Los anarquistas detrás de la quema de iglesias en Chile

Preocupación por la inseguridad a tres días del histórico referéndum chileno

El domingo pasado se cumplió un año del llamado «estallido social» en Chile y pese a que el país sigue luchando contra la pandemia de la covid-19, cerca de 30.000 personas se congregaron para marchar pacíficamente en conmemoración de la fecha en que las demandas sociales se hicieron evidentes para la clase política. Lo anterior dio paso a un histórico acuerdo entre partidos y un referéndum para cambiar la actual Constitución, el cual se realizará este domingo.

Ya transcurridas algunas horas de la multitudinaria marcha, los llamados «descolgados» que se han caracterizado por el uso de la violencia, protagonizaron desórdenes en varias ciudades del país, especialmente en Santiago, enfrentando a la Policía, armando barricadas para cortar el tránsito, saqueando supermercados, farmacias e incluso cuarteles policiales. El resultado fue 107 actos vandálicos, 580 detenidos, siete civiles y 116 carabineros lesionados en todo Chile.

El general de Carabineros Mario Rozas fue enfático en señalar que quienes perpetran este tipo de actos son vándalos y que necesita el apoyo de la ciudadanía para detenerlos. «Ha quedado en evidencia quiénes son los delincuentes... quiénes son los vándalos. Esperamos que las personas de bien, que se manifiestan pacíficamente, nos cooperen para aislar a los delincuentes, detenerlos y colocarlos a disposición de los tribunales».

Un hombre reza frente a la Iglesia de San Francisco de Borja, en Santiago (Chile)Alberto ValdesEFE

Con todo, las imágenes que marcaron la violenta jornada fueron los incendios provocados en templos católicos como la parroquia La Asunción y la Iglesia San Borja de Carabineros. El español Celestino Aós, Arzobispo de Santiago, lamentó los hechos de violencia y llamó a la ciudadanía a no perder la fe y la esperanza y a no justificar la violencia, venga de donde venga.

«Ya hace un año sufrimos un estallido de violencia que nos causó tanto dolor personal y tanta destrucción material, que pensábamos habría sido una lección amarga y fuerte (…) Sentimos la destrucción de nuestros templos y otros bienes públicos, pero sentimos sobre todo el dolor de tantas personas chilenas de paz y generosidad. Esas imágenes no sólo impactan y duelen en Chile, sino que impactan y duelen en otros países y gente del mundo, especialmente hermanos católicos», aseguró el prelado.

Perfil de los violentos

Pero, ¿cuál es el perfil de los violentos que quemaron los templos? Y ¿qué quieren con la destrucción de las iglesias? Esas son interrogantes complejas de dilucidar y tanto la inteligencia de Carabineros como el Ministerio del Interior están perfilando a estos grupos de infiltrados.

Flavio Cortés, Sociólogo de la Universidad Católica de Chile, Licenciado en Ciencias Sociales del Instituto Latinoamericano de Ciencias Sociales (ILADES) y especialista en sociología política, indica que, por lo general, este tipo de personas son hombres entre 12 y 30 años provenientes de sectores bajos y medios bajos, que a su vez se dividen en tres arquetipos.

«Lumpen», delincuentes no profesionales, sin organización que aprovechan el desorden para robar y causar destrozos. «Generalmente pertenecen a Barras Bravas (ultras de fútbol), actúan mediante la violencia y viven al margen de la norma».

Luego están los llamados «anarquistas» que son grupos pequeños, algunos provenientes de sectores vulnerables, aunque hay casos de personas con estudios universitarios que se rigen mediante la ideología anarquista y se mueven en pequeñas células porque no están de acuerdo con el sistema. Con ningún sistema.

Por último, y según el experto, el grueso de los violentos, son quienes no creen en la institucionalidad ni en el sistema establecido porque «no ha cumplido con las expectativas que tenía para ellos. Tienen una respuesta de rabia y odio frente a un entorno que nunca los ha integrado, están bajo un sistema que no les ha permitido surgir. Tienen padres endeudados que viven en el límite de la clase baja y media baja que ante cualquier problema, como pérdida del empleo o enfermedad, vuelven a estar en la pobreza (…) Son generaciones que no han tenido acceso a entornos de calidad, no tienen buen acceso a transporte público, a salud ni educación de calidad, a parques, ni a un entorno amigable», asegura Cortés.

«La inmensa mayoría de los chilenos queremos vivir en democracia y en paz. No dejemos nunca que la violencia o la delincuencia le pongan barricadas o terminen destruyendo nuestra democracia», indicó el presidente chileno, Sebastián Piñera después de la quema de iglesias.

En medio de este escenario, las autoridades han dispuesto contingentes policiales para resguardar la seguridad y tranquilidad y han llamado a los chilenos a concurrir a las urnas a votar este fin de semana. ¿Apruebo? ¿Rechazo? Sin duda se está escribiendo un nuevo capítulo en la historia de Chile.