Coronavirus

Trump acusado de racismo tras su polémica con la periodista de la CBS

“Pregúntele a China”, espetó el presidente de EE UU antes de abandonar la rueda de prensa tras el rifirrafe con la reportera de origen asiático

Fue una rueda de prensa accidentada. Como casi todas las suyas desde que arrancó la crisis del coronavirus. Sólo que en esta ocasión el presidente de EE UU, Donald Trump, se ganó las acusaciones de racista y déspota, de jugar con clichés nacionalistas y armamento xenófobo, de tolerar mal las preguntas incómodas y el papel inquisitivo de los periodistas.

Era un día duro. Las cifras de víctimas en Estados Unidos habían superado las 80.000. Pero Trump dedicó buena parte de su comparecencia a presumir del alto número de test que se realizan al día en su país, unos 300.000. Un ritmo “sin igual en ninguna otra parte del mundo”.

Todo sucedió cuando una reportera de CBS News, Weijia Jiang, le preguntó por el empecinamiento de presentar su gestión como una de las más exitosas del mundo. «¿Por qué importa eso?», le preguntó Jiang, «¿Por qué hablar de una competencia global global cuando todos los días los estadounidenses siguen muriendo?». Visiblemente molesto Trump respondió que la gente: «Está perdiendo la vida en todas partes del mundo. Y tal vez esa es una pregunta que debería de hacerle a China. No me pregunte a mí, hágale esa pregunta a China, ¿de acuerdo?».

Jiang, que nació en el país asiático y vive en Estados Unidos desde los 2 años, preguntó entonces: «Señor, ¿por qué me dice eso específicamente a mí?». El presidente negó la mayor y aseguró que hablaba en general. Sin especificar. «No se lo digo a nadie específicamente». O sí, mejor dicho, «se lo digo a cualquiera que haga una pregunta desagradable como esa».

No coló, claro. Jiang le respondió que la suya no había sido «una pregunta desagradable». Trump dio por terminada la rueda de prensa. Siempre sensible a las vetas de posible racismo, país mestizo por naturaleza e historia, en EE UU, resulta especialmente delicado presuponer la nacionalidad de una persona en base a su apariencia.

Horas más tarde, en Twitter, Donald Trump escribió que «los estadounidenses de origen asiático están MUY enojados por lo que China ha hecho a nuestro país y al mundo. Los estadounidenses de origen chino son los más enojados de todos. ¡No los culpo!».

No es, ni mucho menos, la primera vez que Trump es acusado de tontear con el racismo. Todavía están frescas las palabras de la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, que en relación al asesinato de un corredor negro, Ahmaud Arbey, el pasado mes de febrero, comentó ante las cámaras de CNN que «con la retórica que escuchamos salir de la Casa Blanca creo que muchos de los que son propensos al racismo piensan que tienen permiso para serlo de forma explícita, de una forma que de otro modo no veríamos en 2020».

Arbey fue tiroteado por un policía jubilado y su hijo, Gregory y Travis McMichael, arrestados después de que haya aflorado una grabación de lo sucedido, meses después de una tragedia que la Policía local habría investigado de forma superficial.

En relación al incidente con Jiang, con la que Trump ya había chocado con anterioridad, la cadena CBS emitió un comunicado donde muestra su total apoyo a «Weijia Jiang, al equipo de la Casa Blanca y a todos los periodistas de CBS News. Su trabajo es crítico para la democracia y fomenta a diario el conocimiento del público estadounidense».