La gran Nuria

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

Cada vez que una española consigue una victoria internacional en atletismo hay que felicitarse. Ello es muestra de una progresión más meritoria que la de los hombres. Nuestras atletas han tenido que pasar por etapas de discriminación y tiempos en que incluso han luchado contra la prohibición.
Nuria Fernández se proclamó campeona de Europa en 1.500 por delante incluso de su compañera, Natalia Rodríguez, campeona descalificada en los pasados mundiales al considerarla culpable de la caída de una competidora. Nuria no salió a correr creyendo que podía convertirse en triunfadora. Esa falta de fe la ha acompañado mucho tiempo y, probablemente, habría alcanzado más éxitos de haber creído más en ella que en sus compañeras y rivales.
En el tramo en que se suelen conseguir los éxitos, Nuria estaba en los lugares destacados y según confesó, comenzó a creer en sus posibilidades casi inesperadamente. Ganar fue tal sorpresa para ella misma que dio tantos saltos de alegría como zancadas en la carrera. Su celebración fue propia de alguien que ha sido agraciado con un sorteo de lotería. Y sin embargo, la victoria la consiguió tras quince años de sacrificios, de entrenamientos intensos y de duro aprendizaje en las competiciones. Su reacción la convirtió en la más entrañable de las campeonas que en España han sido. De nuevo han sido las mujeres las que han sal- vado a la Federación. Nuria, Marta Domínguez y Natalia Rodríguez han reivindicado otra vez la necesidad de prestar más atención al deporte femenino.