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Un riesgo anunciado

  • El tsunami afectó especialmente al distrito de Pandenglang, a unos 100 kilómetros al oeste de Yakarta
    El tsunami afectó especialmente al distrito de Pandenglang, a unos 100 kilómetros al oeste de Yakarta

Tiempo de lectura 4 min.

28 de diciembre de 2018. 04:21h

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Nemesio M. Pérez.  28/12/2018

Los tsunamis o maremotos son peligros naturales que a su vez son desencadenados por otros peligros naturales como consecuencia de fenómenos tectónicos o volcánicos extraordinarios capaces de producir desplazamientos de una gran masa de agua generando olas que remueven una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el viento. La mayor parte de los tsunamis se encuentran ligados a fenómenos tectónicos, terremotos de gran magnitud (tsunamis sismogenéticos), y en mucha menor medida a fenómenos volcánicos (tsunamis volcanogenéticos) o los de origen gravitacional producidos por grandes deslizamientos.

Los tsunamis de origen volcánicos pueden ocurrir como consecuencia de varios procesos relacionados con la actividad volcánica. Entre ellos, destacan por su magnitud los producidos por el colapso o deslizamiento de flancos de islas volcánicas oceánicas, o por erupciones explosivas que igualmente desestabilizan el edificio volcánico insular y provocan el colapso lateral de dicho edificio.

El pasado sábado 22 de diciembre de 2018, alrededor de las 21:30 hora local (14:30 GMT), un tsunami golpeó nuevamente a Indonesia. En esta ocasión el tsunami no fue ocasionado por un gran terremoto, como el ocurrido el 26 de diciembre de 2004, sino por un fenómeno volcánico extraordinario ocurrido en el volcán Anak Krakatoa, una isla oceánica volcánicamente activa que se encuentra en la zona del estrecho de Sunda, entre las islas de Java y Sumatra. Las ciudades costeras de la región se vieron gravemente afectadas según se desprende de las cifras sobre pérdidas de vidas humanas, ya superan los 425, y de heridos, más de 1.000, así como de los enormes daños materiales ocasionados. Las imágenes del satélite Sentinel han confirmado que una parte significativa del flanco occidental del volcán Anak Krakatoa se derrumbó, y este colapso lateral es muy probablemente la causa del tsunami que azotó las costas de Indonesia.

En el 2012, hace apenas 6 años, una publicación científica identificaba el alto riesgo que supondría un posible colapso del flanco en el volcán Anak Kraktoa y modelizó el potencial tsunami generado por dicho colapso con resultados aparentemente muy similares al ocurrido el 22 de diciembre. Lo que pone de manifiesto que ya se conocía el peligro potencial que supondría este proceso geológico, aunque no su probabilidad de ocurrencia.

Hay muchos retos científicos aun pendientes de resolver hasta que puedan evitarse las consecuencias de estos riesgos geológicos, para ello es fundamental la investigación científica junto con la aplicación de las nuevas tecnologías que permiten medir deformaciones en el terreno, detectar zonas de debilidad o rotura, registrar sismos de muy baja magnitud ,medir la composición de los gases y parámetros geofísicos , etc, A partir de esta información es posible realizar modelos numéricos predictivos que pueden ser de gran ayuda en la toma de decisiones ante posibles riesgos . Estamos ante desafíos muy importantes que requieren de la labor conjunta de investigadores, gestores y de la propia sociedad potencialmente expuesta que debe ser informada para afrontar situaciones extremas como las vividas en las costas de Java.

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