Internacional

La presidenta de la CDU planta cara a sus críticos para suceder a Merkel

Annegret Kramp-Karrenbauer desafía a su principal rival en el partido para dar un paso al frente o «terminar aquí y ahora». Los democristianos alemanes confirman su centrismo en su Congreso de Leipzig

No fue una casualidad que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel elegiera a Leipzig como ciudad para celebrar su congreso federal. Para muchos alemanes esta metrópoli sajona representa el último refugio de la resistencia y, treinta años después de la revolución pacífica, todo un símbolo para conmemorar a los valientes de 1989. En esencia, la unidad de un país en la que ayer trata de reflejarse el partido de la canciller como antídoto para frenar el ascenso de la ultraderecha y para dejar patente su giro hacia el centro. Leipzig es una prueba para los cristianodemócratas en un momento en el que las elecciones celebradas en el este del país se saldaron con estrechos márgenes de victoria y con la reafirmación de que la formación xenófoba Alternativa para Alemania (AfD) también está luchando por hacer suya esa idea de unidad.

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¿Serán capaces de superarlo? Dependerá que cómo concluya hoy ese congreso que arrancó con la evidencia de dos debilidades: el cuestionado liderazgo de Annegret Kramp-Karrenbauer tras relevar a Angela Merkel y la persistente erosión que sufren los grandes partidos alemanes.

Motivo de más para que la sucesora de la canciller mostrara ayer su lado más combativo e instara a los delegados de la CDU a respaldarla o a «terminar aquí y ahora». Una frase lapidaria que para muchos de los allí presentes iba diriguida a los sectores que desde su elección más han puesto en entredicho su labor, pero en especial a Friedrich Merz con el que se retó para conseguir el liderazgo de su partido y que, no obstante, y tras perder por un estrecho margen, sigue despertando las simpatías de muchos de los afiliados más conservadores por profesar y defender las posturas más a la derecha del partido democristiano. Merz, que alabó las «valientes palabras» de AKK, no se cansa de criticar la «rematadamente mala» imagen de la Gran Coalición.

«Si sois de la opinión de que la Alemania que quiero no es la Alemania que imagináis, si sois de la opinión de que la forma en que quiero proceder no es la correcta, hablemos hoy y terminemos aquí y ahora», aseguró la también conocida como AKK como colofón a un discurso centrista que arrancó la ovación de los presentes.

La jefa de la CDU plantó cara a sus detractores y a quienes «hablan mal» de su partido. «Somos un gran partido popular y no vamos a dejar que nos hundan en la ruina», recalcó AKK para criticar a continuación a los que «hablan mal» de la formación, como si «en los últimos 14 años todo hubiera andado mal».

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Además, y haciendo una vez más frente a las críticas internas, Kramp-Karrenbauer arremetió contra el sector más derechista del partido –la llamada Unión de Valores– y aseveró que «no hay otro defensor de nuestros valores que la CDU».

También ratificó el rechazo a la extrema derecha, cuyo discurso «incendiario» es el caldo de cultivo para crímenes como el atentado sufrido el año pasado por el político de la CDU Walter Lübcke, asesinado el año pasado por un neonazi.

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Pero las dudas que acontecen en la CDU no recaen solo en la figura de AKK. Desde hace meses, en el seno del partido se habla del «ocaso de Merkel» y no son pocos los que dan por hecho que la canciller no completará la actual legislatura. Unas incertidumbres que la propia Merkel quiso zanjar ayer con una llamada a culminar el trabajo de su actual coalición de Gobierno, para que pueda seguir trabajando «por una Alemania y por una Europa fuerte». «El próximo año Alemania ocupará durante el segundo semestre la Presidencia de turno de la UE. Es importante que podamos seguir con nuestro trabajo», aseguró la canciller.

La CDU es el «partido del centro, para Alemania y para Europa» y aludió a la significación especial que tenía para ella esa ciudad, donde estudió Físicas –aún en tiempos de la República Democrática Alemana (RDA)–, o la relevancia personal que significó el día de hoy, en el que se cumplieron catorce años de su primera investidura como canciller. «A esa primera elección siguieron cuatro legislaturas», recordó. A lo largo de esos periodos, y bajo el liderazgo de la CDU, se superaron crisis como la del euro, añadió, para destacar los esfuerzos realizados por países como España, Portugal y Grecia.

El discurso de Merkel estuvo precedido por unas palabras de saludo de la futura presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien calificó a Merkel de «la más dura negociadora que se puede uno encontrar en la vida», pero también que en las peores situaciones halla «puentes de diálogo» y «consensos».

El congreso de la CDU concluye este sábado con la intervención de Markus Söder, el líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Söder podría ser el nombre de consenso o solución de compromiso para el bloque conservador. La última vez que la designación de un candidato conjunto recayó en un líder de la CSU fue en las generales de 2002, en que el bávaro Edmund Stoiber se enfrentó –y fue derrotado– por el entonces canciller Gerhard Schröder.

Tanto AKK como el resto de la cúpula de la CDU quieren que la «K-Frage» (cuestión de la Cancillería) se defina el próximo 2020, un año antes de las elecciones generales, previstas para 2021.

Por encima del debate en torno a AKK o Merz, en la CDU se respira preocupación por la pérdida de electorado. «Seguramente si el año pasado se hubiera impuesto Merz como jefe del partido, su situación ahora sería como la de Annegret», comentaba el ministro de Economía, Peter Altmaier. La CDU ha perdido «sustancia electoral», admitía Altmaier. Del 41,5% que obtuvo en las generales de 2013 pasó cuatro años después al mínimo histórico del 32,9%. Los sondeos le sitúan ahora entre 26% y el 29% de votos.

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