Italia impone una cuarentena de cinco días a los viajeros de la UE

El gobierno de Mario Draghi responde así a las críticas de quienes recriminaban que los viajeros comunitarios pudiesen entrar libremente al país

Italia impone una cuarentena de cinco días a los viajeros de la UE
Italia impone una cuarentena de cinco días a los viajeros de la UEAlessandro Di MarcoEFE

Los hoteleros habían puesto el grito en el cielo los últimos días. Con toda Italia confinada de sábado a lunes -los días festivos en Italia- y la imposibilidad actual de salir de la propia región o incluso del municipio, los italianos podían viajar al extranjero, donde simplemente debían cumplir las reglas del país de destino. Es exactamente el mismo debate que se ha producido en España, con la salvedad de que los incentivos para venir a Italia son muchos menos, con toda la hostelería cerrada. La presión había sido tal que el Ministerio de Sanidad anunció ayer por sorpresa una cuarentena obligatoria de cinco días para quienes entren en el país procedentes de otro Estado de la Unión Europea. Para quienes vengan de fuera del espacio Schengen ya existía una cuarentena obligatoria de 14 días.

Lo confirmó el ministro del ramo, Roberto Speranza, a través de un mensaje en Twitter. Para llegar a Italia desde un país de la UE será necesario presentar una prueba de covid-19 negativa, pasar una cuarentena de al menos cinco días y posteriormente someterse a otro test. El objetivo tiene la clara intención de desincentivar los viajes al extranjero. Después de lanzar la alerta por la mañana, el Ministerio sólo aclaró bien entrada la tarde que la medida entra en vigor el próximo jueves y se mantiene vigente hasta el 6 de abril. Es decir, se circunscribe a la Semana Santa. El anuncio se produce a escasas horas de que comiencen estas celebraciones, por lo que no queda claro qué pasará con quienes ya tenían sus vuelos reservados.

Serán válidos los test de antígenos, que Italia ya aceptaba hasta ahora como condición para entrar en el país. Y, por último, no quedó claro si se había producido algún tipo de coordinación con la UE, de modo que otros países puedan adoptar medidas similares. Con las fronteras en el espacio Schengen abiertas, el único recurso que le queda a los países es poner todas las trabas posibles para impedir que sus ciudadanos viajen. Alemania ha impuesto una PCR obligatoria a la entrada, mientras que España ha ampliado este requisito a quienes lleguen por carretera. Las cuarentenas reducidas, como aplicará Italia, son el último recurso.

Aunque más allá de la coordinación europea, cabe preguntarse si el propio Gobierno italiano ha actuado de forma coordinada. Ayer mismo, el ministro de Turismo, Massimo Garavaglia, respondía en una entrevista en el Corriere della Sera que no se podía “impedir a las personas viajar, el objetivo de todos es garantizar lo antes posible la movilidad interna”. Horas más tarde, el titular de Sanidad, Roberto Speranza, anticipaba que firmaría la circular que imponía las cuarentenas. Garavaglia pertenece al ala dura de la derechista Liga, el partido de Matteo Salvini, que se opone a los cierres impuestos por el Ejecutivo de Mario Draghi. Mientras, Speranza es miembro del partido Libres e Iguales, el más izquierdista del gabinete, que ha defendido siempre mayores restricciones. Draghi ha seguido esta línea -Speranza repite tras ser ministro en el anterior Gobierno- e incluso ha endurecido las disposiciones dictadas por su predecesor, Giuseppe Conte.

Tampoco los hoteleros se mostraron satisfechos con la última medida. “Es peor el remedio que la enfermedad. Nosotros no queríamos declarar la guerra a los italianos que van al extranjero, sino pedir que si el test era suficiente para viajar al exterior, que también lo fuera para moverse por Italia”, dijo el presidente de la patronal Federalberghi, Bernarbò Bocca, a la agencia Ansa. La decisión tomada va en sentido contrario. La prohibición para desplazarse por territorio nacional se mantiene inalterada y ahora se dificulta entrar en Italia o regresar tras unas vacaciones de Semana Santa en el extranjero.