Política

Austria

El “Ibizagate” conduce a Austria a elecciones anticipadas después del verano

La trama rusa del partido nacionalista FPÖ que ha provocado la caída del Gobierno daña la imagen de los populistas europeos de cara al 26-M

El primer ministro de Austria, Sebastian Kurz, habla con el presidente del país, Alexander Van der Bellen/Efe
El primer ministro de Austria, Sebastian Kurz, habla con el presidente del país, Alexander Van der Bellen/Efelarazon

Austria irá a la urnas en septiembre tras la ruptura de la coalición de Gobierno anunciada el sábado por el canciller austriaco, Sebastian Kurz. Así lo confirmó ayer el presidente del país, Alexander Van der Bellen, en un intento de minimizar el escándalo de corrupción desatado este fin de semana.

La prensa alemana hizo público un vídeo en el que se ve al vicecanciller austriaco y líder del ultraderechista Partido por la Libertad (FPÖ), Heinz-Christian Strache, prometiendo favores económicos a una mujer, que dice ser la sobrina de un oligarca ruso, sobre la posibilidad de un apoyo financiero a cambio del acceso a contratos públicos austriacos.

«Dados los plazos establecidos por la Constitución, abogo por elecciones en septiembre», declaró el presidente austriaco en una breve comparecencia ante la prensa junto a Kurz, quien calificó de «necesarios» los nuevos comicios, algo inimaginable en este país hasta el viernes por la tarde. No obstante, y a escasos días de las elecciones europeas, el anuncio viene a fortalecer la incertidumbre política que se cierne sobre Austria tras la inesperada ruptura el sábado de la coalición de gobierno entre democristianos (ÖVP) y ultranacionalistas que subió al poder hace un año y medio. El escándalo también tiene una dimensión europea pues supone un golpe duro a los partidos nacionalpopulistas de cara a las elecciones de este domingo, donde aspiran a colocarse como la tercera fuerza del Parlamento Europeo. El «Ibizagate» pone sobre la mesa los vínculos de estos partidos euroescépticos y eurófobos con el Kremlin o agentes relacionados con el Gobierno ruso. Moscú ha visto en este tipo de partidos un vehículo para penetrar en la Unión Europea y tratarla de desestabilizarla desde dentro.

En Austria, la nueva situación ha pillado por sorpresa y poco preparados a los partidos, sobre todo al socialdemócrata SPÖ, el mayor de la oposición, sacudido por divisiones internas y sin recuperarse aún de la derrota sufrida en 2017. Los observadores políticos dan por sentado que el FPÖ será el más castigado por los votantes y el ÖVP del joven Kurz, de 32 años, el más beneficiado, pero no tanto como para lograr la mayoría absoluta, por lo que la incógnita es con quién conseguiría una necesaria alianza para seguir en el poder.

Las posibilidades son tantas como interpretaciones se están dando a este escándalo. «Lo que es importante ahora es determinar una explicación completa de lo que sucedió y para eso necesitamos conocer todos los hechos sospechosos resultantes de ese vídeo, sobre todo en lo que concierne a temas de abuso de poder o a cuestiones de carácter criminal», aseguró ayer Kurz, junto al presidente austriaco.

Hasta entonces, la prensa alemana ha sacado la delantera para opinar que, con este caso, la «extrema derecha de Austria ha mostrado su verdadera cara». Una aseveración que, lanzada desde la Deutsche Welle, no produce ninguna sorpresa al tratarse de Strache quien, según la televisión pública alemana, «se comportó como si fuera el propietario de la república alpina junto con todos sus ciudadanos» para terminar asegurando que el asunto es un golpe a la alianza planificada de los partidos de derecha antes de las elecciones al Parlamento Europeo. Sin embargo, hasta Alemania llegaron los ecos de los medios rusos que, por su parte, denunciaron una operación encubierta.

Además, el llamado «escándalo de Ibiza» ha despertado serias dudas sobre la adjudicación de contratos por parte del ministerio de Infraestructuras, también en manos de los ultras, y tanto los Verdes como los Neos advirtieron al presidente del riesgo de que los funcionarios salientes borren datos necesarios para hacer una investigación a fondo.

Frente a esta situación, será clave la mediación del presidente de la República, que ha prometido hablar con todos los líderes políticos en los próximos días. «Ahora hay que recuperar la confianza tan rápido como lo permita la Constitución», dijo Van der Bellen, para luego resaltar que deben ser un socio fiable para la UE.