Opinión

El diario de Amilibia: ¡Ay, Yoli, cuánta pasión desatada!

Parece haber descubierto en el chulapo de la parpusa la reencarnación de un cruce de Marx con Chris Hemsworth

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en el Congreso de los Diputados durante el inicio de la XV Legislatura
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en el Congreso de los Diputados durante el inicio de la XV Legislatura Gtres

Esta columna no lleva foto -en su versión impresa-, pero se inspira en la que ocupó la primera página de LA RAZÓN el pasado viernes, cuando la cosa del Congreso, ya saben. En ella, Yolanda Díaz se abalanza sobre Pedro Sánchez en cuanto Francina la Políglota es elegida presidenta del Congreso, para gozo de todo el soberanismo, progresismo y rojerío en general, no sé si incluido o no García-Page. Se abalanza, sí, y lo estruja en un abrazo que alguna diputada de Vox consideraría no apto para menores. Veo el brazo de ella rodeando el hombro del presi y la mano en el cuello, la izquierda, dirigiendo con suavidad no exenta de energía la cabeza y el bello rostro sin par de Él hacia su boca de rubí, anhelante y abierta, como para evitar que Él, quizá pensando en lo que dirá Begoña, no fuera a hacerle la cobra. Y así se produce el abrazo y el beso de la Nueva Era.

 Pedro Sánchez, y Yolanda Díaz
Pedro Sánchez, y Yolanda DíazAlberto R. RoldánLa Razón

No sólo lo quiere Sumar, es que parece haber descubierto en el chulapo de la parpusa la reencarnación de un cruce de Marx con Chris Hemsworth en un anuncio de calzoncillos Calvin Klein. Si Begoña fuera celosa, le exigiría a la Yoli que se sentara en otra fila para evitar estas escenas de frenesí y desbordamiento erótico-festivo, por Dios. Qué cantidad de efluvios desparramados por los escaños, madre. Y en el otro lado, la cara apesadumbrada y perpleja como de viudo gallego de Feijóo. Uno, que sabe algo de soledades, lo vio en lamentable estado de absoluta orfandad. Un beso casto de Cuca Gamarra alivia, pero ni color con la pasión desatada de la Yoli.