Marujita impresionó en su reaparición por Jesús Mariñas

La esperaban como si fuera un estreno teatral. La curiosidad se entremezclaba con el morbo, cierta expectación y también recelos por el mal que la mantuvo retirada, o escondida desde mayo cuando la descubrieron un cáncer que atajaron inmediatamente. Lo mismo le ocurrió, hace un mes, a Paloma Gómez Borrero

A las dos las operaron de urgencia porque Maruja tenía un tumor en el recto muy evolucionado y afectaba a los tejidos circundantes. Esto ocurrió el 4 de mayo, y el 10 de junio la volvieron a intervenir en la Clínica La Paloma. El 20 de julio pasó por el centro La Luz, donde la indicaron que podía terminar la recuperación en su domicilio de Piedras Negras.

Visiblemente desmejorada, con ocho kilos menos pero con su tono vitalista, contó todo en «DEC». Se emocionó mientras abrazaba a Jaime Cantizano: «Pensé que no volvería a verte», le comentó. Se deshizo en lágrimas con su íntimo amigo José Manuel Parada, al que, entre sollozos, repetía: «Quiero beber cada minuto de mi nueva vida». Emergió una conmoción colectiva en el atiborrado plató al que asistió con una blusa de raso «achanelada» y combinada con unas ceñidas mallas negras.

Dos seudocamelias remataban su escote y lo enmarcaban dos pendientes de diamantes, algo bailones. También portó su enorme anillo de esmeralda en el anular izquierdo. Convirtió su intervención en terapia: «Me encerré en mí misma. No quería ver a nadie, ni a mis amigos. Temí que me tuvieran lástima, y no quería. Tuve que acudir a un psicólogo porque siempre me guardo mis penas. Todo me pilló por sorpresa y no supe reaccionar. Pero hay que tirar «pa'lante». He tenido mucha suerte gracias a la magnífica oncología que tenemos en España», dijo.

Sus expresivos y alborotados ojos no paraban. Explicó cómo había medido esta «rentrée». En un momento del programa hasta se puso su habitual nariz roja de Pelusa, recuerdo de tiempos mejores. La entrevista tuvo sus momentos buenos y malos. «He tenido miedo a todo, pero ya lo he superado. Con lo extrovertida que soy me esforcé, acaso por orgullo, para que nadie me compadeciera. Pero, ahora, vuelvo a estar preparada para hacer feliz a la gente», concluyó. Queda Maruja para rato.