Sevilla

Griñán da 34 millones a los sindicatos pese a la bancarrota

Mantiene el ritmo de subvenciones pese a amenazar con el cierre de hospitales. Andalucía duplica la cifra total de ayudas otorgadas por el resto de comunidades

Unos 200 militantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) entraron ayer en un supermercado de Écija para llevarse alimentos destinados a un comedor social de Sevilla. Lo mismo hicieron en un centro comercial de Arcos de la Frontera (Cádiz)
Unos 200 militantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) entraron ayer en un supermercado de Écija para llevarse alimentos destinados a un comedor social de Sevilla. Lo mismo hicieron en un centro comercial de Arcos de la Frontera (Cádiz)larazon

MADRID- «No hay alternativa. Es imposible», lloraba como un niño el presidente andaluz, José Antonio Griñán, cuando el Gobierno le anunció que contaría con 2.735 millones menos para maniobrar. «Tendremos que cerrar 19 hospitales públicos y la mitad de los colegios» advertía. Pero la alarma iba más allá: los libros de texto dejarían de ser gratis, la televisión pública andaluza corría peligro y 60.000 funcionarios podían ser despedidos. El panorama no podía ser más desalentador para Griñán, pese a que el presupuesto que le quedaba para este año sería de 29.285 millones, muy similar al de 2009 (29.187), y que no impidió que Andalucía mantuviese sus hospitales y educación pública.

Así, los sollozos del presidente de la Junta no terminan de cuajar. Su victimismo no es más que una careta para ocultar su doble juego. Y es que el mismo que se lamenta por no tener dinero para educar a los niños sigue regalando dinero a espuertas a los agradecidos sindicatos. Nada menos que 34 millones de euros en lo que llevamos de año. Y eso, pese a la dramática situación que atraviesa la sanidad y enseñanza pública andaluza.

Doble juego
A Griñán no le preocupa que su comunidad sea la que más dinero sigue entregando a los sindicatos, lo fue en 2011 y se mantiene. Tanto es así que ella sola duplica la cantidad total de dinero otorgado por el resto de autonomías a estas entidades. O lo que es lo mismo, de los cerca de 65 millones recibidos por los denominados agentes sociales en lo que llevamos de año, más de la mitad procede de Andalucía. Un hecho reprobable si nos tomamos al pie de la letra las alarmas de Griñán sobre la falta de dinero para garantizar los servicios públicos esenciales.

Sobra decir que en 2011 también ocupaba la primera posición de este «ranking» tras conceder a las centrales sindicales la nada desdeñable cantidad de 69,7 millones de euros. Y, por aquel entonces, la situación económica era la misma, salvo por las siglas del Gobierno que eran muy distintas. En definitiva, en apenas dos años, el Ejecutivo de Griñán ha dado 103,7 millones a los sindicatos, en detrimento de sus ciudadanos.

Cierto es que al presidente de la Junta eso de recortar y ajustar no le resulta cómodo ni fácil, cuando sí lo es. Empezando por los más de cien millones concedidos a los sindicatos y que podía haber destinado a otros menesteres más urgentes, la lista de despilfarros se antoja demasiado larga. A saber, de haber cuadrado las cuentas con otro criterio, el presidente andaluz podría haberse ahorrado hasta mil millones de euros. Y eso sin hacer un análisis exhaustivo.

Un ejemplo: reducir a la mitad sus embajadas en el extranjero o la delegación en Madrid podría suponer un ahorro de hasta siete millones de euros para la Junta. Las ayudas destinadas a fomentar el tejido asociativo del flamenco, con la que está cayendo, o la publicación de libros sobre el aniversario del Estatuto de Andalucía tampoco parecen ser de extrema urgencia, al menos no tanto como la gratuidad de los libros de texto. En definitiva, Griñán se podría haber ahorrado hasta 70 millones si hubiese sopesado mejor este tipo de partidas a fondo perdido, incluido el autobombo institucional.

Y si miramos más detenidamente los presupuestos andaluces, hallamos una partida denominada «Otros» en la que, como es de suponer, caben todo tipo de gastos indeterminados sin control. Gastos que ascienden a 345 millones de euros. La cifra de dinero dilapidado por Griñán y su equipo no para de subir mientras el Ejecutivo no paraba de facilitarle dinero a Andalucía. Desde los 2.700 millones para pagar a proveedores hasta los 565 extra que recibió del Ejecutivo cuando los mercados no le escuchaban.

Pese a todo, pese a la mala gestión y el despilfarro, Griñán se hace pasar por la víctima inocente de esta dramática situación. Su osadía llega a tal extremo que en su último órdago al Gobierno no dudó en tirar de populismo y amenazar con el cierre de hospitales, colegios y despidos masivos de funcionarios. Y, mientras, esa misma osadía, le lleva a ser la comunidad que más dinero sigue regalando a los sindicatos.