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¿Cómo sacar adelante la agenda legislativa con una mayoría mínima?

Los problemas de estos días para aprobar la ley de impuestos en el Senado adelantan lo que será el próximo año tras perder el asiento de Alabama

  • Congreso de Estados Unidos
    Congreso de Estados Unidos / Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

17 de diciembre de 2017. 04:09h

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Marta Torres 17/12/2017

Los republicanos del Congreso marcaron ayer el martes que viene en rojo, día en el que la Cámara Baja firmará la última versión de la reforma tributaria, reconciliada con la del Senado. De esta forma, tienen previsto enviar al despacho oval el proyecto de ley para la rúbrica del presidente Donald Trump justo antes de Navidad. Un regalo, según Donald Trump, por estas fiestas señaladas en forma de recortes de impuestos por un total de 1,4 billones de dólares. “Esto será uno de los mejores presentes para la clase media en Navidad que jamás ha tenido. Creo que podremos crecer al 3, 4 ó 5 por cierto. Hemos vuelto”, reconoció Trump ayer antes de poner rumbo a la residencia de descanso oficial en Camp David (Maryland).

La ambiciosa reforma de impuestos recibió la luz verde tras contar con el apoyo del senador Marco Rubio, de Florida, después de conseguir una generosa deducción tributaria para las familias con hijos, y el senador Bob Corker, de Tennessee, el cual votó en contra en la primera versión del Senado. Mientras, también logró el apoyo de la senadora Susan Collins, de Maine. Sin embargo, queda pendiente saber cómo afectará a la ley la decisión de un juez de Filadelfia (Pensilvania) de bloquear la provisión de la ley de impuestos, que elimina la obligatoriedad de la empresas de cubrir las medidas contraceptivas de sus empleadas, aprobada en la ley de la reforma sanitaria del ex presidente Barack Obama.

Con estos respaldos, el senador Mitch McConnell, de Kentucky, líder de la Cámara Alta, tiene ya los 52 votos que necesita para aprobar el proyecto que reducirá el impuestos de sociedades al 21 por ciento del actual, mucho menor que el actual, situado en el 35 por ciento. Mientras el marco impositivo del impuesto individual máximo se situará en el 37 por ciento. Una caída notable comparada con el 39,6 por ciento actual. Todavía así, estos últimos recortes expirarán a finales de 205. Mientras, los aplicados a las empresas serán permanentes.

Todavía así, Trump llamó por teléfono ayer a la esposa del senador de Arizona, John McCain, para interesarse por su salud después de su ausencia estos días en la Cámara Alta. Trump necesita el voto del veterano senador, que se encuentra en el hospital militar Walter Reed, buque insignia de los centros médicos del Pentágono. Allí, ingresó a principios de semana para recuperarse de los efectos secundarios del tratamiento contra un tumor cerebral, detectado en julio. También, falta estos días en la Cámara Alta el senador de Mississippi Thad Cochran, debido a que se encuentra bajo tratamiento médico.

Por esto, el presidente republicano ordenó al vicepresidente Mike Pence hace días retrasar su viaje a Israel, previsto la semana que viene. Necesita su apoyo como presidente del Senado, para romper un posible empate, debido a la mayoría mínima que tiene en la Cámara Alta (52-48). De esta forma, los problemas para sacar adelante estos días la ambiciosa reforma tributaria es sólo la antesala de lo que le espera a Donald Trump a partir de enero. Entonces, el demócrata Doug Jones se sentará en su nuevo escaño de Alabama. El cambio de manos de este asiento en la Cámara Alta, que ha pertenecido al fiscal general del Estado Jeff Sessions durante dos décadas, dejará la mayoría republicana en una ventaja mínima (51-49). Así, se dibujan diferentes escenarios: la Cámara Alta se puede convertir en el Senado del no a Trump, los republicanos pueden buscar una estrategia para que Jones vote con ellos o los conservadores tendrán que negociar y hacer grandes a concesiones a los demócratas si quieren aprobar alguna ley en el Senado.

De momento, el portavoz de la Cámara de Representantes Paul Ryan, de Wisconsin, y el número 2 del Senado John Cornyn, de Texas, optaron por convocar primero la votación en la Cámara Baja, donde Ryan tiene asegurada la presencia de todos los congresistas que le han dado su voto. “Es una cuestión de logística”, indicó Cornyn a la salida de la Cámara Alta, donde todos los senador confían en que McCain vuelva del hospital para votar la ley. Otra opción también para el futuro.

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