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El talón de Aquiles de Chávez

El desgaste del presidente venezolano tras catorce años en el poder da alas a su rival Capriles para desbancarle

  • El presidente Hugo Chávez,  durante una caravana electoral en la ciudad de Maturín, en el estado Monagas, el pasado viernes
    El presidente Hugo Chávez, durante una caravana electoral en la ciudad de Maturín, en el estado Monagas, el pasado viernes

Tiempo de lectura 4 min.

29 de septiembre de 2012. 22:22h

Comentada
30/9/2012

El talón de Aquiles de Hugo Chávez, que a su vez es el punto de apoyo de la candidatura de su adversario Henrique Capriles, está relacionado con la fatiga de los catorce años de gestión y con las expectativas de cambio. Es en ese nicho del deseo de alternancia donde se librará, en esta última semana, la batalla por el corazón de una franja decisiva de los electores venezolanos. Henrique Capriles Radonski, con un programa que él mismo ha definido como «contemporáneo» e inspirado en las políticas europeas, propone una regeneración para el país iberoamericano.

No en vano, por primera vez, el mandatario venezolano se enfrenta ante la posibilidad de una derrota. Para la oposición, los 10 puntos que le dan las encuestas de ventaja no son más que una cortina de humo que se desvanecerá el próximo día 7 octubre. Chávez está nervioso y se nota. De hecho, este viernes volvió a negarse a debatir con su adversario.

Uno de los principales problemas, entre varios, a los que el extenso Gobierno de Hugo Chávez no ha podido hacer frente es el del incremento de la violencia y el crimen. Más del 70% de los venezolanos ve la inseguridad como el mayor problema que sufre el país. En el país murieron asesinadas 14.092 personas en 2011, de acuerdo con cifras gubernamentales ofrecidas en junio, lo que sitúa la tasa de homicidios por encima de 50 por cada 100.000 habitantes, uno de los más altos de América Latina. «Es único que en doce años se haya triplicado la tasa de homicidios, sin haber participado en ninguna guerra ni haber sufrido grandes catástrofes», comenta en declaraciones a LA RAZÓN Roberto Briceño, responsable del Observatorio Venezolano de la Violencia. Para Briceño, uno de los problemas está en que «el Gobierno considera que la violencia y el delito tienen su origen en la pobreza y el capitalismo» y ha optado por «no aparecer ante la opinión pública como un Gobierno represivo». El silogismo «disminuye la pobreza ergo se reduce la violencia es falso», insiste el director del Observatorio. «La explicación no está en la desigualdad. La explicación para nosotros está en la institucionalidad, las reglas del juego que rigen la sociedad», añade Briceño.
En su opinión la problemática se divide en distintos niveles. «En 1998, por cada cien homicidios, hubo 118 detenciones. En 2011, por cada cien homicidios hubo nueve detenciones. Eso quiere decir que la impunidad es total, en el 91% de los casos, siendo optimistas. Eso significa que no hay ni juicio ni condena. No hay razones para no delinquir en Venezuela», concluyó Briceño.

Los ciudadanos han visto, en los últimos años, un incremento de los ingresos de las clases más bajas y desfavorecidas con un amplio abanico de subsidios a personas en situación desfavorecida, al tiempo que se disparaban los precios en los supermercados en porcentajes que hoy se sitúan alrededor del 30% anual y que no evitan la escasez de productos.
El Gobierno se ha servido de los fuertes ingresos por el petróleo, que pasó de 16 dólares por barril en 1999 a 105,3 dólares este año, para financiar un gasto siempre creciente. Aunque la ineficacia de la petrolera estatal, PDVSA, para producir eficientemente ha puesto en jaque las arcas de Estado, obligando al Gobierno bolivariano a hipotecarse con China para poder seguir manteniendo las importaciones y los subsidios.

«Sea quien sea quien gane las elecciones, el próximo gobierno va a encontrarse una situación compleja» dice a LA RAZÓN el economista y profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), José Manuel Puente, quien señala que hay «grandes desequilibrios» en la economía venezolana que supondrán retos para el vencedor en los comicios.

Puente explica que Venezuela tiene una política económica «inconsistente, particularmente fiscal y cambiaria», además de estar «hiperregulada» con controles de precio, de cambio y de tasas de interés, además del impacto negativo sobre la inversión que implican las «sistemáticas» expropiaciones y nacionalizaciones. «Al menos en esas tres grandes áreas, hay que actuar», indicó.

Y recordó que en los últimos diez años del Gobierno de Chávez se perdieron 170.000 empresas de las 617.000 existentes y que en ese periodo fueron expropiadas otras 2.300.
Asimismo, Chávez ha impulsado un control del precio de varios productos de consumo masivo y una nueva ley del trabajo que los empresarios aseguran que «no contribuye» al desarrollo del país y que busca «acabar con el modo de producción capitalista».

Lo que le puede hacer perder
EL AUGE DE LA VIOLENCIA
La violencia es la principal preocupación para más del 70 por ciento de los venezolanos. Desde finales de los años 90, Colombia redujo a la mitad su tasa de homicidios. Sao Paulo bajó de 40 a menos de 10 y dejó la categoría de epidemia. Sin embargo, en Venezuela se pasó de 19 homicidios por cada 100.000 habitantes en el año 1998 a 67 en 2011.

DETERIORO DE LA ECONOMÍA
El modelo económico de Hugo Chávez ha estado marcado por la bonanza petrolera, que ha financiado sus programas sociales, y también por las expropiaciones de tierras, las nacionalizaciones de empresas, la regulación de precios y el control de cambios. Sin embargo, hoy en día los recursos no llegan de la misma manera, la deuda crece imparable a la par que la inflación y el crecimiento del Producto Interior Bruto se ha estancado.
 

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