Borrell despliega a 130 observadores electorales con el rechazo del Partido Popular Europeo

El martes está previsto que la jefa de la Misión, Isabel Santos, haga una declaración preliminar sobre la transparencia de los comicios

Observadores de la misión de observación de la Unión Europea se reúnen antes de partir a sus destinos en Caracas (Venezuela)
Observadores de la misión de observación de la Unión Europea se reúnen antes de partir a sus destinos en Caracas (Venezuela) FOTO: MIGUEL GUTIERREZ EFE

La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE) cuenta con unos 130 observadores que visitarán los centros de votación en 23 estados de Venezuela este domingo. Siguiendo la metodología de observación electoral de la Unión Europea, la jefa de la Misión, Isabel Santos, observará la jornada del domingo en varios centros de votación de Caracas. Desde el 14 de octubre la MOE-UE ha desplegado un equipo de 11 analistas, a los que se han unido 44 observadores de largo plazo, 34 observadores de corto plazo, 9 miembros del Parlamento Europeo y más de 30 observadores reclutados localmente entre el cuerpo diplomático acreditado en Venezuela. Estiman que pudieran tener acceso a unos 1.200 mesas electorales de las 30.106 habilitadas.

Se espera que el martes 23 de noviembre, Santos emita una declaración preliminar durante una conferencia de prensa, y que entre uno y dos meses después de la finalización del proceso electoral, la jefa de misión regrese al país para presentar un informe final con recomendaciones para futuras elecciones. La misión está lastrada por el rechazo del Partido Popular Europeo, la familia política más grande de la Unión. Es la primera vez en 16 años que una misión europea observa un proceso electoral venezolano, esta vez marcado por el regreso de la oposición a la contienda electoral luego de cinco años optando por el boicot.

La misión de la ONU

Los expertos enviados por Naciones Unidas, una reducida delegación internacional, reportará directamente al secretario general António Guterres, y no harán ni declaración ni informe públicos. Ellos, más que recorrer centros y observar el proceso, lo analizan manteniendo contactos y reuniones con actores nacionales.

Los ojos están sobre opinión europea, que tendrá peso en los escenarios por venir de la política venezolana, siendo que la participación de la Misión forma parte de los primeros y tímidos pasos para “reinstitucionalizar el voto” en el país, que incluyeron también el nombramiento de dos opositores en la directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la habilitación de la tarjeta electoral de la Mesa de la Unidad. Pero falta mucho por hacer para recuperar la confianza en un sistema que ha perdido garantías durante, al menos, más de una década.

Las autoridades electorales venezolanas en pleno han dicho que los observadores no serán quienes legitimen o no los resultados, como asomó Josep Borrell hace meses generando un impasse. El vicepresidente del CNE, Enrique Márquez, incluso añadió este viernes que que los observadores no pueden dictaminar si hay violaciones en el proceso electoral y hacerlas públicas en caliente. “Quien hace eso es el CNE”, enfatizó al decir que “no es verdad que la observación internacional se constituye en un segundo árbitro”.