Un vídeo implica a los prorrusos en el derribo del MH17

Los separatistas del este de Ucrania llegaron al lugar de la tragedia sólo minutos después y alejaron a los testigos. Las familias y la UE tratan sin éxito de llevarlos a los tribunales

Los separatistas del este de Ucrania llegaron al lugar de la tragedia sólo minutos después y alejaron a los testigos. Las familias y la UE tratan sin éxito de llevarlos a los tribunales

Un año después de la tragedia del vuelo MH17 de Malaysia Airlines, que cayó en territorio ucraniano con 298 pasajeros, se ha filtrado un vídeo que vuelve a vincular a soldados de las fuerzas prorrusas con el derribo del avión. La aeronave, un Boeing 777, fue abatida por un misil tierra-aire y las nuevas pruebas apuntan a que, lejos de ser un accidente, fue un acto deliberado en el contexto de la guerra civil en el este de Ucrania. «Son extranjeros» y «es un avión de línea» se escucha en el vídeo de 17 minutos que conocido ayer.

Los rebeldes apoyados por Rusia muestran su asombro al comprobar que la aeronave derribada no pertenecía al Ejército ucraniano enemigo, sino que era un avión civil. En las imágenes, se ve también a los guerrilleros rastreando las pertenencias de las víctimas y, en un momento, se enfoca una placa de identificación de la República Popular de Donetsk, el Estado autoproclamado por los activistas rusófilos.

El vídeo, revelado por el diario australiano «Daily Telegraph», ha causado estupor y rabia a nivel mundial. Si bien su autenticidad aún no está verificada, es un nuevo indicio que apunta hacia una supuesta responsabilidad de los combatientes prorrusos. «Corrobora los datos que ya habíamos recibido hace doce meses, que el vuelo MH17 fue abatido por un misil tierra-aire», declaró ayer la ministra australiana de Exteriores, Julie Bishop, quien reconoció estar impactada. Estas macabras imágenes ensombrecieron las ceremonias de conmemoración por los fallecidos que se celebraron en varios de los países afectados por la tragedia. También significaron un nuevo revés para las familias por la dureza de la grabación, que muestra el lugar del accidente minutos después de producirse, así como los objetos personales de aquellos a quienes perdieron.

En junio, el fabricante de armas Almaz Anteï confirmó que el avión fue derribado por un misil BUK-M1 procedente de la Defensa del Aire rusa. «Aunque otras posibles causas no se descartan», apuntó el vicedirector de la agencia aérea Rosaviation. En la misma línea, desde Holanda, nación de la que procedían dos tercios de las víctimas, se redactó un informe que revela desde dónde se disparó el misil, uno de los grandes misterios aún no aclarados en investigaciones previas. El informe también confirma la responsabilidad de los prorrusos y verifica la utilización del misil BUK tierra-aire. Además, se vuelven a pedir responsabilidades judiciales a Malaysia Airlines por imprudencia al haber sobrevolado una zona de guerra, algo que sí evitaron otras aerolíneas comerciales.

El 17 de julio de 2014, todo el pasaje perdió la vida al ser derribado un Boeing 777 de la compañía Malaysia Airlines que cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur. Aún se desconocen las identidades de los responsables y la forma en la que el avión fue abatido. Un año más tarde, siguen en el aire numerosas preguntas y los afectados exigen justicia.

Cruce de acusaciones

Una publicación en las redes sociales de Igor Girkin, líder de las fuerzas separatistas, es asimismo clave en la investigación. Antes de saberse que la aeronave derribada no era de combate, sino que transportaba a pasajeros, el alto mando escribió: «Acaba de ser derribado un avión. Ya les advertimos de que se abstuvieran de volar en nuestro cielo». El mensaje fue eliminado poco después. Moscú, por su parte, sigue desmintiendo por completo su implicación en la tragedia, y apunta a Ucrania como culpable. Desde hace un año, se produce un cruce de acusaciones en torno al derribo del avión. Los milicianos prorrusos niegan su responsabilidad, al igual que lo hacen las autoridades de Kiev. «Ese misil fue disparado desde posiciones ucranianas», asegura Rusia, y acusa a este país de no haber cerrado el espacio aéreo de aquella zona conflictiva «aun conociendo los riesgos».

A pesar de negar en redondo su responsabilidad, Moscú se cierne como el impedimento que no permite la creación de un tribunal internacional en la ONU para acelerar las investigaciones, algo reclamado con insistencia por las autoridades holandesas y británicas. Aunque Australia, Ucrania, Bélgica y Malasia muestran voluntad por abrir la investigación, Rusia, con derecho a veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se opone a ello. «Se tiene que hacer responsables a aquellos directa o indirectamente implicados en el derribo del MH17 y se les tiene que llevar ante la Justicia», afirmó la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. «Lo ocurrido no fue un accidente, sino una atrocidad», declaró Tony Abbot, el primer ministro australiano ayer. «Le debemos a los muertos llevar a los culpables ante la Justicia. Se lo debemos también a los vivos que trabajan por un mundo más justo y humano», añadió. El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, prometió que los culpables del derribo recibirían su castigo. «Este crimen representa una amenaza para toda la comunidad internacional», subrayó. El ministro británico de Exteriores, Philip Hammond, volvió a insistir en la formación de un tribunal en el seno de la ONU «con el objetivo de perseguir a los responsables».

El 17 de julio de 2014, cerca de 300 personas perdieron la vida al ser derribado un Boeing 777 de la compañía Malaysia Airlines que cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur. Aún se desconocen las identidades de los responsables y la forma en la que el avión fue abatido. Un año más tarde, siguen en el aire numerosas preguntas y los afectados continúan pidiendo justicia.