que su representado hiciera declaraciones. La surrealista escena del joven, saliendo del velatorio y siendo entrevistado por Lydia Lozano, con la que comparte el mismo representante, mientras Muro tiraba de él para conducirlo hasta el coche pasará a los anales de la historia. Aquello hacía a sus propios compañeros de programa, de los espurios intereses del único hijo del artista, que especulaban con el recorrido televisivo que esperaba aquel joven, tímido y parco en palabras.

Pero nos equivocamos todos los que apostamos por el inminente deambular por los platós de madre e hijo. Aún había que esperar a que se conociera a quién beneficiaba el testamento del artista. El cantante dejaba tras de sí, no solo mucho dolor por su pérdida entre sus seres queridos y sus incondicionales fans, sino también un cruce de acusaciones entre su círculo más cercano que tras conocerse sus últimas voluntades desmintió las acusaciones de Lourdes Ornellas a quiénes hasta entonces habían gestionado su enorme fortuna. Camilín era nombrado heredero universal de una herencia, entre propiedades y los rendimientos de sus derechos de autor, que se estimaba en nueve millones de euros.

La lectura del testamento, celebrada el de octubre, dejaba en evidencia a la madre de Camilo Blanes, desmoronando sus planes de hacer caja a cuenta del artista. No hubo un perdón a los que acusó de tratar de perjudicar a su hijo y manejar sus cuentas. Los principales agraviados eran Cristóbal Hueto, administrador y albacea de Camilo Sesto y su manager en los últimos 12 años, Eduardo Guervós, quiénes ahora estudian emprender acciones legales contra la mejicana para restituir su honor.

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“Como anunciamos, la verdad se vio el día que se abrió su testamento en el que como era lógico, se nombró heredero universal a su hijo. Ahora, que ya Camilo descansa junto a sus padres en Alcoy, como quería llega la hora de restituir nuestro honor-me confesaba Eduardo Guervós-Cristóbal, sobre quién recayeron las acusaciones más fuertes por ser su administrador, ya tiene preparada la demanda contra Lourdes Ornellas. Yo, aún estoy pensando qué hacer. Tengo ganas de pasar página y retomar mi vida”. Quizás a esta nueva guerra judicial es a lo que se refería Guervós cuando nos anunció que se abría un nuevo melón tras el descanso eterno de Camilo Sesto. O quizás, aún queden nuevos capítulos en este conflicto aireado a la opinión pública.

Le pregunto a Eduardo si han podido hablar con Camilo Blanes después de la lectura del testamento o sí se ha disculpado Lourdes Ornelas con ellos. Apesadumbrado, contesta que no: “Ha sido imposible hablar con él, su guardia pretoriana no le deja acercarse a nosotros y la única comunicación es por burofax. Sólo le vi el día de la capilla ardiente en la SGAE. Llegó con su representante y sólo dijo en nuestra presencia: “tengo hambre”. Estuvo dos minutos y se fue. Bueno, exactamente, dos minutos treinta y dos segundos, porque lo cronometré.

¿Y en Alcoy, cuando ya era consciente de que era el heredero universal, tampoco habló con vosotros?-le pregunto- ”En Alcoy tampoco le vimos. Fue acompañado de su madre, que fue increpada por algunos fans, su representante y sus abogados. Hay que tener muy poca vergüenza para presentarse allí, después de cómo ha hablado ella (Lourdes Ornelas) de Camilo. Él entregó las cenizas antes de las once de la mañana, atendió a los medios que allí estaban y se fue. Luego supimos que había ido a ver el terreno en el cementerio dónde se va a erigir su mausoleo. Nosotros nos quedamos allí en la capilla ardiente y él no apareció más. Tampoco estuvo cuando las cenizas de su padre fueron introducidas, en un acto privado, en el columbario dónde reposa ahora junto a sus padres. Allí estuvieron algunos familiares, pero ellos no. Tampoco fue al acto de homenaje del Padre Ángel, al que nosotros sí asistimos y al que también acudió la madre del niño, aunque no la viéramos. Estuvo como escondida y no me extraña porque es persona non grata para los que de verdad quisieron a Camilo, sobre todo sus fans”