Crisis en Ucrania

Scholz busca espantar la guerra y Zelenski llama a la unidad el 16-F ante Rusia

En Kiev, el canciller alemán descarta la entrada en la OTAN: «No está en la agenda»

Ante los tambores de guerra en Ucrania, el presidente Vlodomir Zelenski llama a los ucranianos a unirse en el Día de la Nación este miércoles, cuando los servicios de inteligencia de EE UU sitúan el ataque ruso contra su vecino. «Nos dicen que el 16 de febrero será el día del ataque [ruso contra Ucrania]. Nosotros lo convertiremos en un Día de Unidad. El decreto correspondiente ya ha sido firmado», dijo Zelenski en un vídeo.

Zelenski agregó que este miércoles los ucranianos colgarán «banderas nacionales», usarán cintas azules y amarillas y mostrarán al mundo su unidad. Según el texto del documento, citado por Interfax Ucrania, el objetivo de la medida consiste en «aumentar la consolidación de la sociedad ucraniana y fortalecer su resistencia en las condiciones de crecientes amenazas híbridas».

Según el decreto, la bandera nacional será izada en domicilios particulares e instituciones oficiales y los ucranianos cantarán el himno del país a las diez de la mañana. Además, las autoridades iniciarán la creación una plataforma informativa única para proporcionar información diaria a la población sobre el estado real de la situación de seguridad y las medidas adoptadas para fortalecer la capacidad de defensa.

Mientras los ucranianos cierran filas frente a las amenazas del oso ruso, Europa redobla sus ofensiva diplomática en Kiev y en Moscú. El canciller alemán, Olaf Scholz, visitó ayer por primera vez Kiev. Y mañana conversará con Vladimir Putin en Moscú. «Es en Ucrania donde hoy se decide la futura arquitectura de seguridad europea, de la cual nuestro país es una parte integral», indicó Zelenski en una rueda de prensa con el canciller alemán. Agregó que trató con Scholz «la necesidad de establecer garantías legales específicas que puedan proteger a Ucrania».

El mandatario ucraniano criticó la decisión de algunas embajadas de trasladar a su personal al oeste del país en medio del aumento de la tensión con Rusia y afirmó que «si algo pasa en una parte», eso repercutirá en todo el país. «No hay una Ucrania Occidental, hay una Ucrania entera», aseveró Zelenski. «Creo que deben regresar todos o nosotros, el Estado, sacará conclusiones serias», remachó.

Por su parte, Scholz, afirmó que espera que Rusia dé «pasos claros» hacia una desescalada de las tensiones en torno a Ucrania, e instó a Moscú a aprovechar el diálogo abierto con Occidente para ello. «Esperamos pasos claros hacia una desescalada de las actuales tensiones», señaló tras reunirse durante casi dos horas con Zelenski. El canciller reiteró que Alemania está «estrechamente al lado de Ucrania». «Coincidimos en nuestra gran preocupación por la situación actual en la frontera entre Rusia y Ucrania. La actividad militar en la frontera ucraniana no tiene ninguna justificación para nosotros. No hay motivos razonables para tal despliegue militar», recalcó. Scholz reiteró que, actualmente, no existen «planes» de admitir a Ucrania en la OTAN, como exige el jefe del Kremlin. «Por eso es un tanto peculiar observar que el Gobierno ruso está haciendo de algo que prácticamente no está en la agenda el tema de grandes problemas políticos», sostuvo.

Mientras que el alemán se limitó a transmitir su «solidaridad» y su «apoyo» al presidente ucraniano se espera que la conversación con su homólogo ruso sea muy diferente. Por de pronto ya ha anunciado que opina lo mismo que sus aliados acerca de las sanciones que se impondrían a Rusia en el caso de un ataque, en concordancia con el comunicado conjunto que lanzó ayer Alemania con el resto de países del G-7. Scholz también dijo que «una agresión militar rusa acarreará graves consecuencias» y mantiene el compromiso de su país en cuestiones de ayudas económicas a Ucrania, aunque todavía no parece dispuesto a enviar además el armamento que pide Kiev.

Hasta la fecha, el Gobierno de Ucrania calcula haber recibido hasta 1.500 millones de dólares en ayuda militar proveniente de Estados Unidos, Polonia, República Checa y Reino Unido, y se espera que Estonia, Letonia y Lituania donen en un futuro cercano cantidades no especificadas de misiles antiaéreos Stinger y misiles Javelin antitanque. Mientras tanto, las tropas de la OTAN desplegadas en Europa están en máxima alerta: EE UU, España, Dinamarca y Países Bajos ya han enviado contingentes de refuerzo a Bulgaria, Rumanía y Polonia, los países más cercanos a Ucrania.

Desde que Joe Biden anunció la semana pasada que bloquearía el Nord Stream 2 en el caso de agresión, Alemania parece más asertiva contra la amenaza del Kremlin. Pero desde Kiev se espera que el canciller alemán sea recibido con cierto recelo. En Moscú anunciaron que esperan que la conversación entre Putin y Scholz incluya «la situación en Ucrania, las garantías de seguridad para Rusia y el gaseoducto del Nord Stream 2». Nadie, ni siquiera el propio Scholz, piensa que la ronda de citas de los próximos dos días servirán para relajar el conflicto, pero nadie quiere dejar de intentarlo.

Desde Moscú se asegura que la vía diplomática sigue abierta. El ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, ve posible un acuerdo con EE UU y la OTAN si «las propuestas de Rusia» en materia de seguridad «son escuchadas». «Me parece que nuestras capacidades no están agotadas de ningún modo. Por supuesto, no deberíamos continuar de manera indefinida, pero en esta etapa propongo que las conversaciones continúen y aumenten», señaló.