Internacional

Nicaragua, el socio infiltrado de Rusia en América Latina: ¿Qué hay detrás de esa Alianza?

Managua y Moscú pactaron un “ejercicio de intercambio” que provocó la alarma en Estados Unidos, que aseguró que la operación era “algo peligroso”

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega FOTO: Reuters

Hace unos días, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que su país y Rusia pactaban un “ejercicio de intercambio” para participar en operaciones “en contra de ilícitos en el mar Caribe”. El líder sandinista autorizaba la salida de cincuenta militares nicaragüenses hacia Moscú, del mismo modo que permitía el ingreso de tropas, naves y aeronaves rusas.

La operación se realiza en un momento de máxima tensión mundial con el Kremlin, y los expertos creen que la etiqueta de “asistencia humanitaria” es un disfraz. Según el decreto 10-2022, las tropas rusas podrán participar a partir del próximo 1 de julio enejercicios de adiestramiento e intercambio en operaciones de ayuda humanitaria, misiones de búsqueda, salvamento y rescate en situaciones de emergencia o desastres naturales, con las fuerzas terrestres, Fuerza Aérea y Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua”.

Nicaragua ha descalificado las críticas por parte de la comunidad internacional, argumentando que tanto las tropas rusas, como los estadounidenses, han sido invitadas a cooperar”.

“Los que no están comprometidos con la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado son los que rechazan la ayuda humanitaria y el intercambio de capacidades y experiencias que otros ejércitos han venido desarrollando en este tema. Los valoramos, apreciamos e incorporamos a nuestro Ejército nacional”, aseguró Walmaro Gutiérrez, diputado de la Asamblea Nacional de Nicaragua.

La autorización provocó la alarma de los gobiernos de EE UU, Costa Rica y Colombia. “Invitar a las fuerzas rusas, a las tropas rusas a ejercicios, aunque sean humanitarios en el momento que ese país está invadiendo un país vecino, e incurriendo en violaciones a los derechos humanos en Ucrania, nos parece una provocación por parte del régimen nicaragüense, y es algo un poco peligroso para nosotros”, declaró Brian A. Nichols, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, a la agencia alemana Deutsche Welle.

Daniel Ortega, en numerosas ocasiones, ha expresado su apoyo público a la invasión militar rusa a Ucrania. Unos días antes de que las tropas rusas entraran en la nación, el mandatario centroamericano respaldó la decisión de su homólogo de reconocer la independencia de las autoproclamadas repúblicas separatistas de Donetsk y Luhanks, ambas ubicadas en el este.

“El presidente Putin ha dado un paso, donde lo que ha hecho es reconocer a unas repúblicas que desde el golpe de 2014, estas repúblicas que son fronterizas con Rusia, no reconocieron a los gobiernos golpistas y ellos crearon su gobierno, establecieron su gobierno ahí y ellos, han dado la batalla” expresó Ortega.

Al mismo tiempo, anunció que mantuvo contacto con los mandatarios de aquellas zonas y acusó a Ucrania de “querer eliminarlos”. ““Luego de las acusaciones de la OTAN encabezada por los yanquis, de estar preparados para lanzarse en contra de Rusia”, dijo, alegando que ya Rusia había tomado la decisión de invadir Ucrania y que la guerra “se intentó evitar, pero los europeos y los yanquis se veían como ganadores”.

El 24 de febrero, Rusia invadió Ucrania. Y horas más tarde, Viacheslav Volodin, presidente de la Cámara Baja del parlamento ruso, llegó a Nicaragua para reunirse con Daniel Ortega y sus diputados. La visita confirmaba “la estrecha relación entre Managua y Moscú”, pero también la estrategia de provocación de Rusia hacia Estados Unidos, demostrándole que el Kremlin tiene el apoyo, además de este país, de otros como Cuba o Venezuela.

Pero los vínculos entre Rusia y Nicaragua no son nuevos. En septiembre de 2020, fue aprobada la conocida como “Ley Putin” -por sus similitudes a una política del presidente ruso-. La legislación, conocida como Ley de Regulación de Agentes Extranjeros, buscaba declarar como “agente extranjero” a personas naturales que se dediquen a actividades de interés político en Estados internacionales.

Esta regulación fue promovida en Rusia desde 2012, pero se ha ido modificando, y en 2020, fue replicada de forma muy similar no solo en Nicaragua, sino también en otros lugares como Hungría, Israel, Australia o Venezuela. Fue condenada el pasado martes por el Tribunal Europeo, con la que se intensifica la tensión en el continente americano, que causa “preocupación en los países vecinos”.