La gran baza de la oposición bielorrusa

El «último dictador de europa», en jaque. Las numerosas detenciones de los contrarios a Lukashenko han provocado una oleada de apoyo a los candidatos opositores

La candidata a la presidencia bielorrusa, Svetlana Tikhanovskaya, durante un acto de campaña, ayer, en Brest
La candidata a la presidencia bielorrusa, Svetlana Tikhanovskaya, durante un acto de campaña, ayer, en Brest FOTO: Sergei Grits AP

A menos de una semana de las elecciones en Bielorrusia, la ex república soviética está viviendo una convulsa campaña electoral que le ha dado más protagonismo internacional del que su presidente, Alexandr Lukashenko desearía. La calma precedente a los comicios de otros años sirvió para que pocos hablaran de Bielorrusia y de sus elecciones, hechas a medida de un presidente que lleva gobernando el país con mano de hierro desde 1994 y al que muchos medios han bautizado como «el último dictador de Europa». Pero este año, poco a poco, el país heredero de la hoz y el martillo y su presidente, han empezado a ocupar parte del escaso espacio que en las secciones internacionales de los rotativos quedaban después de cubrir la información sobre la pandemia mundial.

El presidente bielorruso Alexander Lukashenko
El presidente bielorruso Alexander Lukashenko FOTO: Vasily Fedosenko Reuters

La última noticia, se dio a conocer la pasada semana con la detención de 33 supuestos mercenarios de nacionalidad rusa que, según las acusaciones de los servicios de seguridad, se habrían trasladado a Bielorrusia con la misión de desestabilizar los comicios del próximo 9 de agosto y sembrar el caos. Según la agencia estatal de noticias bielorrusa Belta, los componentes del grupo, detenidos a las afueras de Minsk, pertenecerían supuestamente a la compañía militar privada «Wagner», propiedad del oligarca ruso Evguenii Prigozhin y conocida por su participación en el conflicto sirio y por el apoyo brindado al Ejército de Liberación Nacional de Libia.

Según la misma agencia de noticias, los servicios secretos bielorrusos tendrían constancia de la llegada al país el pasado 25 de julio de más de 200 mercenarios con el objetivo de desestabilizar las principales ciudades de Bielorrusia antes de los comicios presidenciales, aunque fuentes oficiales rusas anunciaron que no habían sido informadas de dichas detenciones.

Durante estos últimos meses, los candidatos a la presidencia del país han ido desapareciendo de las listas oficiales. El pasado mes de junio, el ex banquero Viktor Babariko, principal rival del presidente bielorruso en las elecciones y con el aval de 435.000 firmas, fue detenido mientras Lukashenko acusaba a Moscú de estar detrás de esas supuestas acciones.

El otro gran candidato de la oposición, Valery Tsepkalo, tuvo que huir el 24 de julio a Rusia con sus hijos después de haber recibido información de las Fuerzas de Seguridad del país en la que le avisaban de una inminente detención.

Aunque el caso que ha encendido las protestas masivas ha sido el del bloguero Sergei Tikhanovsky, muy popular en las redes sociales por su crítica al Gobierno, que llevaba un año recorriendo Bielorrusia denunciando los abusos del poder y ganando seguidores. Finalmente, anunció su candidatura a las elecciones presidenciales y, poco después, fue detenido por organizar una manifestación sin autorización.

Aunque estuvo arrestado dos semanas, el 29 de mayo volvió a ser detenido, esta vez acusado de preparar un golpe de Estado. El 14 de julio, la Comisión Electoral Central dio a conocer el listado oficial de candidatos a la presidencia de Bielorrusia, Viktor Babariko, Valery Tsepkalo y Serguei Tikhanovsky quedaron fuera.

Svetlana Tikhanovskaya, esposa de este último, tomó el testigo de su marido y se ha convertido en una firme candidata apoyada por miles de personas.

Desde entonces, las manifestaciones en el país han ido en aumento sin que el Gobierno haya podido hacer mucho. El pasado jueves, decenas de miles de personas se congregaron en el Parque de la Amistad de los Pueblos de la capital, Minsk, para asistir a un mitin convocado por Tikhanovskaya, un hecho sin precedentes en la historia reciente del país, que nunca había vivido una movilización de semejante magnitud. De acuerdo con la organización de derechos Humanos Vyasna alrededor de 34.000 personas asistieron al acto electoral. A pesar de no haber datos oficiales sobre las detenciones llevadas a cabo ese día, sí se han reportado más de quinientos arrestos sólo en el último mes.

Con todo, los cuatro aspirantes admitidos no podrán rebajar una previsible mayoría aplastante de Lukashenko. Según los últimos sondeos dados a conocer en el por el canal de televisión público ONT, Aleksandr Lukashenko obtendría el 72,3% de los votos, Svetlana Tijanovskaya, recibiría el 7,5% de los sufragios. La candidata del Partido de Unidad Civil, Anna Kanopatskaya, el 1,6%. Andrey Dmitriev, el 0,7%. Serguey Cherechnya, el 0,2%y la opción de voto «contra todos» recibiría el 3,7% de los apoyos.

Con poco margen para las sorpresas, Lukashenko volvería a ganar con una amplia mayoría unos comicios presidenciales en los que un alto porcentaje de votantes no había nacido cuando éste llegó al poder en 1994. Y precisamente, dos candidatas le siguen en las encuestas, algo que no debe de hacerle mucha gracia al presidente, que ha manifestado en más de una ocasión que «una mujer no podría gobernar Bielorrusia».

La crisis económica que sufre el país y la gestión de la pandemia, por la que ha sido duramente criticado Lukashenko, no parecen suponer una amenaza para el eterno presidente, quien ha admitido que ha superado la enfermedad recientemente. Si nada cambia, estos serían los sextos comicios ganados por amplia mayoría desde que llegara al poder en 1994 como candidato populista después de haber pertenecido al Partido Comunista. Su discurso anticorrupción y sus propuestas de acercamiento a Rusia le dieron el respaldo de una desencantada población hace más de dos décadas, desde entonces Bielorrusia ha sido el único país nacido después de la Unión Soviética que más ha hecho por mantener su legado.

Svetlana Tikhanovskaya, candidata presidencial, ayer en Brest
Svetlana Tikhanovskaya, candidata presidencial, ayer en Brest FOTO: Sergei Grits AP

Tikhanovskaya, un desafiante y masivo poder de convocatoria

La candidata opositora a la presidencia de Bielorrusia, Svetlana Tikhanovskaya, reunió ayer a más de 8.000 personas en un mitin electoral en Baranovichi, ciudad de la región de Brest con menos de unos 250.000 de habitantes. Al acto acudieron, además de Tijanovskaya, Veronika Tsepkalo, esposa del aspirante a la candidatura rechazado por la Comisión Electoral Central (CEC), Valeri Tsepkalo, y la representante del ex banquero y también ex aspirante, Victor Babariko, Maria Kolesnikova.

Babariko y Tsepkalo eran los principales rivales de Lukashenko, hasta que fueron inhabilitados por la CEC, tras lo cual se unieron a la campaña de Tijanovskaya. La pequeña plaza de esta ciudad, ubicada a medio camino entre Minsk, la capital de Bielorrusia, y Brest, estaba totalmente abarrotada de personas que portaban banderas y pancartas de apoyo y hasta fotos de las tres mujeres.