Estreno

CRÍTICA DE CINE / «Somewhere»: La niña de sus ojos

Dirección y guión: Sofia Coppola. Intérpretes: Stephen Dorff, Elle Fanning, Chris Pontius, Michelle Monaghan. EE UU, 2010. Duración: 97 minutos. Drama.

La Razón
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Hace tiempo que Sofia Coppola está escribiendo sus memorias. «Lost in Translation», «María Antonieta» y «Somewhere» pueden entenderse como capítulos dedicados al sufrimiento de los privilegiados. Que los ricos también lloran lo sabemos desde los tiempos de Antonioni. Lo que más molesta a los detractores de Coppola no es su elogio del «angst» millonario sino su empática capacidad para glamurizarlo mientras nos pide que nos compadezcamos de él. Cuando Johnny Marco (Stephen Dorff), estrella de cine en crisis, contempla el striptease de dos gemelas en su habitación del hotel Chateau Marmont, Coppola utiliza la duración del plano para ilustrar el tedio que lo invade. Creemos que Marco, enfermo de fama, es el alter ego de Coppola, hasta que llega Chloe, su hija, una preadolescente encantadora (Elle Fanning) que desplaza sutilmente el centro de gravedad del relato. Es una pena que Coppola dedique menos atención a la niña que al actor en decadencia. Los ojos de Chloe deberían darnos la clave del vacío de Johnny y acercarnos al drama de este hombre cuyo mejor amigo es un Ferrari, pero la película está demasiado preocupada por distanciarse de padre e hija para fotografiarlos mejor, para contemplar cómo crece su complicidad. En términos estéticos, «Somewhere» es el filme más maduro de Sofia Coppola, el más despojado y austero. Pero esa austeridad juega en contra de las emociones que intenta despertar . La ternura de la mirada de Coppola, a menudo generosa, se enfría. La montaña de gestos conmovedores sobre los que se gesta esta relación de amistad carece de la intensidad de «Las vírgenes suicidas» o «Lost in Translation», precisamente porque los gestos se acumulan, y el árbol no nos deja ver el bosque.