«Resulta obsceno. El primer ministro de Malta no puede estar ni un minuto más en el cargo»

Entrevista a David Casa, uno de los seis diputados malteses en el Parlamento Europeo

El asesinato de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia ha dejado en evidencia la corrupción política y las vendettas, propias de la mafia, en la pequeña isla del Mediterráneo. El país está sumido en una crisis política sin visos de mejorar. Esta semana la UE se mostró muy preocupada por lo que los sospechosos están revelando, pero también por las respuestas del propio primer ministro maltés, el laborista Joseph Muscat.

David Casa (1968) es uno de los seis diputados malteses en el Parlamento Europeo. El veterano político del Partido Nacionalista (que forma parte del grupo de los Populares Europeos) reconoce a LA RAZÓN que hará todo lo que esté en su mano «para asegurar que todos los involucrados en el asesinato de Daphne Caruana Galizia, así como en su encubrimiento, sean llevados ante la justicia». Casa reconoce que la imagen de Malta comenzó a hacerse añicos «cuando el primer ministro no tomó acción contra su jefe de Gabinete y su ex ministro de Energía», cuando la periodista destapó que ambos tenían empresas secretas en Panamá. Los defendió entonces y lo sigue haciendo ahora.

Además de las «muestras de apoyo» y palabras de «consternación», ¿pueden las instituciones de la UE penalizar a Malta?

La UE no tiene poder para cambiar al primer ministro de una nación soberana. Eso es algo que decide el electorado en unas elecciones o el Grupo Parlamentario del partido que está en el poder. Es por eso que en los últimos días han aumentado las presiones sobre el Partido Laborista, para que haga lo correcto y aparten a Joseph Muscat, algo que, hasta la fecha, no han podido hacer. Con todo, la UE tiene la prerrogativa de iniciar un debate sobre el artículo 7 del Tratado de la Unión Europea, que contempla la suspensión de ciertos derechos de un Estado miembro. Creo que esta es otra de las razones por las que Muscat debería dejar el cargo hoy mismo: para evitar injerencias en la investigación policial, así como para evitar que la Comisión Europea llegue a tomar tales medidas.

El primer ministro de Malta, ¿debería haber manejado la situación de manera distinta?

En realidad, solo hay un camino que pueda tomar el «premier»: dejar el cargo hoy y permitir la investigación sobre su posible participación en el asesinato, sobre su posible interferencia en la justicia para encubrir el asesinato; y en los graves casos de lavado de dinero y corrupción que han tenido lugar bajo su mandato. Debería irse, y debería hacerlo hoy.

La dimisión de Muscat después del 12 de enero, ¿es suficiente para que el pueblo maltés deje de manifestarse?

No. Los malteses quieren justicia, y no puede haber justicia si el primer ministro –que podría ser cómplice de este crimen– todavía está en el cargo, controlando las investigaciones de la Policía y del Fiscal General. De hecho, la gente mostró su indignación por la decisión del «premier» cuando surgieron una serie de protestas que exigían su renuncia inmediata. Además, esta decisión también está provocando grandes repercusiones en el ámbito económico, como ya lo han manifestado varios representantes sindicales y empresariales. Todo el mundo están pidiendo la renuncia inmediata de Muscat: estudiantes, académicos, sindicatos, empleadores, representantes de los servicios financieros, abogados, contadores, personalidades, la oposición, la sociedad civil, las ONGs y todos los medios independientes.

El hecho de que el ex jefe de Gabinete de Muscat, Keith Schembri, no esté detenido después de haber sido acusado por Yorgen Fenech, el principal sospechoso del crimen, ¿significa que está recibiendo un trato de favor?

El país se sorprendió al enterarse de que Schembri fuese liberado después de haber sido interrogado. La Policía parece haberse creído todo lo que dijo, quizás por ser el jefe de Gabinete. Y esto ha ocurrido a pesar de haber sido mencionado como el autor intelectual del asesinato por el principal sospechoso, Fenech; a pesar de que Melvin Theuma también lo incriminó por haber estado involucrado en el asesinato; y a pesar de la grave acusación de haber transmitido mensajes a Fenech cuando estaba bajo arresto para cubrir a otro colega del Gobierno laborista. Todo esto resulta obsceno, y es por eso que el «premier» no puede permanecer ni un minuto más en el cargo. Obviamente, está posponiendo su salida para protegerse a sí mismo, y a Schembri.

¿Se puede restaurar la confianza en las instituciones maltesas?

Sí, pero llevará años. Todo depende de qué acciones tome el sucesor de Muscat. En la década de 1980 Malta pasó por una situación similar, con un asesinato político, un caso que generó la desconfianza en las instituciones. Cuando tomó el relevo un nuevo «premier» en el año 1987, tomó las decisiones pertinentes para restablecer la confianza que se había perdido. Algo que también condujo a la entrada exitosa en la UE.

¿Las autoridades maltesas llegarán hasta el final para averiguar la identidad y los motivos de todos los implicados en el asesinato de Daphne Caruana Galizia, a pesar de quién esté involucrado?

No puedo dar fe de lo que harán los investigadores. Lo que puedo decir es que yo haré todo lo que esté en mi mano para asegurar que todos los involucrados en el asesinato de Daphne Caruana Galizia, así como en su encubrimiento, sean llevados ante la Justicia.

Miles de malteses vuelven a protestar

También ayer, miles de personas protestaron ayer en las calles de La Valeta. Al igual que el domingo pasado, la marcha estuvo liderada por Rose y Michael Vella, los padres de Daphne Caruana Galizia, la periodista asesinada el 16 octubre de 2017. Los malteses portaron banderas del país así como imágenes de la reportera. Asimismo se repitieron los gritos de «justicia», «mafia fuera», «asesinos», «corruptos» y el ya famoso «Daphne tenía razón», en relación a las informaciones que publicaba. La indignación no cesa, pues el primer ministro no dimite y sigue defendiendo a los suyos.