Silvia vuelve a Italia convertida al islam tras un secuestro yihadista de 18 meses

La joven cooperante fue liberada después de que el Gobierno pagara un rescate de dos millones, según la prensa local

La cooperante italiana Silvia Romano a su llegada a MilánMatteo CornerEFE

Ayer en Milán se volvieron a olvidar de las distancias de seguridad. Un enjambre de fotógrafos y periodistas esperaban la llegada a casa de Silvia Romano, una cooperante italiana que acaba de ser liberada tras 18 de meses de secuestro. Al otro lado de los flashes, un grupo de vecinos ponía la banda sonora con una sonora ovación. “Respetad este momento, por favor”, fueron las únicas palabras de la madre. Minutos después, la joven saludaba sonriente desde la ventana.

La imagen seguía siendo llamativa, aunque el primer impacto se había producido el día anterior, con su llegada al aeropuerto romano de Ciampino. La chica vestía un ‘jilbab’ verde, una prenda que deja al descubierto solo la cara, y que es muy común entre las musulmanas en Kenia y Somalia. Silvia Romano confirmó que se había convertido al islam y que su nueva identidad es Aisha, un nombre muy popular en los países musulmanes, que hace referencia a una de las esposas de Mahoma.

Con 23 años, Silvia Romano había viajado a Kenia con la ONG Africa Milele para un proyecto de ayuda a la infancia. Era noviembre de 2018, cuando fue capturada en una aldea por un grupo de Al Shabab, una milicia afiliada a Al Qaeda, con una fuerte presencia en el Cuerno de África. Romano fue conducida poco después a Somalia, donde pasó año y media encerrada. En su primera declaración ante los fiscales en Milán, la joven contó que su conversión se debía a una “decisión personal” y negó que hubiera tenido que hacer nada en contra de su voluntad o que estuviera embarazada.

“Entraban siempre con la cara cubierta y me daban de comer. De todos ellos, sólo uno hablaba un poco de inglés. Les pedí un libro y me dieron el Corán”, afirmó ante las autoridades, según el Corriere della Sera. Así se gestó su camino hacia la fe islámica. Antes dijo que había pasado un mes entero llorando y que fue trasladada a distintas estancias.

Los terroristas le hicieron grabar tres vídeos como pruebas de vida. Y fue entonces cuando entraron en acción los servicios secretos turcos, que tienen una buena red de contactos en territorio somalí. Italia es conocida entre estos grupos islamistas -al igual que España- por aceptar el pago a cambio de la liberación de rehenes, de modo que se abrió una larga negociación que terminó hace sólo unos días.

El precio habría rondado los 2 millones de euros, según la prensa local. Una operación que no habría gustado a Estados Unidos, contrario al pago de rescates, porque vuelve a alejar a Italia del tradicional eje atlantista.

En el aeropuerto de Ciampino estaban el primer ministro, Giuseppe Conte, y el ministro de Exteriores, Luigi Di Maio. Toda una comitiva para la festejar la liberación de Silvia Romano, convertida en un símbolo en Italia. Sin embargo, aún no está claro cómo encajará un país tradicionalmente cristiano, que mantiene una relación tensa con los musulmanes.

Desde la extrema derecha, siempre dispuesta a explotar esta dualidad, ya ha habido ciertas críticas, aunque con el freno de mano puesto. “Me pongo en la piel de estos malditos terroristas islamistas, que han visto a esta espléndida chica bajar del avión con el velo islámico, que ha dicho que la han tratado bien, que ha estudiado árabe, se ha convertido y además han recibido dinero. Yo hubiera preferido una vuelta reservada para evitar publicidad gratuita a estos infames”, dijo ayer el líder de la Liga, Matteo Salvini. Ante un tema tan sensible, no han volcado la polémica contra ella.