Política

Manifestaciones violentas

Los «chalecos amarillos» conservan el apoyo en la calle y en los sondeos

Según el Ministerio del Interior, 84.000 personas se concentraron ayer por toda Francia, principalmente en París, Lille, Burdeos, Toulouse o Bourges

La Policía ha utilizado cañones de agua para dispersar a los manifestantes/Foto: Reuters
La Policía ha utilizado cañones de agua para dispersar a los manifestantes/Foto: Reuterslarazon

Según el Ministerio del Interior, 84.000 personas se concentraron ayer por toda Francia, principalmente en París, Lille, Burdeos, Toulouse o Bourges.

El movimiento de los «chalecos amarillos» sigue movilizado después de dos meses de protesta. Según el Ministerio del Interior, 84.000 personas se concentraron ayer por toda Francia, principalmente en París, Lille, Burdeos, Toulouse o Bourges. En relación con el sábado pasado, los manifestantes fueron esta vez más numerosos y menos violentos, pero igual de firmes en su oposición al Gobierno. Aun así hubo 240 detenciones, la mayoría en París, si bien no hubo apenas daños materiales. En la capital, 24 personas resultaron heridas durante los enfrentamientos con la Policía; en Rouen, un equipo de televisión fue agredido por un grupo de manifestantes.

Previamente, la gendarmería y la Policía había instalado numerosos controles en las entradas de las ciudades para impedir que pudieran llegar las personas con intenciones distintas de manifestarse. Las autoridades temían un recrudecimiento de la violencia y desplegaron un dispositivo con 80.000 policías y gendarmes. Los organizadores de las protestas estuvieron jugando con ellos al ratón y al gato anunciando distintos lugares de encuentro, especialmente en la ciudad de Bourges, en el corazón de Francia.

La violencia de los «chalecos amarillos» provoca un fuerte rechazo de la población, según un sondeo publicado el jueves por France Info. Un 71% de franceses la juzgan «incomprensible». Pero todavía son un 60% los que siguen apoyando al movimiento. Mañana, el presidente Emmanuel Macron escribirá una carta a los ciudadanos en las redes sociales para incitarles a participar en el «gran debate nacional» que comenzará este martes, ante el escepticismo de una mayoría de franceses, que apuesta en cualquier caso por debatir sobre el poder adquisitivo, la reducción de impuestos, las desigualdades o la instauración de un referéndum de iniciativa ciudadana.

Según Le Figaro, personas del entorno del presidente de la República le presionan para que anuncie la organización de un referéndum como forma de concluir el debate.