La enfermiza mente criminal del voraz asesino de mendigos

Acabó con la vida de ocho personas sin hogar mientras dormían, en dos brutales ataques los días 1 y 8 de noviembre

Diego Alexander, custodiando por dos agentes24 horas ChileLa Razón

Dos ataques fulminantes en apenas dos días. Tres víctimas mortales en el primero y cinco en el segundo y una semana entre los ataques. Todas las víctimas eran personas sin hogar y todas murieron mientras dormían.

Así acabó con ellos Diego Alexander Ruiz Restrepo, un ciudadano colombiano de 30 años que llegó a Chile hace 8 años y cuya enfermiza mente y su voracidad han sorprendido a los criminólogos locales, que afirman que nunca se han encontrado con un caso como este en su trayectoria.

Diego Alexander fue detenido durante la noche del lunes 9 de noviembre en centro de la capital chilena y se le acusa del asesinato de ocho personas, la mayoría de ellas personas sin hogar, a las que abordaba mientras dormían y las asesinaba con un cuchillo.

Para Belisario Valbuena, psicólogo forense, su comportamiento no es el común en un asesino en serie. “Lo que más me llama la atención es lo impulsivo que es al cometer los homicidios, es decir, que tenga cerca de ocho homicidios en una semana está diciendo que es alguien bastante impulsivo, que tiene una compulsión con un perfil victimológico muy específico, ya que todos son habitantes de calle y no hay una discriminación por género”.

Según explica el diario “La Opinión de Chile”, el primer crimen se produjo a las 6:15 horas de la mañana del pasado 1 de noviembre, cuando Diego Alexander apuñaló de forma reiterada a Carlos Rivas, un hombre sin hogar de nacionalidad colombiana. En un primer momento, se pensó que el asesinato fue fruto de una fuerte discusión, que acabó con la muerte de la víctima por varias heridas de arma blanca. Sin embargo, esta hipótesis se desvaneció 25 minutos después, cuando el voraz asesino acabó con la vida de otro hombre de 64 años que vivía en la calle. Además, según los investigadores una semana después, durante la madrugada, en apenas tres horas habría acabado con la vida de cinco personas más.

Valbuena considera que escogió a habitantes de calle porque nadie les va a echar en falta ni van a reclamar sus cuerpos. “Me atrevería a decir que escogió a habitantes de calle porque son personas a las que no las extraña una familia como tal, muchos de ellos no se pueden ni siquiera identificar”, indica el forense. “Me sorprende que haya pasado de actividades criminales como el hurto al homicidio en serie y tengo otra hipótesis: es como si hubiera hecho lo que en psiquiatría llamamos un ‘acting out’, es decir, una desconexión; y comenzara a matar de una manera compulsiva”. “Este tipo de trastornos mentales no es muy común, por lo general los asesinos seriales cometen homicidios entre etapas de enfriamiento, con cierto lapso, uno a la semana, uno al mes o uno cada ciertos meses”, añadió.

Hasta el momento, las autoridades no tenían constancia de que Diego Alexander podría ser un peligro, a pesar de haber sido fichado por algunos pequeños robos. Sin embargo, en su entorno conocían su carácter conflictivo y violento, aunque nunca había llegado a cometer un crimen. Desde su llegada a Santiago de Chile hace siete años, Diego Alexander ha trabajado la mayor parte del tiempo en oficios relacionados con la construcción. Pero durante todo este tiempo ha dado muestras de su alto grado de conflictividad y ha protagonizado numerosas discusiones y enfrentamiento con sus vecinos, a los que ha llegado a amenazar con un arma blanca en más de un ocasión.