Francia investiga como ataque terrorista el último apuñalamiento

Un inmigrante de origen sudanés mató a dos personas e hirió a otras cinco. La Fiscalía encuentra indicios de que el atacante estaba radicalizado y lamentaba «vivir en un país de incrédulos»

La Fiscalía francesa investiga como acto terrorista el ataque con cuchillo que dejó el pasado sábado al menos dos muertos y cinco heridos, dos de ellos de extrema gravedad, en la localidad de Romans-sur-Isère, al sudeste del país. Los investigadores coinciden en que hay suficientes indicios para considerar que el presunto agresor, un hombre de origen sudanés nacido en 1987 y que fue detenido, podría estar radicalizado.

«Durante el registro efectuado en su domicilio, se han encontrado documentos manuscritos de connotación religiosa en los que el autor de esas líneas se queja, especialmente, de vivir en un país de incrédulos», ha informado la Fiscalía antiterrorista en un comunicado. El sospechoso es investigado por los cargos de «asesinato y tentativa de asesinato en relación con una acción terrorista y por asociación ilícita terrorista criminal», agregó.

Según la prensa francesa, una segunda persona fue arrestada horas más tarde del ataque, perpetrado en la mañana en esta localidad de 35.000 habitantes en relación con el «acto de odio», como lo calificó el presidente, Emmanuel Macron. El ministro del Interior, Christophe Castaner, había declarado tras el ataque que solo la Fiscalía nacional antiterrorista podía decidir si se trata de un ataque terrorista o no, cosa que finalmente ha sucedido.

Según la emisora regional France Bleu, el atacante habría gritado «allah akbar» (Alá es grande) antes de abalanzarse sobre las víctimas, aunque este extremo no ha sido confirmado oficialmente. El agresor, que según la agencia France Presse se identificó como refugiado sudanés, no estaba fichado por la Policía. Los agentes que lo detuvieron encontraron entre sus pertenencias un permiso de residencia concedido en 2017 y que acredita que vivía cerca de donde cometió el ataque, según el diario «Le Parisien».

El ataque comenzó minutos antes de las once de la mañana, cuando el presunto asesino entró en un estanco, donde apuñaló al dueño, un hombre de 65 años, e hirió levemente a su mujer, que intentó interponerse entre los dos, según «Le Parisien». Posteriormente se marchó, abandonando su cuchillo en la tienda.

A continuación, irrumpió en una carnicería, donde se hizo con otro cuchillo del carnicero, con el que atacó mortalmente a uno de los clientes. El «periplo mortal», como lo calificó Castaner, continuó unos minutos más, durante los cuales el atacante mató a otro vecino e hirió a tres más, antes de ser detenido por una patrulla de la Policía. «Había varios cuerpos en el suelo, en un mar de sangre», declaró a «Le Parisien» un testigo.

El presidente Emmanuel Macron ha prometido que se actuará «para esclarecer el acto de odio» ocurrido en la pequeña localidad. «Mis pensamientos están con las víctimas del ataque de Romans- sur-Isère, los heridos y sus familiares. Se actuará para esclarecer este acto que deja en duelo a nuestro país, duramente golpeado ya estas últimas semanas», en alusión al coronavirus, escribió el jefe del Estado en la red Twitter.

Francia se encuentra desde el pasado 17 de marzo en estado de urgencia sanitaria por la crisis del coronavirus, que ha dejado más de 6.500 muertos en el país, por lo que los ciudadanos solo pueden salir para comprar productos de primera necesidad o realizar una breve actividad física en torno a sus casas.

El miedo a un atentado terrorista ha estado presente en los responsables de las fuerzas de seguridad desde que se inició el confinamiento, pues el país es más vulnerable y el impacto psicológico de una crisis añadida a la sanitaria sería mayor. Aunque hay también más agentes en la calle para controlar el confinamiento, la paradoja es que, según señalan los sindicatos policiales, este hecho hace que las fuerzas de seguridad se expongan más aún que en circunstancias normales.