Los “baños espirituales” ordenados por Dios que acabaron en violación "por culpa del Diablo”

Un sacerdote evangélico engañaba a sus víctimas para que se acercaran a su iglesia y abusar sexualmente de ellas

Michael y Juliana Oluronbi han sido condenados y estarán en la lista de delincuentes sexuales de por vida
Michael y Juliana Oluronbi han sido condenados y estarán en la lista de delincuentes sexuales de por vida

Michael Oluronbi, de 60 años, es un pastor evangélico que se autoproclamó profeta y que utilizó su situación de poder para abusar sexualmente de niños, niñas y adultos jóvenes desde la década de 1980 y se prolongaron durante más de 20 años. Originario de Nigeria y que vivía en Birmingham ha protagonizado uno de los peores casos de abusos sexuales de menores que han llegado a los tribunales británicos.

Su “modus operandi” era sencillo. En primer lugar, montó una congregación cristiana vinculada a una iglesia en Edgbaston, Birmingham, Cherubim y Seraphim Church, cuyas raíces estaban en Nigeria. Tenía un total de 40 fieles entre adultos y niños y comenzó a explicar que Dios le había ordenado poner en práctica los “baños espirituales” para acabar con los malos espíritus. Los abusos se prologaron a lo largo del tiempo. En algunos casos comenzaron cuando las víctimas eran menores de edad y continuaron en la edad adulta.

Así, captaba a las víctimas y las convencía para que acudieran a su congregación. Una vez allí, se aprovechaba de su confianza y su fe para abusar sexualmente de ellos. En total, se le acusa de 88 violaciones a cinco mujeres y un hombre. Según indicó el juez en la sentencia, abusó de su posición de confianza para satisfacer sus instintos sexuales.

Para poder seguir con los abusos, cuando una de las víctimas quedaba embarazada, la enviaba a una clínica abortiva para deshacerse del feto y ocultar sus perversiones. Alguna de las jóvenes violadas tuvo que interrumpir su embarazo en más de una ocasión.

Todo terminó cuando una de las víctimas decidió poner fin a los abusos y lo denunció a la Policía, que detuvo a Oluronbi cuando pretendía huir a Nigeria con algunas de sus pertenencias ceremoniales y gran una suma de dinero en efectivo.

Durante el juicio, quedó demostrada su frialdad y control. Descrito por las víctimas como inteligente, manipulador y controlador, “casi como un Dios”, llegó a reírse en varias de las sesiones en las que trataba de defenderse de las acusaciones. La jueza Sarah Buckingham dejó claro que el verdadero propósito de los “baños espirituales” era “satisfacer su insaciable apetito sexual” y recriminó duramente el comportamiento y la personalidad del supuesto sacerdote.

Durante la última sesión, la magistrada recordó que el acusado había afirmado que “Dios le estaba ordenando que realizara los baños sagrados, pero su verdadero propósito era satisfacer su insaciable apetito sexual. Los niños le temían y esto le permitía seguir con los abusos". Asimismo, le recordó que su comportamiento “ha tenido un impacto extremo y severo en todos sus denunciantes. Abusaste de tu posición de confianza, confiaron en ti como Dios. Lo hiciste esto eres un hombre arrogante, egoísta y vanidoso". Oluronbi cambió su discurso y se limitó a decir que “el diablo me obligó a hacerlo”.

E sacerdote evangélico fue declarado culpable el pasado viernes de 15 cargos de violación, siete cargos de agresión indecente y dos cargos de agresión sexual, a pesar de que quedó demostrado que abusó de sus víctimas hasta en 88 ocasiones en Birmingham y Londres. En consecuencia, Michael Oluronbi tendrá que pasar 34 años en prisión.

La esposa de 60 años, Juliana, fue condenada a 11 años de cárcel por tres cargos de ayuda e instigación a la violación después de ayudar a organizar algunos de las interrupciones del embarazo. Ambos acusados ​​figurarán de por vida en el registro de delincuentes sexuales británico.