Paseos, cambios de ropa, fotos... una pareja hace vida normal durante dos semanas con su bebé muerto

Su primogénita nació muerta por un desprendimiento de placenta 11 días antes de la fecha de parto

Los británicos Jess Mayall, de 36 años, y Steve Branson, de 38, de Grimsby (Lincolnshire) llevaban años tratando de formar una familia pero no lo lograban de manera natural. Después de un tratamiento de fecundación in vitro lograron el soñado embarazo. Una felicidad que se rompió de forma trágica 11 días antes de la fecha prevista de parto. Jess sufrió un desprendimiento de placenta y su hija Ava murió. A pesar de ello, decidieron pasar dos semanas de duelo con su bebé antes de darle sepultura. daban paseos en el carrito, le cambiaban de ropa, se hacían fotos, la abrazaban.

Según explicó Jess “habíamos tratado de tener un bebé durante dos años antes de descubrir que me había dejado sin apenas óvulos por una endometriosis. En ese momento, nos apuntamos a la lista de espera para poder acceder a una fecundación in vitro (FIV) gratuita”. Cuando les llegó el turno, no funcionó.

“Recurrimos a una donante de óvulos y después de nuestra segunda ronda de FIV, para la que tuvimos que pedir un préstamo, nos quedamos embarazados de Ava en octubre de 2018 y estábamos encantados”, recuerda.

Pero la tragedia llegó “11 días antes de su fecha de parto. Tuve un desprendimiento de placenta, así que nació muerta; fue surrealista porque tuve que dar a luz de forma natural y fue traumático para los dos”, añadió.

Para tratar de sobrellevar el duelo, se pusieron en contacto con el Hospicio de St Andrew’s, que les prestó apoyo psicológico y ayuda para superarlo. Además, pudieron usar su suite de duelo durante dos semanas para poder crear recuerdos con su hija. “Era una bebé completamente desarrollado y seguía pensando que se despertaría en cualquier momento”, comenta Jess.

Durante ese tiempo, la pareja estuvo paseando con ella, haciéndose fotos, cambiándole la ropa e incluso la llevaron una noche a su casa empujándola en un cochecito y abrazaban su pequeño cuerpo inerte antes de ponerla en la cama para descansar.

Pasado ese tiempo, la pareja dio sepultura a Ava y Jess visitaba su tumba tres veces al día durante los primeros meses. Hasta el que pasado 4 de febrero el destino le depararía una grata sorpresa. Estaba embarazada. Durante los meses siguientes, las dudas y miedos de la pareja no ocultaban su fuerte esperanza porque esta vez sí pudieran tener descendencia. Y 18 años después de que comenzara su relación de pareja, el 9 de septiembre llegó Imogen.

“Cuando nos enteramos de que estábamos embarazados de Imogen, nos sentimos abrumados, pero durante todo el embarazo estuve aterrorizada de que pudiera volver a ocurrir lo mismo: era una tortura mental”, afirma Jess. Pero cuando nació “fue una sensación de alivio abrumadora”.

Jess estaba muy asustada y no quería que volviera a pasar lo mismo por lo que decidió que el parto fuera por cesárea: “Cuando la escuché llorar, fue un momento surrealista y las lágrimas rodaron por mis ojos. Fue el momento más feliz de mi vida y estaba pletórica de felicidad cuando me pusieron piel con piel”.

No fue la única alegría porque como recuerda Jess, “estaba en la sala de recuperación y Steve le había puesto una body a Imogen con un mensaje ‘Mamá, ¿quieres casarte conmigo?’ Y me di la vuelta, y Steve estaba de rodillas. Fue el mejor día de mi vida”, confesó.

Jess y Steve tienen claro que Imogen tiene que saber que tuvo una hermana mayor y están convencidos de que a pesar de que no se conocieron personalmente, hay una conexión entre ellas. Imogen ya ha ido a visitar la tumba de su hermana y Jess y Steve se asegurarán de que sepa que tuvo una hermana mayor. "Me sentí un poco culpable de traer a Imogen a casa; Me preocupaba que la gente pensara que estaba tratando de reemplazar a Ava, así que ha sido un viaje extraño'', admitió Jess.

“Siento que las chicas tienen una conexión porque Imogen ha ido a visitar a Ava y cuando la llevamos por primera vez, realmente sentí su presencia e Imogen siempre sabrá que tiene una hermana mayor”, concluyó.