La coalición exige a Irak integrar a las tribus suníes

Voluntarios chiíes rezan en Faluya durante la ofensiva para recuperar la provincia iraquí de Al Anbar
Voluntarios chiíes rezan en Faluya durante la ofensiva para recuperar la provincia iraquí de Al Anbar

El «premier» iraquí critica en París no haber recibido las armas prometidas y culpa a los aliados del avance del Estado Islámico.

El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, denunció ayer «el fracaso» de la comunidad internacional en la lucha contra el Estado Islámico en la reunión restringida de 22 ministros de Exteriores de la alianza contra el EI. Así comenzó ayer en París el segundo encuentro de la coalición presidido por el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, Abadi y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, inmovilizado en Estados Unidos a causa de un accidente de bicicleta, y representado en París por el secretario de Estado adjunto, Antony Blinken.

Para el primer ministro iraquí, «hay muchas palabras, pero pocas acciones sobre el terreno», y aseguró que, ante la falta de armas y de municiones prometidas pero que no llegan, se ven obligados a «contar sólo con nosotros mismos» porque, además, las sanciones europeas y americanas sobre Rusia bloquean los fondos con los que concluir los contratos de armamento que los iraquíes habían alcanzado con Moscú. Blinken fue mucho más optimista. Según él, Irak y sus aliados tienen puesta en marcha una «estrategia de victoria» para combatir al EI.

Los 4.000 bombardeos efectuados por la coalición internacional desde hace diez meses no han podido frenar el avance de los yihadistas, que extienden su califato por toda la región, tanto en Irak como en Siria. Aunque sí «se ha avanzado», según señaló el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. «A pesar de los acontecimientos de Palmira (Siria) y Ramadi (Irak), la situación es mejor de lo que era. En Irak, el EI controla un 25% menos del territorio que cuando nos reunimos la última vez, y en Siria la situación de Bachar al Asad es más débil y eso puede facilitar la negociación política».

Irak rechazó las críticas de Washington, que la semana pasada acusó al Ejército iraquí de una falta de voluntad para combatir y de haber cedido Ramadi al EI, a pesar de ser ampliamente más numerosos que las fuerzas yihadistas. Bagdad echa parte de la culpa de ese fracaso a la comunidad internacional. «Los combatientes extranjeros que se unen al EI en Irak son cada vez más numerosos », según Abadi, que fija en un 60% el número de extranjeros que forman las filas del Estado Islámico, frente a un 42% hace seis meses.

«Tienen que explicarnos por qué hay tantos terroristas que vienen de Arabia Saudí, del Golfo, de Egipto y de los países europeos», insistió el primer ministro iraquí horas antes de comparecer ante la coalición. «Si es debido a una situación política en Irak, entonces, ¿por qué hay americanos, franceses o alemanes?», se pregunta. A estas críticas sumó «la falta de apoyo aéreo» por parte de los aliados y «la poca vigilancia» que ejercen los occidentales sobre sus enemigos yihadistas.

La estrategia aprobada ayer es seguir apoyando al Gobierno legítimo de Irak y animándole para que sea lo más inclusivo posible, integrando a las comunidades minoritarias suníes que apoyan o al menos toleran a los yihadistas en sus territorios. Abadi se comprometió a asegurar «la justa representación de todos los componentes de la sociedad iraquí en el seno de las instituciones federales y la igualdad de todos los ciudadanos, sin discriminación», según rezaba el comunicado final. Fabius se felicitó del compromiso del Gobierno iraquí a «aplicar las reformas para reconciliar a todos los iraquíes entre sí». A pesar de las buenas palabras y de la alegría del momento, la falta de confianza entre suníes y chiíes sigue siendo el escollo en el que tropieza la pacificación de Irak.

La reunión permitió al primer ministro iraquí exponer el plan de reacción de urgencia para la reconquista de las provincias suníes y su plan de liberación de la provincia de Al Anbar. La coalición expresó su «firme apoyo» a este plan de respuesta y acordaron «acelerar sus esfuerzos». Según el subsecretario de Estado americano, se trata de un «buen plan político y militar» que permitirá recuperar la provincia estratégica. El plan prevé acelerar el apoyo a los combatientes tribales de Al Anbar, llevar a cabo una política de reclutamiento, reestructurar las fuerzas de Policía para permitirles mantener los territorios liberados, solicitar contribuciones internacionales al mecanismo de financiación encabezado por la PNUD para facilitar la estabilización inmediata de las zonas liberadas y garantizar que todas las fuerzas que participan en la liberación actúen bajo el comando y el control del primer ministro y la cadena de comando iraquí.

Los socios de la coalición reconocieron además el papel de la ONU en el apoyo de los procesos políticos en la región y la coordinación y la facilitación de la ayuda humanitaria internacional. Y acordaron tener en cuenta la necesidad específica de proteger a poblaciones amenazadas por su pertenencia a una etnia o religión para poder establecer las condiciones que permiten un regreso voluntario, durable y seguro.