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Lula da Silva ya está en libertad

Una sentencia del Supremo obliga a liberar a los presos que no tienen sentencia en firme, y el expresidente había recurrido la condena por la que ingresó en prisión el año pasado

Convertido en un mártir por la Justicia, y tras cumplir 19 meses en prisión, como parte de una condena de 8 años y 10 meses por corrupción, el ex presidente de Brasil Luiz Inacio da Silva, quedó ayer en libertad, después de que el juez federal así lo dictaminara. Ahora Lula se encuentra reforzado, trasformado en una especie de Mandela para sus seguidores. Aunque no podrá por ahora ocupar cargos públicos, ya ha dicho que piensa recorrer el país, erigiéndose como líder opositor contra el desgastado presidente, Jair Bolsonaro.

«Queridos compañeros y compañeras, no tienen dimensión de lo que significa para mi estar hoy aquí con ustedes», comenzó Lula da Silva en sus primeras palabras pronunciadas en libertad. «Toda mi vida conversé con el pueblo brasileño, y no me imaginé que el día de hoy iba a estar aquí conversando con los hombres y las mujeres que durante 580 días estuvieron diciéndome ‘buen día, Lula’, ‘buenas tardes, Lula’, ‘Buenas noches, Lula’, no importa si llovía, si hacían 40 grados o si hacían cero grados, todo el santo día sus voces eran el alimento de la democracia que yo necesitaba para resistir».

La liberación de Lula no significa el final del juicio sobre el apartamento en Guarujá, por el cual fue condenado por corrupción y lavado de dinero en primera instancia en julio de 2017. Por el contrario, el ex mandatario esperará el juicio sobre las apelaciones que aún están pendientes en el Tribunal Supremo.

En el entorno del ex líder del Partido de los Trabajadores aseguran que su objetivo es obtener la anulación completa del caso, con el argumento de que el ex juez Sergio Moro, artífice de la «operación Lava Jato», no fue imparcial a la hora de juzgarlo. En efecto, el magistrado fue duramente cuestionado cuando aceptó el ofrecimiento del actual presidente de Brasil, que lo convirtió en ministro de Justicia de su Gobierno. Moro ha pedido que se respete la decisión de Supremo, pero sostuvo que «continuará» defendiendo la prisión después de una condena en segunda instancia. «El Congreso puede, de todos modos, modificar la Constitución o la ley» para permitirlo de nuevo, agregó el ministro.

El Supremo decidió el jueves, por seis votos a favor y cinco en contra, revocar la ley que establece que los convictos comienzan a cumplir sus sentencias después de perder su primera apelación y, en cambio, que se les permita agotar el largo proceso de apelaciones antes de entrar en prisión. Según el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), el fallo afecta a cerca de 4.800 presos, incluidos los principales condenados por la investigación de corrupción más grande de la historia brasileña, la «operación Lava Jato».

Lula fue condenado en julio de 2017 a nueve años y medio de cárcel por aceptar un tríplex de lujo como pago a los favores políticos que hizo a la constructora OAS. Posteriormente, la pena se cambio, primero a doce años y un mes y finalmente a ocho años y diez meses. En febrero, el antiguo dirigente sindical recibió una segunda condena por corrupción.