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El spinning une a Victoria Federica y Lidia Bedman, la mujer de Santiago Abascal

Se han sumado al «indoor cycling», la última tendencia entre las «influencers» para ponerse en forma

Victoria Federica de boda en Sevilla
Victoria Federica de boda en Sevilla FOTO: @vicmabor

La jet madrileña tiene nuevo lugar de culto para ponerse en forma, y no es un gimnasio cualquiera. De hecho, ni siquiera es un gimnasio. Se trata de Síclo, una franquicia mexicana que aterrizó en España hace algunos años y que cuenta con estudios en la calle Fernando VI y el Paseo de la Habana, dos de las zonas más cotizadas por los cachorros de las élites de la capital.

Su servicio consiste en impartir clases de «indoor cycling», algo así como un «spinning» de toda la vida, pero con música muy alta y luces de discoteca, el ambiente perfecto para atraer a las «influencers» de turno, como si fueran polillas seducidas por un foco. Entre su selecta clienta se encuentran las actrices de «Élite» Claudia Salas y Georgina Amorós, o «it girls» como Paula Ordovás, María Fernández-Rubíes, Sara Baceiredo y, cómo no, la nueva reina de Instagram desde que destronó a Dulceida, María Pombo.

De ella, nos cuentan: «Ni siquiera se acerca al mostrador a pedir los zapatos –necesita un calzado especial para las clases–. Cuando viene, la jefa está avisada y va ella misma a dárselos». Pero es otra casi reina –antes que ella hay otras cuatro personas esperando al trono– la que más miradas acapara cuando entra al local. Victoria Federica de Marichalar, la hija de la infanta Elena, se acaba de sumar a esta tendencia, siguiendo así su recién empezado camino hacia el estrellato en redes sociales. No es de extrañar, teniendo en cuenta la predilección que la sobrina del Rey Felipe VI tiene por la fiesta, que se haya decantado por estas clases amenizadas con reguetón o música electrónica para ponerse en forma.

También es posible que se haya visto seducida por el exclusivo servicio que ofrece la empresa, que agasaja a sus clientes con suaves toallas recién salidas de la secadora, champús y geles premium, ¡y hasta planchas del pelo en los vestuarios!, para que sus finas deportistas no tengan que cargar con la suya desde casa. Todo por el ¿módico? precio de 22,5 euros por clase, que no suele superar la hora de duración. También es habitual encontrar a Lidia Bedman, la esposa de Santiago Abascal, a lomos de una de sus bicicletas. Me pregunto si hará buenas migas con Vic...