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Juan Guaidó: «Vivimos en dictadura, pero en la transición necesitamos al chavismo»

Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela

  • Juan Guaidó: «Vivimos en dictadura, pero en la transición necesitamos al chavismo»
Caracas.

Tiempo de lectura 8 min.

11 de enero de 2019. 11:51h

Comentada
Víctor Amaya.  Caracas. 11/1/2019

Juan Guaidó es presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, aunque no pueda acceder cuando quiera a su despacho en el Palacio Federal Legislativo, controlado por la Guardia Nacional. En la sede de su partido, Voluntad Popular, fundado por Leopoldo López, recibe a LA RAZÓN.

El sábado 5 de enero asumió el cargo de presidente del Poder Legislativo venezolano, y su primer anuncio fue no reconocer la reelección de Nicolás Maduro, consumada ayer. Desde este 10 de enero, por tanto, la Asamblea Nacional, como el grupo de Lima –13 países del continente–, Estados Unidos y la UE, considera un usurpador del Poder Ejecutivo.

Se ha dicho que en Venezuela se inicia una dictadura abierta. El artículo 333 de la Constitución llama a restaurar el Estado de derecho. Una suerte de todo vale. ¿Cómo lo entiende la Asamblea Nacional?

Estamos en una situación de inhabilidad de la Constitución. No hay presidente electo para el nuevo periodo constitucional. Hay una usurpación y, por eso, implementamos la Ley de Transición para llenar este vacío. El elemento más importante es reunir la fuerza necesaria para que cese la usurpación. Nuestro rol, nuestro reto, es convocar a todos los sectores de la sociedad, Fuerzas Armadas incluidas, para lograr construir un gobierno de transición y tener finalmente una elección libre.

La encuestadora Delphos dice que el rechazo a Maduro llega al 80%. El Frente Amplio opositor ha ido organizando a sectores en las distintas áreas de la vida nacional. ¿Qué falta en este sentido? ¿Solo los militares?

Necesitamos de todos. Vivimos en una dictadura, y para la transición necesitamos incluso al chavismo, ése que se ha desprendido, el que todavía queda ahí con temor de expresarse porque no tiene una pista de aterrizaje.

Ustedes han anunciado un órgano de transición. ¿Cómo se va a estructurar y para qué va a funcionar?

Debe ser lo suficientemente amplio para dialogar con todos los sectores, pero también muy específico para ejecutar decisiones a través de la Asamblea Nacional. Porque al final del día es el órgano legislador, el órgano de elección popular, es la Asamblea la que debe articular y dar forma jurídica y legal a una transición que no está prevista en nuestra Constitución.

¿Cuándo se podrá ver la conformación de ese órgano?

Es que yo creo que no hay que esperar a su formación. Este mismo órgano es una construcción política que abre los brazos a todos los sectores. Ahí está el Parlamento nacional, ahí está el liderazgo estudiantil, ahí está el Frente Amplio, ahí está la sociedad. No podemos seguir esperando a que alguien salga, a que alguien baje o a que alguien se aparezca. Yo creo que tenemos que asumir nosotros la responsabilidad, todos los sectores.

El chavismo ha hablado de la posibilidad de disolver el Parlamento y convocar elecciones. La idea no fue rechazada por Nicolás Maduro. En ese escenario, ¿qué haría la directiva del Parlamento?

No está en manos de Maduro el no reconocer al Parlamento, a la política, a la democracia. Es una especie de harakiri político para él. Creo que hoy no tiene el pulso del país, no tiene incluso el pulso interno de su partido, pues hay mucho descontento y divisiones, y al no proteger a nadie hay dudas incluso con respecto a su liderazgo.

Pero sigue en Miraflores...

Como dictador, claro. El tema es la resolución del conflicto y que cese la usurpación.

Tras el conflicto entre Caracas y Guyana por las aguas territoriales, el Grupo de Lima hizo un comunicado en apoyo a la reclamación territorial de Guyana que apoyó en parte la Asamblea Nacional. Fue el detonante de toda una retórica desde el Gobierno sobre la soberanía y acusaciones de traición a la patria a la Cámara. Concretamente sobre el punto nueve de esa declaración...

Fue muy controvertido, y en desacuerdo además. Hicimos un llamamiento al Grupo de Lima sobre ese punto, que hay que llevarlo con mucha cautela e independencia. El Parlamento ha hecho miles de reclamaciones. No creo que el tema de soberanía en el Gobierno sea real, ojalá lo fuera.

