Italia envía a casa a dos de cada tres estudiantes para frenar los contagios

Las nuevas cepas de coronavirus golpean en mayor medida a los jóvenes

Un hombre pasa junto a un colegio cerrado en Milán
Un hombre pasa junto a un colegio cerrado en MilánFLAVIO LO SCALZOREUTERS

El 4 de marzo del pasado año, Italia fue el primer país occidental en cerrar todos los colegios. Se actuaba a ciegas, sin saber muy bien cómo gestionar la pandemia que estaba por llegar. Los estudiantes permanecieron en casa todo el curso, no hubo desescalada para ellos. Y ahora, un año y cinco días más tarde, dos de cada tres alumnos vuelven a seguir las lecciones desde el ordenador. La medida afecta a 5,7 millones, de los 8,5 millones de estudiantes inscritos en todos los niveles educativos italianos. El avance de las distintas variantes, más contagiosas entre los jóvenes, ha motivado la decisión.

El último decreto aprobado por el Gobierno establece que en todas las regiones consideradas “rojas” -con una serie de indicadores epidemiológicos en valores críticos- todos los centros están obligados a cerrar. Y, en paralelo, se da potestad a los presidentes regionales de tomar la misma medida en los territorios con una incidencia superior a los 250 casos por cada 100.000 habitantes.

Todos los barones han seguido esta recomendación, por lo que la clausura afecta a la mayor parte del país. Además, según el portal especializado ‘Tuttoscuola’, en los próximos días la restricción se podría ampliar al 90% de la comunidad educativa, siguiendo las proyecciones de las autoridades sanitarias italianas.

La medida ha despertado las críticas de padres, alumnos y distintos colectivos estudiantiles. “Si en un plazo de un año, nos vemos obligados a cerrar de nuevo todos los colegios, es evidente que las medidas aprobadas hasta ahora han sido inadecuadas”, señala el subsecretario del Ministerio de Educación, Rossano Sasso. Las protestas se han multiplicado en las calles de distintas ciudades.

Sin embargo, las recomendaciones del Instituto Superior de Sanidad apuntan en esta dirección, ya que más de la mitad de los casos registrados corresponden a la variante inglesa, más contagiosa también entre los menores. Los ministerios de Sanidad y Educación llevan meses enfrentados por las medidas, si bien siempre se ha impuesto en este sentido la política marcada desde Sanidad.

Al igual que ocurrió con la segunda, la tercera ola ha llegado con más retraso a Italia que a otros países europeos. Solo en los últimos días ha comenzado a aumentar la ocupación de los hospitales y a dispararse los distintos indicadores sanitarios. Ayer Italia superó los 100.000 muertos desde el principio de la pandemia, lo que coloca al país a la cabeza de la UE en número de fallecidos. Tan solo Reino Unido lo supera en Europa.

De ahí que el primer ministro, Mario Draghi, emitiera este lunes una declaración grabada, pronunciando sus primeras palabras en público desde que asumió el cargo con su discurso de investidura. “La pandemia no ha sido todavía derrotada, aunque ya se entrevé una salida no demasiado lejana, con la aceleración del plan de vacunación”, dijo. En las últimas semanas, Draghi ha relevado a los principales responsables de gestionar la emergencia sanitaria durante el Ejecutivo de Giuseppe Conte y ha colocado a un militar en el cargo de mayor responsabilidad para coordinar la logística. Italia pretende así tomar impulso con las vacunas. De momento, sigue a la par de países de Alemania o Francia y algo más retrasado que España en relación con sus respectivas poblaciones.