La mayor acción terrorista del Estado Islámico tras la caída del “califato” en 2019

Las FSD kurdas aseguran que ya tienen controlada la prisión de Geweran, tras el ataque de 200 “terroristas suicidas”. Isis asegura haber liberado a 800 reclusos de la banda yihadista

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Cartel del Estado Islámico con el balance, según ellos, del asalto: 200 soldados muertos y 800 presos liberados FOTO: jmz

Se trata de la acción terrorista de mayor envergadura desde la caída del “califato” en marzo de 2019, según opinan observadores antiterroristas al referirse al ataque que el Estado Islámico (Isis, Daesh) protagonizó en los últimos cuatro días contra la cárcel de Geweran, en el noroeste de Siria.

A la hora de hacer balance de la “batalla”, en la que han participado cientos de combatientes de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza liderada por kurdos apoyada por los norteamericanos; y una cifra no determinada de terroristas yihadistas, pero que se estima muy numerosa, ha comenzado una guerra mediática,

Por su parte, el FSD acaba de anunciar que ya ha recuperado el control de la prisión, aunque hay células de Daesh que siguen en los alrededores. Por el contrario, los terroristas afirman haber liberado a 800 de sus presos y haber apresado a una cifra indeterminada de soldados kurdos, cuyas imágenes (en las que les obligan a dar su nombre y graduación) han divulgado en fotografías y vídeos, en los que también se observan supuestos reclusos liberados. Los autores del ataque, según Isis, son “Los Leones de Bagouz”, en referencia al último enclave perdido del “califato”, en 2019.

En total, tras la incursión de dos camiones, uno de los cuales portaba una potente bomba, se produjeron dos motines de prisioneros del Estado Islámico (EI) que derivaron en violentos combates durante cuatro días, que causaron dos centenares de muertos.

“La prisión ahora está bajo el control de nuestras fuerzas y se han tomado medidas que frustraron todos los intentos de escapar por parte de los mercenarios (terroristas), y nuestras fuerzas también están trabajando para imponer su control dentro de la cárcel”, informaron en un comunicado. Incluso, han difundido fotografías de algunos de los fugados, ya capturados.

Asimismo, apuntaron que durante los cuatro días de intensos combates, más de 175 extremistas murieron, mientras que las fuerzas kurdas sufrieron 27 bajas en sus filas. Las cifras que ofrece Isis son justamente las contrarias.

Una de las razones que el alega el FSD para justificar la larga duración de los motines es que los terroristas utilizaron como “escudos humanos” a unos 700 niños “cachorros del califato”, que se encontraban en celdas especiales del centro penitenciario para “rehabilitarlos de la ideología extremista”.

Responsabilizaron “a los terroristas del EI por causar cualquier daño a estos niños en la prisión” y pidieron a la ONU y al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que “intervengan” para que los menores no sean utilizados en operaciones de los extremistas.

Por su parte, las autoridades sirias, en una llamativa reacción, culparon de lo sucedido a unos y otros, a terroristas y los que controlan la prisión. A través del gobernador de la provincia de Hasaka señalaron, según publica el diario “Al-Watan”: “ISIS es el producto de América, y ella y las milicias han llevado a la región a donde ha llegado”.

Al subrayar que la organización terrorista ISIS es un “producto estadounidense”, subrayó que fue la indiferencia de los norteamericanos y de las milicias de las “Fuerzas Democráticas Sirias-Qasd” lo que provocó la situación.

El general de división Ghassan Halim Khalil (gobernador) calificó los bombardeos de la ocupación estadounidense (para contener el ataque a la cárcel) como “indiscriminados y brutales”. “Y que hay operaciones sistemáticas de destrucción y desplazamiento.

La “batalla” provocó “oleadas masivas de desplazamiento desde las áreas” cercanas a la prisión como resultado del bombardeo estadounidense y los continuos enfrentamientos entre el FSD y los prisioneros y atacantes de ISIS que escaparon, se apoderaron de cantidades de armas y municiones que estaban en los polvorines y buscaron refugio en áreas residenciales y los edificios gubernamentales circundantes, agrega “Al Watan”.

Khalil indicó que el número de familias que fueron desplazadas a zonas bajo el control del Estado y entraron por los puestos de control del Ejército Árabe Sirio, el primer día, unas mil familias; y superó las dos mil familias el segundo día. Añadió que la prisión alberga a unos 5.000 presos, entre los que se encuentran entre los criminales más peligrosos de ISIS, líderes de la organización, la mayoría son de nacionalidad no siria.

Se quejó de que los aviones de guerra, helicópteros y aviones no tripulados estadounidenses han sobrevolado y bombardeado deliberadamente edificios civiles y destruido una serie de edificios e instituciones estatales con el pretexto de la presencia de ISIS. Asimismo, se preguntó cómo pudieron llegar los terroristas a las inmediaciones de la prisión y coordinarse con los que están en el interior, dada la vigilancia existente por parte del FSD con el apoyo USA.

Según confesiones obtenidas por las FSD de algunos terroristas detenidos, alrededor de 200 yihadistas “suicidas” participaron en esos ataques, que estuvieron planificando durante seis meses.

Tras lo sucedido en Siria, el Gobierno de Irak urgió a todos los países del mundo a repatriar a sus nacionales que se unieron a las filas del grupo terrorista Estado Islámico (EI) y que permanecen detenidos en cárceles o campamentos. En un comunicado reproducido por la agencia de noticias estatal iraquí INA, el asesor de Seguridad Nacional, Qasem al Araji, dijo que tanto el campamento del noreste de Siria de Al Hol, donde hay unos 62.000 internos, de los que alrededor de 45.000 son extranjeros, como la cárcel en la que se produjo el motín son “una amenaza real para la región y el mundo”.

“La comunidad internacional debe cumplir con su deber, obligar a los países a extraditar a sus ciudadanos del EI y juzgarlos en sus países”, dijo Al Araji, quien recordó que Irak exigió la entrega de los extremistas iraquíes que fueron capturados por las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza liderada por kurdos. Agregó que el hecho de que haya más de 10.000 terroristas pertenecientes a 70 países, aparte de los iraquíes y sirios, en el campamento de Al Hol y que sus respectivos países no busquen extraditarlos” representa “una amenaza para Irak y para la región”, e instó a la comunidad internacional a “asumir su papel en este peligroso asunto”.