Arkebe Oqubay: “Si no se invierte en África, la migración será un asunto primordial para Europa y se crearán condiciones fértiles para el terrorismo”

Para el ministro etíope la clave de las próximas elecciones en el país no reside en el resultado, sino el proceso en sí

El ministro etíope Arkebe Oqubay y asesor especial del primer ministro es todo un gurú de la transformación económica y el desarrollo africano, de ahí que el viernes fuera uno de los ponentes en el 19º Foro Económico Internacional sobre África, que se celebró en Casa Árabe, en Madrid, en colaboración con Casa África. Durante dos años fue alcalde de Adis Abeba y recibió la mayor condecoración a su trabajo como gestor de la capital etíope: fue galardonado como el mejor alcalde africano de 2005. “El trabajo de alcalde es el más gratificante. Como ministro eres capaz de esconderte, pero como alcalde, estás en medio de la gente, tienes que estar ahí para ellos y los ciudadanos te observan”.

El año que viene Etiopía celebra elecciones, ¿usted se presentará como candidato?

No, no me presentaré a las elecciones parlamentarias. Participarán distintos partidos. El Gobierno etíope ha hecho los preparativos para asegurar que los comicios son pacíficos. También aseguraremos la presencia de medios observadores internacionales.

¿Cuál será el resultado? ¿Será favorable para el primer ministro Abiy Ahmed Ali?

Para mí, lo más crítico es el proceso en sí, no el resultado. Tenemos que asegurar que las elecciones sean justas, muy tranquilas, en las que todos los partidos acepten el resultado. Esto construirá tradición democrática y los partidos entonces competirán en las siguientes, que tendrán lugar cinco años después.

En segundo lugar, creo que el Gobierno actual tendrá opción de continuar con las reformas y sus iniciativas de cara al crecimiento económico, lo que significará una oportunidad para el país para sostener el crecimiento. Durante los últimos 15 años, la economía ha crecido al 10,5% (cada año) y es importante para el país que se acelere el crecimiento económico, porque tenemos que crear millones de empleos, pues cada año la población crece un 2,5%. Etiopía es el segundo país más poblado de África y esto significa que el crecimiento económico es clave para reducir la pobreza y generar oportunidades de empleo. Aun así, el electorado cuál es la mejor opción, por lo que el proceso es la principal preocupación.

¿Cómo es trabajar con el primer ministro? Ha cambiado desde que fue galardonado como Premio Nobel de la Paz 2019?

Nuestro primer ministro es una persona muy humilde. Él reconoce que el Premio Nobel de la Paz 2019 es un premio no solo para él, sino para el continente, porque es también un reconocimiento a la luminosidad en África. Es un premio para compartir entre todos los etíopes y toda la población de Eritrea, así como el líder eritreo, pues la paz solo puede venir de la mano de ambos países. Asimismo, ese reconocimiento conlleva unas enormes expectativas. Tiene que cumplir todavía más aún en el Gobierno, la economía, su contribución a nivel continental... Confío plenamente en que estará a la altura de las expectativas.

¿Cuáles son las principales amenazas para el país? ¿El desempleo? ¿La frontera con Eritrea?

El principal reto es asegurar que la economía crezca rápido. También que el sistema gubernamental tenga capacidad para garantizar ese crecimiento a dos dígitos durante un largo periodo. El crecimiento al 10,5% en Etiopía es el doble de la media africana. Esto es notable, pero el asunto es cómo sostenerlo. Asimismo, el crecimiento es rápido pero necesitamos que se beneficie de ello una población mayor. El crecimiento equitativo o compartido es una preocupación. Un reflejo de esto es la esperanza de vida. Etiopía ha pasado de 44 años (la media africana era de 50) en 1991. En 2016, la media africana era de 60 años y la etíope fue de 66 años. Para el actual Gobierno y nuestro primer ministro uno de los retos más importantes es cómo asegurar el crecimiento rápido pero también un crecimiento equitativo. También que las preocupaciones de los etíopes son abordados por el Gobierno.

¿Y qué me dice de la violencia étnica y las divisiones entre oromo, amhara, trigay...?

