Escándalo

La mujer que acusó a Biden de agresión sexual en 2020 reaparece en Moscú: "Por primera vez me siento segura y escuchada"

La polémica Tara Reade ha pedido a Vladimir Putin que le conceda la nacionalidad rusa

In this April 4, 2019, photo Tara Reade poses for a photo during an interview with The Associated Press in Nevada City, Calif.
Tara Reade en una foto de archivo antes de acusar a BidenDonald ThompsonAP Photo

Tras las acusaciones contra Joe Biden durante su carrera a la presidencia de EE UU en 2020, Tara Reade estaba completamente desaparecida del foco mediático. Hasta que esta semana ha aparecido en Moscú y demandando la nacionalidad rusa al mismísimo Vladimir Putin.

Reade acusó al candidato a la Casa Blanca de agresión sexual, unas denuncias que Biden siempre ha negado. Según Reade, cuando esta trabajaba en la oficina de Biden en el Congreso de EE UU en 1993, el por aquel entonces senador demócrata la acorraló contra la pared, abrió sus rodillas con las piernas, le metió mano bajo la falda y la penetró con los dedos. Reade tenía 29 años y aseguró haber compartido su testimonio con varias personas, entre ellas, tres ayudandes del propio Biden. Asimismo, (siempre según su testimonio) aseveró que llegó a presentar una queja formal en el Senado de EE UU contra su jefe. Sin embargo, ningún testigo ha salido en su defensa. Tampoco hay ningún registro en el Congreso ni documentación que avale las acusaciones de Reade.

En varias entrevistas durante la campaña de Biden, el demócrato negó rotundamente las declaraciones de Reade. «No es cierto», se defendió Biden en el programa matinal de MSNBC. «Digo sin ninguna duda que nunca jamás ocurrió», añadió en directo por televisión. Cabe recordar que su rival, el republicano y entonces presidente Donald Trump tenía varias acusaciones abiertas por abuso sexual y violación. Recientemente, Trump ha sido condenado por abuso sexual y difamación y le tiene que pagar 5 millones de dólares a la columnista E. Jean Carroll.

Pero volviendo al tema de Biden, que según ella ocurrió en 1993, treinta años después, Reade ha vuelto al foco, pero muy lejos de Washington. Desde Moscú, indica que es donde quiere quedarse, pues al parecer le dijeron que en EE UU corría peligro físico. Según ha contado al polémico medio propagandista Sputnik, un legislador republicano le advirtió y por eso puso rumbo a Rusia. En teoría llegó al país como turista. Sputnik se hace eco de que Reade, "por primera vez en mucho tiempo" se ha sentido "segura, escuchada y respetada", en cuanto bajó del avión en Moscú.

También, a pesar de que Reade se considera analista geopolítica y obvie que el Kremlin esté invadiendo Ucrania, ha confesado a Sputnik que "siempre ha amado a Rusia".

Para un mayor golpe de efecto, Reade estaba sentada (en el acto organizado por Sputnik) junto a otra protagonista de las tensas relaciones entre Rusia y Estados Unidos. A Reade la flanqueaba la agente rusa Maria Butina. La joven fue arrestada en 2018 y acusada de conspiración por actuar como agente de un Gobierno extranjero en suelo estadounidense. Butina cumplió gran parte de su condena en una cárcel de Florida, hasta que en 2019 fue liberada y expulsada del país. Hoy Butina es miembro de la Duma.

A Reade, tras denunciar públicamente a Biden también la tacharon en la opinión pública estadounidense (no formalmente) de agente rusa. Reconoce que la amenazaron con ir a la cárcel y amenazaron en general.

Por fin respira tranquila en Moscú. "No veo a Rusia como un enemigo ni tampoco muchos de mis conciudadanos estadounidenses", explicó.

Y por si alguien tenía alguna duda, Reade dio un paso más, al reconocer que tenía una gran petición. "Me gustaría solicitar la ciudadanía rusa al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin", indicó la estadounidense, de 59 años, no sin antes prometer que será una "buena ciudadana rusa".

Según informa la agencia EFE, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, rehusó ayer en una rueda de prensa comentar sobre "las motivaciones e intenciones" de Reade.

Aun así, matizó que "las alegaciones de que su vida estaba en peligro en EE.UU. son absolutamente sin fundamento, no hay nada de eso", indicó Kirby.

Pese a que Kirby no quiso adentrarse en las motivaciones de Reade, recordó que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su Gobierno tienen "un historial" de injerencia en los comicios en EE UU que se remonta a 2016.

"No sorprendería a nadie que el señor Putin mostrara interés en hacer complicado que el presidente Biden gane las elecciones (de 2024)", apuntó el portavoz.

Y agregó: "Sobre si este movimiento, en concreto, de este individuo (Reade) es una especie de operación de información o campaña de propaganda de Rusia, no lo sé".