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ETA estudia montar en Brasil un nuevo refugio para sus pistoleros

Los problemas en México obligan a la banda a buscar otro país de «acogida». Los planes figuran en un documento intervenido al abogado Goyoaga. En el ordenador del letrado se encontró un archivo con la fotografía del juez Grande Marlaska sin ninguna anotación.

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    ETA estudia montar en Brasil un nuevo refugio para sus pistoleros

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29 de junio de 2009. 10:16h

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29/6/2009

ETA estudia la posibilidad de utilizar Brasil como país en el que esconder a sus pistoleros, cada vez más numerosos, que deciden abandonar, temporal o permanentemente, las actividades criminales, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas.
Las pistas sobre las intenciones de la banda se han conseguido gracias a una nota encontrada en el despacho del abogado Ignacio Goyoaga, detenido por la Guardia Civil en relación con el intento de fuga de la prisión de Huelva del recluso Jorge García Sertucha, «Kokito».
En la nota, según las citadas fuentes, se habla de la necesidad de obtener infraestructura en el citado país. Al parecer, el letrado, en su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande Marlaska, comentó que se trataba del ofrecimiento de un empresario, con intereses en Brasil, para acoger a etarras.
Sin embargo, los expertos que han analizado el papel sostienen que se trata de la aportación de un pistolero dirigida a la dirección de la banda.
Dificultades
El asunto, en cualquier caso, no ha extrañado, dadas las dificultades que tiene la banda en el que ha sido su país tradicional de acogida, México, y la vigilancia que existe sobre otros estados con importantes colonias de terroristas: Venezuela, Cuba y Uruguay.
Las fuentes consultadas subrayan el hecho de que el abogado tuviera en su poder la referida nota, lo que vendría a confirmar el papel de «vía de comunicación» que algunos letrados del entorno proetarra realizan para la dirección de la organización criminal. Por eso llamó la atención de los agentes que realizaron el registro del despacho de Goyoaga que en su ordenador apareciera un archivo con la fotografía de Grande Marlaska. Es cierto que no contenía ninguna anotación, pero también lo es que el magistrado está amenazado por ETA, que ya ha intentado atentar contra él.
En dicho registro fueron encontradas también dos notas mecanografiadas relacionadas con el denominado «impuesto revolucionario», que, al parecer, habían sido escritas por un empresario al que se había exigido el pago de este chantaje. El industrial manifestaba su voluntad de entregar el dinero que le habían pedido, pero informaba de que tenía dificultades para llevarlo a cabo.
Es sabido que ETA indica a los chantajeados que utilicen los «canales habituales» para materializar los pagos. Asimismo, fue hallada una nota que contenía información sobre un posible objetivo de ETA.
El papel se encontraba en el interior de un ejemplar de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
La existencia del llamado «Frente Jurídico» de ETA, en el que estarían encuadrados algunos letrados y técnicos, y al que la banda ha destinado determinadas cantidades de su presupuesto (como quedó acreditado en 1986, en la operación contra la cooperativa «Sokoa», de Hendaya, Francia, en la que fue encontrada la contabilidad de los pistoleros) es algo defendido siempre por los expertos. Otra cosa es poder demostrarlo y reunir las pruebas, como ha ocurrido con Goyoaga, para que un juez pueda ordenar el ingreso en prisión de un letrado.
Este «Frente» es vital para la banda ya que, entre sus cometidos, estaría el de controlar al EPPK (Colectivo de Presos Políticos Vascos), como los pistoleros llaman a sus reclusos, y evitar que se produzca cualquier tipo de disidencia. Y, si llegan a producirse, informar de ello.


La nación azteca, un paraíso perdido
México fue, hasta que una serie de investigaciones periodísticas lo denunciaron, el principal país de América que servía de refugio a los etarras que dejaban las actividades criminales temporal o definitivamente. En esta nación llegaron a esconderse más de 200 miembros de la banda, algunos de los cuales, cuando la dirección de ETA lo consideraba oportuno, volvían a Francia para, desde allí, pasar a España y cometer atentados. Las investigaciones que un diario realizó en solitario a partir de 1992 chocaron, en un principio, con el desmentido de las autoridades mexicanas. Pero la realidad era tan escandalosa que, con buen criterio y con el paso de los años, optaron por la colaboración con nuestro país en la lucha contra el terrorismo etarra.

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