Es complicado, pero lo primero es que tenemos que entender que gestionar la diversidad es siempre una cuestión importante para muchos países. Incluso hay países europeos con estos asuntos, incluido España o Reino Unido. Esto es un asunto crítico que cada país debe manejar en su propio y único contexto. Lo que lo hace diferente en Etiopía es que tenemos 80 nacionalidades diferentes que hablan 80 idiomas completamente distintos (como del japonés al alemán). Es una sociedad muy diversa. No hay muchos modelos de éxito a la hora de manejar tal diversidad en otros países, por lo que Etiopía ha tenido que crear soluciones alternativas. Primero, el federalismo étnico: que fomente a las distintas nacionalidades a usar su propia lengua, que prospere su cultura. Segundo, con un presupuesto federal. En nuestro caso no es geográfico sino étnico. Es un experimento de 1995, cuando tuvimos esta concesión democrática. Antes en el colegio solo se enseñaba en la lengua oficial. Ahora se usan más de 40 idiomas en primaria y secundaria. Esto es importante. También hay muchas televisiones y radios para fomentar las distintas culturas. En cuanto a los recursos, tenemos dos cámaras, el Parlamento y también el “Parlamento federal”, con un presupuesto específico para las regiones que sea justo. Llevamos dos, tres décadas experimentando y va a ser un reto que siga con nosotros. Esperamos progresar, pero siempre en constante construcción.

Cómo puede África crear y fomentar más empleo y de mejor calidad, más decente?

África es un continente con un potencial enorme. El continente tiene 1.200 millones de habitantes. En 2050, el 25% de toda la población mundial será de África. Para finales de siglo, 40%. Es importante reconocer este factor. Esto tiene implicaciones. Primero, estamos hablando de un mercado en desarrollo: 1.200 millones de potenciales consumidores. Nuevas oportunidades para crecer. En segundo lugar, se trata de la población más joven. La jubilación no es un problema en África y la media de edad es de 20-21 años. Esto tiene un significativo impacto positivo en el crecimiento, porque son recursos humanos productivos. Desde el punto de vista de la inversión las empresas pueden ubicar sus sedes aquí y beneficiarse.

Es importante reconocer que, ya sea positivo o negativo, lo que pase en África afectará a Europa. Tánger está al lado de España. Si se invierte en África, se generará empleo, la migración será menor y habrá paz, y un crecimiento estable en el continente. En caso contrario, la migración será un asunto primordial para Europa y se crearán condiciones fértiles para el terrorismo. A grandes rasgos, África es una oportunidad Europa como destino para la inversión, el comercio, pero rodeado de retos. Los países africanos necesitamos enfocarnos en la transformación económica. El crecimiento ha sido modesto, con una media del 5%. Aun así, el rápido crecimiento fue debido al "boom" de las mercancías y los recursos. Cuando cayeron los precios, incluido el del petróleo, muchos países, se vieron afectados. África tiene que crecer a un 8 o 9 %, comparado con Asia. No importa el número, tiene que continuar durante 30 o 40 años. Para asegurarnos una transformación. También debemos diversificar la economía y no depender de las mercancías y recursos naturales simplemente. Crear nuevas economías y transformar la agricultura. No podemos olvidarnos de la agricultura de la que dependen 100 o 200 millones de africanos. También, los países africanos deben centrarse en la industrialización y las manufacturas y mejorar sus exportaciones. Los Gobiernos africanos deben acompañarlo con políticas que mejoren la vida de su población. Asimismo, la comunidad internacional y la UE debe respaldar este entorno, la UE debe estar unida para promover el crecimiento de la inversión extranjera directa en África. La UE debe crear las condiciones favorables para el comercio en África.

Sabemos que al final de la Segunda Guerra Mundial, hubo una recuperación respaldada por Estados Unidos con su plan Marshall. Si EE UU hubiera sido corto de miras y no hubiera lanzado el plan Marshall, Europa no habría disfrutado de las llamadas décadas doradas durante los 50 y 60. El asunto clave es que las economías avanzadas y la comunidad internacional deben apoyar el crecimiento económico, no necesitamos asistencia o ayuda humanitaria, necesitamos compromiso en el crecimiento, en comercio y cooperación... También limitar las intervenciones en África: queremos que los líderes africanos se sienten en el asiento del conductor y lideren sus políticas.

En España y otros países de la UE, no ven la migración como una oportunidad sino como una amenaza, directamente no ven África como un oportunidad, sino al contrario. ¿Qué piensa de la falta de solidaridad de la UE o de su falta de altura de miras?

Veo una limitación clave. Muchos de los Gobiernos de la UE están en la actualidad centrados en su propia crisis. Una crisis a la hora de manejar la migración, y el populismo se está convirtiendo en un problema en muchos países de la UE. Sabemos que después de 2008, de la crisis financiera, la economía no ha sido capaz de revivir a los niveles que se suponía, la inversión sigue al nivel de entonces. Por lo que los grandes poderes, la UE, los países de la OCDE, deben colaborar para asegurar que hay certidumbre al evitar aranceles comerciales, al fomentar el multilateralismo... Y es que el nivel de inversión es muy bajo debido a la incertidumbre. En segundo lugar, la comunidad internacional debe combinar sus esfuerzos. Hay retos globales que no podemos afrontar solos. Por ejemplo, África es una víctima del cambio climático.