Así llegan Trump y Biden al primer debate de las elecciones

El candidato demócrata vence en los sondeos, pero el presidente ha logrado remontar en varios estados clave

Este martes se celebrará el primer de los tres debates televisivos entre Donald Trump y Joe Biden por la carrera hacia la Casa Blanca. Las encuesta sonríen al candidato demócrata. El sondeo más reciente, de Washington Post-ABC News, le sitúa diez puntos por delante, con un reparto del 53% frente al 43% de los votos.

Dentro del Partido Demócrata existe cautela en torno a los resultados de los sondeos. Recuerdan lo sucedido en 2016, cuando las empresas demoscópicas daban una clara ventaja a Hillary Clinton quien, sin embargo, se quedo sin la presidencia ante la sorpresa de su partido. “Yo diría que las encuestas son un espejismo”, dijo Larry Bodine, presidente del grupo Demócratas del Gran Tucson, según recoge el diario The Guardian. “Soy muy activo en los círculos demócratas y prácticamente nadie habla de las encuestas. Creo que todo lo que hacen las encuestas positivas es dar una falsa sensación de seguridad”, añadió Bodine.

Los sondeos a nivel nacional en 2016 captaron el nivel de aprobación y descontento con los candidatos, pero no sucedió así con los sondeos en algunos estados clave. Por ejemplo, tanto en Wisconsin como en Michigan y Pensilvania, Clinton iba por delante de Trump, pero finalmente la demócrata perdió en esos tres estados. El magnate republicano, además, ganó en Florida y Ohio, dos estados clave, conocidos como swing states o estados bisagra, lo que terminó por servir en bandeja la presidencia al empresario.

Cabe recordar que el ganador de la presidencia en Estados Unidos no es quien más votos populares cosecha en las urnas sino el que suma más delegados (en total son 538) en los llamados colegios electorales correspondientes a los cincuenta estados de la Unión más el distrito de la capital federal. Hillary Clinton obtuvo 66 millones de votos, tres millones más que su oponente, quien sin embargo venció en número de delegados.

El reparto de delegados se calcula en proporción a la población de cada estado población y a la cantidad de congresistas que lo representan (tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado). Además, la fórmula americana otorga todos los delegados de un mismo estado al candidato que obtiene más votos, es decir, “el ganador se lleva todo”. Los estrategas del Partido Demócrata tienen muy en cuenta la posibilidad del voto oculto y también de los indecisos. En 2016 muchos votantes que dijeron en las encuestas que iban a votar por Clinton acabaron haciéndole por Trump.

En las elecciones de este año, el interés ha subido a niveles casi récord, con casi 6 de cada 10 votantes registrados diciendo que están siguiendo los comicios “muy de cerca”, un nivel más alto que cualquier otra elección presidencial en este momento del ciclo que se remonta al 2000, según The Washington Post. En la actualidad, el 89 por ciento de los votantes registrados dicen que seguramente votarán el 3 de noviembre, frente al 83 por ciento en 2016.

Los promedios de las encuestas estatales muestran una carrera más reñida que aquellas que hablan del país en general, una señal de la competitividad constante de Trump. Las últimas encuestas están muy ajustadas en Florida y Arizona, mientras que las de la semana anterior situaban a Biden con una ligera ventaja en Wisconsin y una gran ventaja en Minnesota. En Arizona, donde Trump venció en 2016, está un punto por delante entre los votantes probables.

El mismo sondeo del Washington Post señala que el entusiasmo entre los partidarios de Trump es mayor que entre los partidarios de Biden, un patrón que se ha visto a lo largo de este año electoral. Entre los votantes registrados, el 65 por ciento de los apoyan al presidente reconocen que están muy entusiasmados con ese apoyo. Entre los que respaldan a Biden, el 47 por ciento de los votantes registrados dicen estar muy entusiasmados con el demócrata.