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César Lumbreras: «En los programas como en los partidos hay que marcar»

  • César Lumbreras: «En los programas como en los partidos hay que marcar»

Tiempo de lectura 4 min.

12 de septiembre de 2010. 23:20h

Comentada
12/9/2010

–¿Qué fue antes, la caza con lanza o su entrada en la radio?
–Ésa es una pregunta malvada.

–¿Cuántos años lleva en la Cope?
–Veintiséis y dos meses.

–¿Y siempre pendiente del campo desde «Agropopular»?
–Exacto. Prestando atención a los agricultores y a los ganaderos e intentando relacionar a los consumidores con ese mundo en el que se producen los alimentos de primera necesidad.

–¿En el campo se hace deporte?
–En el campo, como se trabaja mucho físicamente, hace falta hacer menos deporte.

–¿Y usted hace deporte?
–Montaba en bicicleta... Ahora lo que me gusta es andar.

–Pues hay que estar en buena forma para seguir con el exitosísimo «Agropopular» los sábados por la mañana y además subirse a «La atalaya» por las tardes en La Cope.
–Sí, pero hacer un programa de horario tardío no me dificulta mi vida ordinaria: el problema hubiera estado en tener que madrugar.

–¿Tiene cabida el deporte en sus dos programas?
–Pues en «Agropopular» no, salvo que se considere deporte a vendimiar, a recoger aceitunas o al campeonato de huesos de aceituna, por ejemplo... Y por la tarde, como hay tanto deporte en Cope, no sé si vamos a meter algo.

–¡La que se ha liado en su radio! ¡Si cuando se escuchan las retransmisiones parece que se está en otro punto del dial!
–Bueno, no soy aficionado al fútbol y no puedo emitir un juicio con conocimiento de causa, pero a mí me suena bien.

–Aunque no sea aficionado, equipo tendrá, ¿no?
–No soy aficionado más que en ocasiones excepcionales: Selección, final de Copa, o algún partido muy significado en el que se juegue la Liga… Y mi equipo es el Real Ávila Club de Fútbol.

–¿Se enfada en algún evento deportivo o se lo toma como la vida, con mucho humor?
–Absolutamente, miro la vida con optimismo y veo la botella casi siempre medio llena.

–¿Une la radio como el deporte o separa y cada uno elige su lado moviendo el botoncito?
–La radio une a los comunicadores con los oyentes y luego cada uno de los oyentes tiene sus preferencias y unos son de una cadena más que de otra... Pero a todos, oyentes y comunicadores, les une la pasión por la radio.

–¿En qué  se parecen un programa de radio y un partido de fútbol?
–En que ambos tienen que tener mucho ritmo y hay que marcar goles, en la radio consiguiendo más oyentes y más publicidad.

–A los comentaristas deportivos se les notan las querencias como al resto de los periodistas, ¿es necesario que se les noten tanto?
–Creo que no hace falta, pero todos somos humanos y tenemos nuestras preferencias.

–Todos los aficionados presumen de saber de fútbol y todos los periodistas de poder hablar de cualquier cosa, ¿por qué ha eliminado usted las tertulias de su programa de radio?
–No las he eliminado totalmente, alguna queda, pero a mí, por proceder del periodismo especializado, me gusta hablar de lo que creo que sé y en lo que mi opinión puede tener un plus. Quiero extrapolar y extender este sistema a todas las secciones del programa.

–Y subido a «La atalaya», ¿ha divisado si este curso el juego político será más limpio?
–Llevo sólo una semana subido a «La atalaya» y, de momento, no me ha dado tiempo más que a subirme, no a otear el panorama, pero espero que el curso político sea mucho más limpio que los anteriores.

–¿Y quién va a ganarlo?
–No tengo dotes de adivino. Cualquiera sabe y más tratándose de elecciones municipales y autonómicas en las que juegan más las cualidades de la persona, del candidato cercano al que se vote.


En primera persona
«Nací en Adanero, Ávila, en 1955, estoy soltero, no tengo hijos y me siento muy orgulloso de proceder del campo. Así, a bote pronto, no me arrepiento de nada. Perdono, pero no olvido. Valoro la sinceridad y el que vengan de frente. Detesto la mentira y las puñaladas traperas. Voy totalmente a mi bola. A una isla desierta me llevaría comida y agua y, precisamente, como y bebo un poco de todo según el mandato de mi abuela. No tengo manías importantes y mi única pesadilla es que vuelvo a estar en la mili y me tengo que levantar pronto. De mayor me gustaría ser lo que soy y si volviera a nacer, también sería lo que soy».

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