Bruselas

La UE confía en que el resultado de la cumbre rebaje la presión sobre España

Los líderes de la UE se mostraron hoy satisfechos con las decisiones adoptadas en la reunión de dos días que han mantenido en Bruselas y confiaron en que las nuevas medidas a corto sirvan para rebajar la presión de los mercados sobre España e Italia y las de medio y largo plazo para superar la crisis.

"Por primera vez en un tiempo, se han dado pasos que los mercados percibirán como que Europa está poniéndose por delante en el juego", llegó a decir el tradicionalmente escéptico primer ministro británico, David Cameron, quien no obstante señaló que dichos pasos "necesitarán ser continuados y aplicados"más adelante.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy consideró tras la cumbre que "el Consejo ha lanzado una señal política inequívoca"y que el euro "es hoy un proyecto más fuerte y creíble que ayer", aunque también advirtió de que "queda mucho camino por recorrer".

Su gran aliado en esta cumbre, el primer ministro italiano, Mario Monti, confió en que las decisiones tranquilicen a los mercados, aunque reconoció que "es difícil predecir cómo responderán", porque en el pasado se adoptaron decisiones que parecían suficientes pero que no sirvieron para generar confianza.

Tras más de dos años y medio de crisis y numerosas medidas parciales para acabar con la desconfianza en la economía europea, los jefes de Estado y de Gobierno europeos han aceptado permitir medidas como la recapitalización directa de la banca y un uso más flexible de los fondos europeos de rescate para la compra de deuda.

Estas medidas a corto plazo se completarán con un plan para potenciar el crecimiento económico y el empleo, que estará dotado de 120.000 millones de euros, y con un acuerdo para avanzar a largo plazo hacia una nueva arquitectura europea mediante una unión bancaria, fiscal y política para superar así la crisis de la eurozona.

Con las primeras medidas, los líderes de la eurozona esperan poder ayudar a países como España e Italia -pese a que ambos han descartado de momento solicitar una compra europea de bonos soberanos- para que puedan volver a financiarse a precios razonables.

Para muchos, Rajoy y Monti, que bloquearon la aprobación del pacto de crecimiento hasta que hubiera medidas inmediatas que aliviaran sus problemas en los mercados, vencieron sobre la canciller alemana, Angela Merkel, que hasta el último momento se oponía a una recapitalización directa de la banca, pero sus homólogos no quisieron hablar de una batalla entre dos grupos.

"No formo parte de los que distinguen entre dos grupos, entre líderes vencedores y perdedores, sino que creo que estamos juntos para encontrar una intersección que espero que tenga buenos resultados en los mercados financieros", comentó el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, en referencia al cambio de posición de Alemania, que algunos interpretaron como una derrota.

España lo que ha ganado es que, con la recapitalización directa, el préstamo de hasta 100.000 millones de euros no impacte en su deuda y también ha conseguido que la eurozona no sea acreedora preferente cuando la ayuda europea se transfiera del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), una medida destinada a evitar una huida de los inversores y a fomentar la confianza en los mercados.

En cualquier caso, la recapitalización directa no estará disponible hasta que se haya creado -previsiblemente a principios de 2013, un supervisor bancario único para la eurozona, papel que asumirá el Banco Central Europeo (BCE).

Pese a que hoy varios líderes europeos, como el presidente del BCE, Mario Draghi, insistieran hoy en que las medidas van acompañadas de estrictas condiciones, Merkel aclaró que no habría una "troika"-formada por la entidad monetaria, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional- para España o Italia.

La flexibilización de los fondos para intervenir en los mercados de deuda consiste en que a partir de ahora serán las recomendaciones específicas por país, vinculantes y con un estricto calendario de aplicación, las que servirán de base para elaborar un memorando de entendimiento, explicó.

Los mercados reaccionaron hoy con cierto espíritu positivo a las medidas y la prima de riesgo española ha caído 68 puntos, hasta los 475 puntos básicos y han dejado la rentabilidad en el 6,33 %.

Mientras, la prima italiana ha caído 45 puntos hasta los 424 y ha registrado al cierre un rendimiento del 5,82 %.

Para España, la prueba de fuego tras la cumbre llegará el próximo jueves cuando se realicen nuevas subastas de bonos a tres, cuatro y diez años.