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Victoria del uribista Iván Duque en las presidenciales

El candidato se enfrentará al izquierdista Gustavo Petro en la segunda vuelta, el 17 de junio.

  • El candidato presidencial Sergio Fajardo asiste a votar hoy, domingo 27 de mayo en Medellín (Colombia). EFE/Luis Eduardo Noriega
    El candidato presidencial Sergio Fajardo asiste a votar hoy, domingo 27 de mayo en Medellín (Colombia). EFE/Luis Eduardo Noriega
Corresponsal en Iberoamérica.

Tiempo de lectura 2 min.

28 de mayo de 2018. 01:35h

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Ángel Sastre Corresponsal en Iberoamérica. 27/5/2018

Ayer, a poco más de un año del final de la guerra entre el Estado colombiano y la ahora ex guerrilla de las FARC, los colombianos votaron en una elección presidencial que definirá cómo será el futuro de la incipiente y frágil paz en medio de la agresividad de algunos y la apatía y preocupación de otros. El próximo presidente será el responsable de hacer realidad la paz que firmó el mandatario y premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos. Pero se trata de una seguridad muy frágil, con grandes retos por delante. Además, la economía, la pobreza y la desigualdad siguen siendo las asignaturas pendientes.

El candidato uribista, Iván Duque, fue ayer el virtual ganador de la primera vuelta, con cerca del 40% de los votos, pero tendrá que acudir a una segunda vuelta el 17 de junio, según los datos oficiales conocidos al cierre de esta edición. Con el 85,09% de las mesas escrutadas, Duque obtiene 6.390.849 votos, equivalentes al 39,72%, seguido del izquierdista Gustavo Petro, con 4.005.607, que representan el 24,89%, y en tercero está Sergio Fajardo, de Coalición Colombia con 3.766.202 papeletas (23,40%), resultados que confirman la necesidad de una segunda vuelta el 17 de junio.

«Estas elecciones son las más seguras, hace décadas que eso no sucedía. Queremos que sean las elecciones con mayores garantías para los candidatos y los electores», expresó el propio Santos después de votar. Los sondeos ya colocaban como favorito al candidato de la fuerza creada por Álvaro Uribe, Centro Democrático, con cifras que iban del 37% y al 41% y que tiene como principal bandera modificar el acuerdo que desarmó y transformó en partido a la ex guerrilla de las FARC. También cuestiona el diálogo con el ELN, reconocida como la última guerrilla del país. Su principal rival era Gustavo Petro, el primer izquierdista y ex guerrillero con opciones de poder en un país históricamente gobernado por la derecha.

Por encima de la seguridad, la economía y la corrupción siguen siendo las principales preocupaciones de los colombianos. Una reciente misión del FMI que estuvo en Colombia decidió bajar la proyección de expansión del PIB para este año del 3% al 2,7%. De todas maneras, mejor que el 1,8% con el que cerró 2017. Sin embargo no es suficiente. La infraestructura y el transporte ineficiente implican una desventaja competitiva para las empresas colombianas. Una potencia que no acaba de despegar, ni siquiera con las recetas liberales implementadas por Santos y Uribe. La corrupción de cuello blanco ha aumentado. Muchos allegados de Santos cayeron investigados en varios negocios, e incluso su propia campaña presidencial se vio en entredicho cuando se publicó que la constructora brasileña Odebrecht la había financiado con un millón de dólares.

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