Cuando nació el Grupo de Lima había buena comunicación entre los líderes de la oposición y esos países. Ahora esa dinámica cambia y hay diferencias entre unos y otros. ¿Qué pasó entre la Asamblea Nacional y el Grupo de Lima?

Nos tomó por sorpresa a todos en Venezuela. Hay que mejorar la comunicación, hay que entregarles además el acuerdo alcanzado en la Asamblea Nacional, para que realmente entiendan nuestras diferencias con ese punto nueve.

Dos diputados del chavismo se han incorporado al Parlamento. ¿Hay conversaciones con más integrantes del chavismo disidente?

Parte fundamental de este proceso es la base del chavismo que se ha desprendido. La incorporación de Eustoquio [Contreras] no es una gestión nuestra, sino un tema de respeto a la Constitución.

¿Hay algún acercamiento del chavismo promovido por ustedes?

Ya se ha visto materializado con Nicmer Evans, con el grupo de [el exministro chavista Miguel] Rodríguez Torres. ¿Ha sido suficiente para lograr el cambio, la transición? No.

¿Y qué podría decirnos de las negociaciones con el chavismo en el poder? ¿Con quién hay que hablar del chavismo en este momento?

No lo tengo claro, si soy sincero. Yo creo que generar las garantías de salida, hablar de justicia transicional, de plan país, esos son elementos importantes que pueden terminar de desprender lo necesario para generar la transición.

¿En el caso de una negociación con sectores del Gobierno, qué se pondría sobre la mesa, una elección general que incluya a la Asamblea Nacional?

Con eso sí hemos sido meridianamente claros y es importante: elección libre, gobierno de transición, cese de la usurpación. Yo creo que esa es la fórmula para cualquier mecanismo que podemos implementar para un cambio en el país.

¿Cómo incorporar al chavismo en esa ecuación? ¿Qué plantear para que haya incentivos al otro sector?

Precisamente con garantías de salida, justicia transicional, porque además una elección libre no tiene por qué ganarla la oposición. Y algo importante de una elección libre es que el que pierda no vaya a la cárcel, se le reconozcan las competencias, tenga una nueva oportunidad, tenga las garantías constitucionales completas. No es arrebatar, sino volver a la Constitución, al Estado de derecho.

Dijo que la cadena de mando militar está rota a partir de este 10 de enero. ¿Ha habido algún eco o respuesta desde el sector militar?

No hay un eco directo porque no tenemos contacto directo.

¿Quieren tenerlo?

Yo quiero tener contacto con todos los sectores de la sociedad que estén dispuestos a colaborar con la restitución de la democracia.

¿Están buscando contactos con los cuarteles?

En este momento, no.

¿La Asamblea Nacional quiere, aspira o busca, de alguna manera, guiar algún tipo de presión de la comunidad internacional al Gobierno de Venezuela?

Lo importante es que cualquier ejercicio de presión o soberanía sea desde Venezuela. Ahora hay países que tiene jurisdicción propia y que son libres, y de allí derivan las sanciones a violadores o corruptos.

¿Cuál cree es el tipo de presión internacional que más afecta al chavismo?

Yo creo que las sanciones le afectan muchísimo, en lo personal y en lo político.

La presidencia de la AN de Henry Ramos fue de confrontación; la de Julio Borges, de mucha actividad internacional; la de Barboza, un signo de interrogación. ¿Cómo va a ser la presidencia de Guaidó?

Esperemos haber sentado las bases de la transición en el país.

El perfil

Es diputado por el Estado de Vargas desde 2015. A sus 35 años, es también el presidente de la Asamblea Nacional más joven en la historia venezolana. Integrante del partido político opositor Voluntad Popular de Leopoldo López y superviviente de la «tragedia de Vargas» de 1999, se graduó en Ingeniería Industrial en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas. Allí hizo política universitaria. Forma parte de la «Generación de 2007» que agrupa a liderazgos juveniles que entonces condujeron a la primera y única derrota electoral de Chávez. En 2010 fue elegido como diputado suplente por la oposición y en 2015 asumió como parlamentario principal. Dentro de la Asamblea Nacional ha integrado la Comisión de Contraloría y de Política Interior. Su elección como presidente del Legislativo derivó de un acuerdo de gobernabilidad entre los partidos opositores, que son mayoría en esa institución, aunque su nombre fue propuesto por la imposibilidad de hacer lo propio con el diputado Freddy Guevara, vicepresidente de su partido y refugiado en la embajada chilena desde 2017 por la persecución gubernamental.

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