Asia

Las cinco lecciones que EEUU ha aprendido de Ucrania para frenar a China en Taiwán

Ampliar los arsenales y armar antes y mejor al aliado, claves para un futuro escenario bélico en Asia

Miembros de la guardia de honor taiwanesa durante la botadura oficial del nuevo muelle de un nuevo buque de guerra
Miembros de la guardia de honor taiwanesa durante la botadura oficial del nuevo muelle de un nuevo buque de guerraRITCHIE B. TONGOAgencia EFE

Mientras continúa la guerra en Ucrania, Estados Unidos está haciendo algo más que apoyar a un aliado. Está aprendiendo lecciones, con miras a un posible choque con China. Nadie sabe cuál será el próximo conflicto militar importante de EEUU o si Washington enviará tropas, como lo hizo en Afganistán e Irak, o proporcionará grandes cantidades de ayuda y experiencia, como lo ha hecho con Ucrania.

Pero China sigue siendo la mayor preocupación de Estados Unidos. Funcionarios militares del Pentágono sostienen que Pekín quiere estar listo para invadir la isla autónoma de Taiwán en 2027. Cabe recordar que EEUU sigue siendo el principal aliado y proveedor de armas de la isla, a la que protegerá con el envío de tropas si China comienza una invasión, tal y como ha sugerido el propio Joe Biden en varias ocasiones.

Si bien es verdad que hay grandes diferencias geográficas y políticas entre Ucrania y Taiwán, “existen claros paralelismos entre la invasión rusa de Ucrania y un posible ataque chino a Taiwán”, sostiene un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS en sus siglas en inglés) realizado el mes pasado. Cuando se cumple un año de guerra en el este de Europa, éstas son las lecciones que el conflicto iniciado por Rusia deja a EEUU y cómo podrían aplicarse a un conflicto de Taiwán:

Hay que armar al aliado antes de que empiece la guerra

Poco después de que las tropas rusas ingresaran a Ucrania en febrero pasado, EEUU y sus aliados comenzaron a enviar grandes cantidades de armas a través de la frontera desde países socios. Pero Taiwán necesitaría estar completamente armado por adelantado, según sostiene el think tank CSIS. "El modelo de Ucrania no se puede aplicar en Taiwán porque China puede aislar la isla durante semanas o incluso meses", añade el informe del citado laboratorio de ideas. “Taiwán debe comenzar la guerra con todo lo que necesita”.

La subsecretaria de Defensa, Kathleen Hicks, indicó que Ucrania “es más un enfoque de arranque en frío que el plan previamente organizado en el que hemos estado trabajando para Taiwán”. Hicks dijo a la agencia The Associated Press que un desembarco anfibio es la operación militar más viable. En este sentido, el reabastecimiento de la isla será difícil, especialmente si China obstruye el acceso al océano.

Arsenales de armas y misiles limitados

El Pentágono no puede enviar equipos de armas que no tiene. Ucrania está ejerciendo una intensa presión sobre las reservas de defensa de EEUU y Europa y ha puesto sobre la mesa el hecho de que ninguna de las dos potencias estaba lista para un gran conflicto convencional.

“Tenemos debilidades tanto en nuestro inventario como en nuestra capacidad de producción”, afirma el asesor principal del Programa de Seguridad Internacional del CSIS, Mark Cancian, autor del informe de Taiwán. Ucrania está disparando hasta 7.000 unidades de munición al día para defenderse y depende de los anuncios de nuevos envíos de armas de EEUU para mantenerse con vida en el frente del batalla. Desde que Rusia invadió el país vecino, Washington ha suministrado a Ucrania millones de municiones, incluidas armas pequeñas y rondas de artillería, 8.500 sistemas antiblindaje Javelin, 1.600 sistemas antiaéreos Stinger y 100.000 unidades de municiones para tanques de 125 mm.

Uno de los mayores puntos de presión de almacenamiento ha sido la munición de obús de 155 mm. Estados Unidos ha enviado a Ucrania 160 obuses y más de un millón de proyectiles de obuses. Según el Pentágono se han disparado hasta 3.000 proyectiles por día.

Ucrania está librando un tipo de guerra diferente a la que probablemente enfrentaría Estados Unidos con China, considera Doug Bush, subsecretario del Ejército para adquisiciones. Una futura campaña de EEUU probablemente implicaría mucho más poderío aéreo y marítimo, lo que reduciría parte de la presión sobre los sistemas terrestres y las municiones. Aún así, los aliados taiwaneses necesitarían ser apoyados con sistemas y municiones terrestres.

