Campos de «concentración» del exilio

Frontex recomienda internar a los refugiados para evitar el tránsito entre los Estados europeos.. Los líderes acuerdan en Bruselas reforzar las fronteras y enviar más de 400 guardias a los Balcanes

La Razón
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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, decidió convocar un encuentro para dar respuesta a la crisis que ha dejado atrapados a miles de refugiados en la ruta de los Balcanes ante el cierre de fronteras de varios países. Los líderes de trece naciones se dieron cita ayer en Bruselas, acudiendo a la llamada del Ejecutivo comunitario. La mayoría culpaba de la situación a Grecia por su escaso control de la frontera, la principal puerta de entrada a la UE, mientras ésta miraba hacia Turquía para buscar responsabilidades, aunque el país no participaba en la reunión. La cumbre comenzó con tensiones y reproches y el continuo juego de culpas que ha ido creándose desde que comenzara el flujo masivo de refugiados hacia Europa. Hungría llegó con un mensaje claro para el control férreo de las fronteras. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, volvía a insistir en ayudar a Grecia a controlar la frontera si el país no es capaz de gestionarla en solitario. En total son diez los Estados miembros invitados por Juncker –Austria, Bulgaria, Eslovenia, Hungría, Croacia, Rumanía, Países Bajos, Luxemburgo, Alemania y Grecia– y tres países de fuera de la UE –Serbia, Albania y Macedonia–.

El refuerzo de las fronteras y un control férreo de los refugiados que estén en territorio europeo fueron los ejes principales de la cumbre. Contundencia y rapidez para atajar la crisis. La Comisión preparó un borrador en el que hablaba del despliegue de más de 400 guardias fronterizos en apenas una semana en el oeste de los Balcanes, con el fin de devolver a sus países de origen a todo aquél que no tenga derecho a asilo. Las repatriaciones se acelerarían para las solicitudes denegadas.

Y para evitar el descontrol dentro del territorio europeo, la agencia europea de fronteras Frontex propuso mantener en centros controlados y cerrados a los refugiados mientras esperan a que concluya el proceso de su gestión de solicitudes de asilo. Los refugiados que tienen derecho a dicha protección internacional tendrán garantizado alojamiento, alimento y atención médica. Se pretende evitar que los inmigrantes pasen de un país a otro sin que hayan sido previamente registrados. El documento recoge la necesidad de frenar los desplazamientos considerados secundarios, de forma que los países de entrada sean quienes gestionen las llegadas de los refugiados y se encarguen del proceso de registro. Tendrán que controlarse todas las entradas de inmigrantes con el uso de datos biométricos y comprometerse al intercambio de información, designando contactos concretos que coordinen este intercambio informativo en las siguientes 24 horas.

En definitiva, la UE acogerá a quien tiene derecho a asilo, pero no a quien no lo tiene. La canciller alemana, Angela Merkel, en varios de sus discursos ya hacía énfasis en que Europa será solidaria con los refugiados, pero no con los desplazados por motivos económicos.