¿Quién sustituye a Donald Trump si le ingresan por covid?

Si el estado de salud impide a Trump ejercer sus funciones con normalidad, quedaría incapacitado y su vicepresidente Mike Pence podría asumir temporalmente la presidencia de Estados Unidos

Donald Trump ha anunciado hoy que tanto él como su esposa Melania han dado positivo por coronavirus. El presidente, de 74 años, forma parte del grupo de riesgo para pacientes con coronavirus, así que su cuadro médico podría complicarse y requerir hospitalización.

Si así ocurre y su estado de salud le impide ejercer sus funciones con normalidad, el mandatario quedaría incapacitado y su vicepresidente Mike Pence podría asumir temporalmente la presidencia de Estados Unidos. La Convención del Partido Republicano podría incluso nombrar a Pence como candidato a presidente, pero este escenario es muy improbable.

Hay un precedente en Reino Unido, cuando, al no existir la figura de vicepresidente, el ministro de Exteriores, Dominic Raab, tuvo que asumir en abril el mando durante el ingreso de Boris Johnson, en la unidad de cuidados intensivos tras empeorar su estado de salud por el coronavirus.

Pende, un conservador impecable

Donald Trump eligió como vicepresidente a un hombre con experiencia política que le ayudara a tender puentes con las mayorías republicanas en el Congreso. Pence, congresista por Indiana entre 2001 y 2013, guarda buenas conexiones de ese periodo en Washington, donde batalló por la disciplina fiscal, un Gobierno federal con menos peso, una política de defensa fuerte, restrictivas leyes migratorias y una agenda social rigurosamente conservadora. Es decir, por el abecé de la ortodoxia republicana.

Al contrario que Trump, que en el pasado apoyó a demócratas, se mostró abierto en temas como el aborto y va por su tercer matrimonio, con un historial sentimental ampliamente aireado en la prensa rosa, Pence es un conservador “impecable”: lleva casado 31 años con su esposa, Karen, tiene tres hijos y no se le conoce ningún escándalo personal. En la Cámara de Representantes encabezó el tipo de batallas que exaltan a ese sector y, como gobernador, firmó una ley criticada por permitir la negación de servicios a homosexuales por motivos religiosos y otra que prohíbe abortar por la discapacidad, raza o género del feto.

Su política económica sigue al pie de la letra la doctrina clásica republicana: aprobó la mayor bajada de impuestos de la historia de Indiana, impulsó rebajas fiscales a las empresas para atraer la inversión y toda su vida ha sido un adalid de la más estricta disciplina fiscal.

Económico es también su mayor punto de fricción con Trump: como congresista votó a favor de todos los tratados de libre comercio que se propusieron y apoyó en varias ocasiones liberalizar más el comercio con China, una postura que el magnate rechaza taxativamente por considerarla responsable de la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo en Estados Unidos.

Pence también apoya el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) que se ha negociado durante el Gobierno de Barack Obama y cuya oposición total es uno de los puntos cardinales de la campaña de Trump.

El gobernador no es conocido por su carisma ni por una personalidad arrolladora. Nacido en la ciudad de Columbus en 1959, creció y cursó todos sus estudios, incluida su licenciatura en Derecho, en su Indiana natal, un estado eminentemente agrícola del Medio Oeste de Estados Unidos considerado históricamente un feudo republicano.