Los cuatro grandes: Javelin, HIMARS, GMLRS y 155 mm

La estrategia de defensa del Pentágono dice que EEUU debe poder llevar a cabo una guerra mientras disuade a otra, pero la cadena de suministro no apoya esta tesis. Hicks cree que el envío de armas a Ucrania “no ha ralentizado el apoyo de Estados Unidos a Taiwán”, pero muchas de las ventas militares prometidas a Taiwán enfrentan las mismas presiones de escasez que se dan en el caso de Ucrania.

Para solventar estos problemas, Washington ha establecido un sistema que permitirá al gobierno enviar armas de sus propios arsenales en lugar de cerrar nuevos contratos con la industria militar.

El Ejército está trabajando con el Congreso para cerrar acuerdos de larga duración, de modo que las empresas inviertan suficiente capital para satisfacer las necesidades a largo plazo, especialmente para los sistemas que Bush denomina "los cuatro grandes": misiles Javelin, Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad (HIMARS), municiones del Sistema de Cohetes de Lanzamiento Múltiple Guiado (GMLRS) y proyectiles de 155 mm. “Sin esa urgencia, corremos el riesgo de retrasarnos en el momento equivocado”, dijo Bush.

El Ejército está sumando líneas de producción para tener artillería de 155 mm, incluidos componentes principales como la carcasa metálica exterior, los cargadores, la mecha y el material explosivo. En este momento, toda la producción se encuentra en una sola instalación en el estado de Iowa. Todo eso llevará tiempo. El CSIS dice que podría llevar cinco años o más para reponer las reservas de 155 mm para los lanzadores portátiles de misiles Javelin y Stinger.

“La buena noticia es que el conflicto de Ucrania ha alertado a la gente sobre estas debilidades. La mala noticia es que llevará mucho tiempo resolver estos problemas, incluso aunque haya mucha voluntad política”, señala Hal Brands, miembro principal del American Enterprise Institute.

En las reservas europeas no queda gran excedente militar para enviar, y muchos países aliados se apresuran a firmar nuevos contratos con la industria para reponer los inventarios. Sin embargo, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió esta semana en Bruselas que, en particular para municiones de mayor calibre, como la artillería terrestre, podrían pasar hasta dos años y medio antes de que se entreguen nuevos pedidos.

El espacio como primera línea del frente

Con el uso de tanques y artillería, la guerra de Ucrania a menudo parece una vuelta a las guerras terrestres del siglo XX, pero ha brindado lecciones sobre lo valiosa que se ha vuelto la tecnología espacial para la inteligencia, las comunicaciones y la propaganda.

Antes de la guerra, las imágenes satelitales captaron a las fuerzas rusas a lo largo de la frontera con Ucrania, contrarrestando las afirmaciones de Rusia de que solo estaba organizando maniobras militares. Mientras las tropas cruzaban la frontera, los civiles ucranianos transmitían imágenes y videos en tiempo real desde sus teléfonos inteligentes para exponer las posiciones militares rusas, registrar los mensajes de las fuerzas rusas y publicitar las derrotas y muertes de las tropas enemigas.

Cuando las torres de telefonía móvil de Ucrania fueron destruidas, el director ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, proporcionó un respaldo al enviar cientos de terminales Starlink a Kyiv para mantener a Ucrania conectada.

“Rusia nunca pudo controlar la narrativa que sale de Ucrania” de la democracia bajo ataque, asegura Brands. “Deberíamos suponer que China no cometerá el mismo error, que intentará de manera muy agresiva controlar el espacio de la información”.

Los expertos espaciales de EEUU también están considerando expandir las comunicaciones por satélite, aprovechando los éxitos de Starlink. Si bien Starlink es ahora el principal anillo de comunicaciones comerciales en órbita, otros se están conectando. Starlink tiene miles de satélites que orbitan la Tierra a la misma baja altitud en un anillo. En un conflicto potencial, si un satélite fuera atacado sería rápidamente reemplazado por otro que orbitara detrás de él. Ese tipo de comunicaciones satelitales es “el camino del futuro”, dijo a la AP John Plumb, subsecretario de defensa para política espacial. “Esto es a lo que tenemos que adaptarnos”.

La guerra cibernética

Si bien los satélites y sus transmisiones deben protegerse, las estaciones terrestres para procesar y difundir información también son vulnerables. Cuando Rusia invadió Ucrania, un ataque de software contra la red de comunicaciones por satélite Viasat de Ucrania deshabilitó decenas de miles de módems. Si bien Viasat no ha dicho quién tuvo la culpa, Ucrania responsabilizó a los piratas informáticos rusos.

Es probable que China use la guerra cibernética para evitar que Taiwán envíe mensajes similares que demuestren que está resistiendo efectivamente cualquier ataque, dijo Brands. “Si no pensamos en la protección cibernética de nuestras redes terrestres”, las redes quedarán indefensas y los satélites no podrán distribuir su información, sostiene el jefe de operaciones espaciales, el general Chance Saltzman.