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A pesar del...

Niños robados

Tiempo de lectura 2 min.

11 de abril de 2011. 21:51h

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12/4/2011

Hemos visto muchas noticias sobre el «robo de niños», con un mensaje claro: personas malvadas, en general monjas y curas católicos, se dedicaron a robar niños, un auténtico horror. Pero, un momento, señora: ¿usted se dejaría robar un hijo? Es imposible. Entonces, ¿cómo pudieron tantos niños ser robados? Respuesta: no hubo tales robos. Ninguna madre consiente que su hijo sea robado. Sospecho que ha sucedido otra cosa. Sospecho que se trataba de solteras embarazadas que entregaron a sus hijos a instituciones religiosas para que los dieran en adopción. No las condeno, al contrario, las aplaudo, porque hicieron algo importantísimo: permitieron que sus hijos vivieran. Este asunto crucial es inadvertido por los que se apresuran a condenar a las monjas que «lavaban el cerebro a aquellas chicas embarazadas». Supongamos que es verdad. Pero ¿para qué les lavaban el cerebro? Para que tuvieran ese hijo ilegítimo que entonces no podían o no querían tener. Ahora, décadas después, temo que se pretenda utilizar una herida psicológica para promover la agenda de la izquierda, echando las culpas sobre la Iglesia e ignorando hipócritamente qué sucedería con algunos o muchos de esos embarazos no deseados en nuestros tiempos, tan progresistas. ¿Qué pasaría hoy con esos niños? Venga, si es elemental, si ya lo dijo Bibiana Aído: no son seres humanos. Por lo tanto… pues eso. Es muy feo lo de los niños robados ¿no? Es mucho mejor… pues eso.
 

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