La “cibervulnerabilidad” global

Más de 50.000 objetivos, entre los que se encuentra el presidente de Francia, han sido víctimas de espionaje digital

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, junto a su primer ministro, Jean Castex, durante la reunión de seguridad nacional del jueves
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, junto a su primer ministro, Jean Castex, durante la reunión de seguridad nacional del juevesLUDOVIC MARIN / POOLEFE

¿Qué tienen en común el presidente de Francia, la periodista más famosa de México o el director de la OMS? Los tres pertenecen a una larga lista de más de 50.000 presuntos objetivos de espionaje digital del sistema Pegasus.

Se trata de un software de grado militar desarrollado por la empresa israelí NSO Group y vendido a distintos gobiernos del mundo como herramienta para rastrear a terroristas y delincuentes. Pegasus se instala de manera silenciosa en los teléfonos móviles y permite tener acceso a todos los datos, fotos, direcciones, mensajes de texto y llamadas del usuario vigilado.

Y cuando decimos “silencioso”, hablamos de una ausencia total de rastros: Pegasus ni siquiera necesita que el dueño del teléfono ponga el dedo en un link extraño. Se trata de un programa de espionaje capaz de instalarse con el método de infección apodado “cero click”, desarrollado en 2019, cuya principal ventaja es que no requiere ninguna acción del usuario. No hay tampoco un ícono visible entre las aplicaciones ni reacción de malfuncionamiento en el aparato.

Por supuesto, una tecnología como esta resulta apetitosa no sólo para espiar terroristas y malhechores, también para saber los últimos movimientos y pensamientos de periodistas, activistas de derechos humanos, sindicalistas, diplomáticos o personalidades políticas. Ya se han identificado varios ejemplos de la lista: la prometida del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado en Estambul en 2018; el rey de Marruecos, Mohammed VI; el presidente surafricano Cyril Ramaphosa, el primer ministro de Pakistán, Imran Khan; la periodista más reconocida de Mexico, Carmen Aristegui, o incluso, el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Y justamente, Francia es el país donde el tema parece preocupar con mayor seriedad. El mismo Macron convocó este jueves a un Consejo de Defensa dedicado al caso Pegasus y la ciberseguridad, pidiendo un refuerzo de todos los protocolos de seguridad para las “telecomunicaciones sensibles”.

Pero a nivel personal, también ha tomado medidas, cambiando sus números y aparatos telefónicos. El presidente francés utiliza normalmente cuatro teléfonos: dos Iphones, un Samsung y el teléfono de máxima seguridad para jefes de Estado y altos responsables de gobierno: el Teorem, considerado imposible de hackear.

Al salir del Consejo de Defensa extraordinario, Macron anunciaba su cambio de número y de teléfono por razones de seguridad, aun cuando no ha sido confirmado que sea objetivo directo de espionaje. En su entorno, se estima que el presidente decidió desechar los equipos Apple por el fuerte cuestionamiento que ha explotado en los últimos días sobre su vulnerabilidad.

Según el diario Le Monde - que ha estudiado de cerca el sistema Pegasus y ha revelado parte de sus objetivos en Francia - el presidente Macron, el ex primer ministro Edouard Philippe y al menos otros 14 ministros, estaban en una lista de objetivos potenciales del programa en 2019. El interés por espiar al gobierno francés, según la investigación periodística, proviene del servicio de seguridad de Marruecos, algo que Rabat niega rotundamente.

¿Pero cómo se ha revelado todo este escándalo? ¿Quién se ha dado cuenta de este sistema de espionaje?

Todo un equipo multinacional, encabezado por la oenegé Forbidden Stories y apoyado por Amnistía Internacional, 17 medios de comunicación y 80 periodistas.

Laurent Richard, director de Forbidden Stories, describe las líneas esenciales de su investigación: “Lo que hemos descubierto es que diez gobiernos han escogido como target a diferentes personas en 50 países del mundo para espiarlas con este programa. Es algo que puede hacerse a distancia, a 20 mil kilómetros del objetivo. Usted no se da cuenta. Usted lleva tranquilamente el teléfono en el bolsillo mientras sus fotos, datos, videos pueden ser transmitidos a su peor enemigo”.

En la práctica, un acceso de esta índole permite identificar, por ejemplo, una fuente clave de un periodista agudo como Edwy Plenel del portal francés Mediapart, que habría sido espiado por el gobierno de Marruecos. “O seguirle los pasos al reportero mexicano Cecilio Pineda, quien denunciaba frecuentemente al narcotráfico y que fue asesinado dos meses después de aparecer en la lista Pegasus” dice Richard.

Por su parte, Amnistía Internacional ofreció el apoyo técnico a la investigación de Forbidden Stories a través de su laboratorio de seguridad, que consistió básicamente en lograr el acceso a los teléfonos de ciertas personalidades- incluidas en la lista Pegasus- para practicar un rastreo digital, identificar la infección y reconocer el software.

El análisis fue corroborado por el grupo de investigación canadiense Citizen Lab, que pudo confirmar una infección o intento de infección con el software espía Pegasus en el 85% de los casos, es decir, 37 de 45 teléfonos examinados en total.

La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, denuncia abiertamente que “el software espía de NSO es el arma preferida de los gobiernos represivos que intentan silenciar a periodistas, atacar a activistas y aplastar la disidencia, poniendo en peligro innumerables vidas”.

En lo que respecta a Francia, cuando se le pregunta a Laurent Richard si Pegasus habría realmente espiado al presidente Macron, la respuesta no es concluyente. Por una razón muy simple: el móvil del presidente debe ser examinado técnicamente para confirmar la infección. Ante la imposibilidad de tener el teléfono presidencial en las manos, Richard confiesa: “Por el momento, no sabemos si el teléfono de Macron fue realmente espiado, sólo sabemos que su número telefónico y el de otros miembros de su gobierno estaban en la lista. Pero cada vez que los periodistas que trabajan con nosotros han estudiado técnicamente los teléfonos de otras personalidades más accesibles, el rastreo de infección siempre nos lleva a Pegasus”.

El director de Forbidden Stories se hace también una pregunta que bien podría estar en la mente de toda Francia: “Lo que el caso Pegasus plantea es si el presidente de la República se comunica a través de un teléfono inseguro y, si lo hace, ¿qué está comunicando?”

¿Qué dice la empresa detrás de Pegasus?

NSO Group, comercializadora israelí del sistema de espionaje, no ha tardado en reaccionar a través de una serie de comunicados en los que niega cualquier acción de espionaje contra políticos, periodistas o figuras políticas.

Niega firmemente lo que califica como “afirmaciones falsas” que Forbidden Stories revela en su informe y acusa a la organización de no haber corroborado jamás las teorías de su investigación y peor aún, de haber publicado una interpretación engañosa de datos filtrados. Textualmente, NSO Group desmiente que Pegasus haya sido utilizado con fines distintos a perseguir criminales.

Con respecto a Emmanuel Macron, la empresa es mucho más rotunda. NSO Group asegura que el presidente francés “nunca ha sido un objetivo o nunca ha sido seleccionado como potencial objetivo por los clientes de Pegasus”.

Por ahora, el Consejo de Defensa de Francia ha prometido “reforzar la seguridad” de sus comunicaciones sin explicar exactamente de qué manera. Para Laurent Richard, el problema es precisamente ese: la falta de herramientas para defenderse de Pegasus. “Yo con mi teléfono móvil no puedo hacer nada. Y si voy a la justicia, no puedo presentar pruebas porque son prácticamente invisibles. No existe un marco legal para regular esto. Estamos indefensos”.