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Internacional

La paloma de Sarre que acabó devorada por los halcones de Berlín

Annegret Kramp-Karrenbauer, la favorita y sucesora natural de Angela Merkel

Annegret Kramp-Karrenbauer, de 57 años, llegó a la presidencia de la CDU en 2018, cuando se convirtió también en la sucesora natural de Merkel de cara las elecciones próximas de 2021, cuando la actual canciller finalmente deje el cargo que asumió en 2005.

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En aquel momento Merkel se vio forzada a entregar la presidencia de su propio partido tras una serie de derrotas electorales y ante el ascenso de AfD, situación que también la llevó a desistir de buscar la reelección en 2021, cediendo espacios a AKK.

La favorita de Merkel comparte la misma línea política de la canciller, más bien centrista, por lo que muchos vieron que vendría a preservar la herencia liberal de la canciller. AKK es en sí misma el retrato de familia moderna: madre de tres hijos es sin embargo su marido quien se dedica a las tareas de la casa y quizá por ello defiende, además de la política migratoria de la canciller, cuestiones como que la sociedad otorgue servicios obligatorios a la sociedad.

De cara al ala conservadora del partido, la política hizo una carrera clásica dentro de la CDU, empezando desde las juventudes y pasando desde ahí a ocupar posiciones destacadas dentro de la agrupación, primero en el Sarre y luego a nivel federal, donde formó parte de la dirección de esta fuerza política.Con todo, la política conservadora sufrió su primer escándalo poco después de ser elegida presidenta del partido a finales de 2018, cuando hizo un chiste fuera de lugar sobre baños intersexuales.

Luego se enfrentó a una ola de críticas tras haber pedido una regulación más estricta de las redes sociales a consecuencia de que Rezo, un joven “youtuber” de 26 años, publicara un vídeo de una hora de duración con fuertes críticas a la CDU.

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Más recientemente, los intentos de Kramp-Karrenbauer de aumentar su credibilidad internacional, incluyendo un plan para una zona de seguridad en Siria, país devastado por la guerra, fracasaron. La crisis de Turingia, estado federado del este alemán que carece de Gobierno regional desde octubre, parece haberla derribado finalmente, tras las críticas de que demostró un liderazgo débil en respuesta a esta cuestión. De hecho, Kramp-Karrenbauer se vio presionada por su negativa a tratar tanto con AfD como con el partido La Izquierda, que ganó la votación de Turingia pero que tuvo problemas para formar una coalición.