La RAE presenta su canon

Los textos canónicos. Los fundamentales. Comentados por los mejores filólogos. Con un aparato crítico imprescindible, notas de apoyo y apéndices complementarios que ayudan a profundizar en la obra pero que nunca estorban a la lectura. Una introducción sucinta y un texto cotejado, limpio y fijado.

Víctor García de la Concha,de pie, junto a José Manuel Blecua, director de la RAE, Darío Villanueva y Francisco Rico, que dirige la Biblioteca Clásica
Víctor García de la Concha,de pie, junto a José Manuel Blecua, director de la RAE, Darío Villanueva y Francisco Rico, que dirige la Biblioteca Clásica

Francisco Rico lo dijo ayer con claridad: «No existen motivos para no hacer la mejor edición». Y la han hecho. Dicen que no quieren competir en el mercado. Pero lo harán. Con sorna, con humor, sin ocultar tampoco ninguna realidad. Rico, de nuevo, genial: «Queremos que desa-parezcan (las demás ediciones), hay que borrarlas del mercado». Víctor García de la Concha introdujo diplomacia: «Sólo es una oferta de excelencia...». Pero Rico, imparable, irónico y con una sonrisa en los labios, no aceptaba réplicas ayer por la mañana: «No queremos competir, queremos anularlas».

Todos los número uno
Él, Francisco Rico, dirige la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española. Un ambicioso plan bibliográfico que contempla la publicación de 111 obras (número simbólico, como apostilló Darío Villanueva, todos estos libros son números uno). ¿La publicación? A razón de ocho volúmenes al año. Entre ellos, los títulos clave, imprescindibles, de la lengua española. Aquellos que no pueden faltar en ninguna estantería. Han empezado por «Cantar de Mío Cid»; «Milagros de Nuestra Señora», de Gonzalo de Berceo; «Gramática sobre la lengua española», de Antonio de Nebrija – «por primera vez anotada, así que las ediciones anteriores ya las pueden tirar», aseguró, cómo no, Rico, que estaba decidido–, y «La vida del Buscón», de Francisco de Quevedo.

Esta colección, que acaba con «Los pazos de Ulloa», de Emilia Pardo Bazán, sólo es un paso. Lo siguiente, lo que aguarda detrás de esta iniciativa, es una biblioteca popular asequible y una edición escolar que seduzca a los alumnos, padres y profesores. Si se busca la mejor versión de una pieza musical, ¿por qué no la mejor edición que exista de un clásico español?, se preguntó ayer Rico, que está convencido de invertir esa tendencia de comprar los libros más baratos para los estudiantes.

El camino, aquí, se bifurca. Toma un sendero nuevo: el digital. La RAE no está dispuesta a perder el tren del futuro, el de internet. Darío Villanueva, delante de José Manuel Blecua, director de la RAE, y de Alberto Montaner, responsable del «Cantar de Mío Cid», apostó por la convivencia del papel y del e-book. Por eso han desarrollado un portal en el que estarán dispuestas estas mismas obras. De momento, los internautas ya pueden descargarse aquellas que no se van a publicar de la web clásica, de la sección Versión Beta. Textos fijados que se irán renovando y que vienen con su habitual aparato crítico y archivos para ahondar en su conocimiento. Se espera que esta iniciativa abra foros entre los usuarios. Además, disponibles para otros dispositivos electrónicos ya se pueden encontrar «Sonetos», de Lope de Vega, «Coplas a la muerte de mi padre», de Jorge Manrique, y «Don Juan Tenorio», de José Zorilla.